El local que
se proyectaba tenía un aforo de 496 espectadores en una sola planta con localidades
de preferencia y general repartidas en 2435 m3 por lo que el espacio por
espectador equivalía a 4,8 m3.
El edificio
que se construiría en esquina, tenía dos fachadas, la de menor tamaño a la
calle en esos momentos conocida como José Antonio ( la principal del pueblo),
dejando la otra cara, la mayor, a la calle lateral donde se instalarían las
puertas de desalojo directo del cinematógrafo. Sobre la fachada de la calle
principal se construiría una vivienda para el propietario, con entrada directa
e independiente a través de una puerta situada en un extremo de esta. En el centro de la misma cara, se ubicarían
las puertas de entrada al local, de 4 metros totales de anchura que sumadas a
las otras dos laterales de las mismas dimensiones, superaban con demasía las
longitudes establecidas por el reglamento para locales en poblaciones menores a
50.000 habitantes.
Fachada principal a la calle de José Antonio.
En
la planta principal se configuraron cinco huecos de ventana correspondientes a
la vivienda del propietario, dejando el resto de servicios y proyección, con ventilación a la calle lateral o desde un patio creado al
efecto en el interior de la finca.
En
la calle lateral y ocupando prácticamente la totalidad de la parcela, se
construyó el patio de butacas dejando hueco en sus fachadas para las dos
salidas de emergencia anteriormente mencionadas y una puerta más en su extremo
para acceso directo al escenario y camerinos. En la parte posterior y tras el edificio quedaba un pequeño solar
de la propiedad que no sería edificado.
Fachada lateral a la calle de Nicomedes
Llorente.
Con
armadura de hormigón armado se levantaría la estructura del local, cubriendo
sus paramentos con ladrillo cerámico de un pie de espesor revocado a la
catalana y pintado en tonos claros. El tejado se soportaría con cerchas de
hierro cubriéndose con chapa, forjando un cielorraso de doble tablero de
rasillas sobre el que se apoyarían las tejas.
Sección transversal de la sala, obsérvese el detalle del tejado.
La
entrada que se practicaba a través de las puertas anteriormente mencionadas a
la calle principal, daba acceso al vestíbulo de 83,90 m2. A la derecha de este
gran hueco de entrada se encontraba la taquilla; ya en el interior junto a esta,
se encontraba el bar y a la izquierda de este, los aseos masculinos y femeninos
con ventilación directa desde la calle lateral. En el otro extremo se
acondicionó una zona para descanso y junto a esta una pequeña puerta a la
escalera de acceso a la planta principal. En el centro del vestíbulo dos
pilares soportaban el peso de la planta superior, los techos se habían decorado
con sencillas molduras de escayola, las paredes se habían pintado con pinturas
al óleo en tonos claros con friso de madera y el suelo se había solado con
baldosín hidráulico de 20 x 20 cm. Al
fondo tres puertas de un metro y medio
de ingreso al patio de butacas. Bajo el vestíbulo y a través del portal, se
accedía al sótano donde se construyeron dos habitáculos uno de ellos para
contadores, acometidas e instalaciones eléctricas y otro destinado a cuarto de
calefacción y carbonera para servicio del local.
Planta de sótano, cimentación y saneamiento.
El
patio de butacas que se había solado con tarima de madera y que poseía una
ligera inclinación hacia la pantalla, estaba surcado de lado a lado por tres
pasillos, dos laterales de 75 cm y uno central de 110 cm, no excediendo cada
fila de 12 butacas dejando un paso de 40 cm y un espacio para asiento de 50 cm.
Estas butacas se construyeron con armadura de madera, sistema de basculación
automática y se decoraron con terciopelo rojo. El local se podía desalojar
cómodamente a través de las dos puertas
anteriormente mencionadas a la calle de Nicomedes Llorente. El techo de la sala
se realizó con cañizo y escayola que pendía di-rectamente del entramado de
hierro que sujetaba el tejado, colocando
de forma escalonada, en el centro del techo, tres ventiladores que renovaban el
aire del interior del local.
Al
fondo de la planta se construyó el escenario para pequeñas representaciones
teatrales sin foso ni telar, junto a este dos camerinos con un aseo común y
ventilación directa al patio trasero de la finca. Tras la pantalla y dentro de
unas hornacinas de madera se instalaron los altavoces. Aprovechando un pequeño recoveco entre la divisoria y la
medianera de la finca se instaló un
trastero y un botiquín. Recordemos que al escenario se podía acceder
directamente desde la calle transversal siendo de esta forma muy cómodo el
acceso de los actores.
Planta baja del local, obsérvese los tres grupos: accesos, patio y
escenario.
Sección longitudinal de la sala, con un sencillo y práctico esquema.
Desde
el portal situado a la izquierda del vestíbulo se accedía a la planta principal
a través de una escalera construida de fábrica de ladrillo solada con piedra
artificial y baranda del mismo material. Al culminar esta, un pequeño
descansillo daba acceso a dos estancias independientes, una de ellas destinada
a servicio de proyección y la otra a vivienda particular. Al traspasar una de
estas puertas un pasillo nos conducía hasta la cabina de proyección que contaba
con un espacio blindado para evitar la propagación del fuego en caso de
incendio, además las puertas eran metálicas y contaba con ventanas y
ventilación directa desde un patio interior. Junto a la cabina el cuarto del
proyeccionista y un aseo para este, con ventilación y luz propia a la calle
lateral. El resto de la planta principal y ocupando la crujía frontal se
estableció una sencilla vivienda de tres dormitorios, salón, cocina y cuarto de
baño.
Planta principal de la vivienda dividida en cuarto del proyeccionista y
vivienda particular.
El
local se construyó entre 1949 y 1950, abriendo sus puertas a finales de 1950,
el precio de la construcción ascendió a 250.000 ptas. y fue el único local
estable con el que contaba el pueblo en esa época. Proyectaba a diario y era el
centro de reunión vecinal durante los fines de semana.
Una imagen singular tomada en el bar del cine Astoria.
De izquierda a derecha y de arriba abajo: 1. Pedro Moncada, 2. Martina,
3. La mujer del proyeccionista, 4. La mujer del portero, 5.Luis (portero), 6.
Pablo, 7. Luis Martínez Manzano, 8. Daniel del Coso.
Intercaló
películas con actuaciones teatrales, para lo cual el local estaba preparado
funcionando con normalidad más de 40 años. En su última época ofrecía pases en
sesión continua que finalizaron en los primeros 80.
Publicidad y
programa de mano de la funcion teatral “El Nazareno”
Despues de un tiempo de inactividad el ya destartalado cine Astoria reabrió sus puertas para acoger algún mitin del por aquel entonces alcalde de Madrid don Enrrique Tierno Galvan, siendo esta la última ocasión en la que funcionó con espectadores.
El local el dia
que lo visitó don Enrrique Tierno, observese el destartalado estado en el que
se encontraban ya sus paredes.
A
mediados de los 80 y tras una pequeña reforma se transformó en la discoteca
Sitel, que muchos jovenes de entonces de la zona, recordaran junto con Tucan,
Vacola o Barrabas. Tras otro largo periodo de inactividad el edificio
finalmente fue demolido, muy desfigurado y olvidado, dejando atrás su largo
pasado para levantar en su lugar un pequeño bloque de viviendas. Y aunque son
muchos los que aún lo recuerdan en la esquina de las actuales calles Real y
Rincón de la Solana no queda ningun vestigio del antiguo y clásico cine
Astoria.
El antiguo cine
Astoria reconvertido en Discoteca Sitel semanas antes de su demolición en los
primeros años de la decada de los 90.
OTROS CINES DE VICALVARO.
Mucho antes de que abriera sus
puertas el cine Astoria, en 1896 el pueblo de Vicálvaro acogió la visita del
padre del cinematografo el sr. Jeam Louise Promio operador de cámara de los
famosos hermanos Lumiere, y se desplazó hasta esta pedania para el rodaje de la
que sería una de las primeras películas filmadas en el pais “Maniobras de la
artillería en Vicálvaro” rodada en el antiguo cuartel de infanteria dejando
para la memoria al menos su nombre ya que la cinta desapareció.
Años mas tarde en un local
habilitado al efecto, comenzaron a realizarse de forma esporadica proyeciones
cinematograficas combinado con otros espectáculos de entretenimiento, se le
denominó Cine Vicálvaro y se encontraba en la calle Socorro n 6.
Pero el primer local
construido exprofeso para este fin fue un edificio que por el contrario no se
encontraba en el pueblo de Vicálvaro, sino en la barriada, a unos cuantos
kilometros del mismo, en los aledaños de la carretera de Aragon en un lugar
denominado Pueblo Nuevo. Don Pedro Miguel Grúas mandó construir un magnífico
edificio destinado únicamente a Cinematógrafo, al estilo de los de la capital,
dotando al barrio de las comodidades de estos, y desdeñando las pasadas naves
convertidas en sala de proyección, lo llamó cine Mundial y fue inaugurado en
Febrero de 1947. Se levantó en cuatro alturas más sótano y contaba con un aforo
de 660 butacas repartidas entre el patio y el anfiteatro. Tenía además un
ambigú, zonas de tránsito y aseos. Destacaba principalmente en su fachada, dos
volúmenes metálicos triangulares que recorrían las tres alturas superiores
dando un aspecto más estilizado y aerodinámico.
Boceto del
antiguo Cine Mundial.
El edificio construido con
estructura de hormigón armado, tenía una fuerte rampa de anfiteatro y gracias a
los materiales con los que fue
construido se logró dejar un hueco en vano de casi 13 metros de longitud sobre
el patio de butacas. En la planta calle, el vestíbulo principal solado de
mármol con paredes estucadas en color verde y molduras de escayola en techos, y
mil detalles de buen gusto como unas pequenas ornacinas con jarrones que
decoraban los dinteles de los tres huecos que conducían al patio de butacas. A
uno de los lados del vestíbulo se encontraba la escalera con acceso al sótano
donde estaban los aseos y el grupo electrógeno de emergencias actuado por fuel,
y que subían hasta llegar al ambigú de la planta principal. El suelo estaba
formado por pequeñas teselas en tonos grisáceos, aquí se instaló una amplia
barra de bar, junto a esta, dos huecos nos conducían al anfiteatro que como
detallamos anteriormente tenía una rampa muy pronunciada que nos elevaba hasta
la segunda planta destinada a aseos y zona de descanso. En un lateral había una
puerta, y tras esta una escalera que se desarrollaba en forma de "L"
nos llevaba hasta la planta tercera destinada a oficina y cabina de proyección.
Toda la sala estaba pintada en verde, decorada con abultados en escayola en
tonos dorados y rematada por una bóveda donde pendía una hermosa lámpara de
araña. A este cinematógrafo, abanderado en la zona por su comodidad y
envergadura, le nació un competidor a escasos 30 m. ,el cine Lepanto, razón por
la que el propietario del Mundial, le interpuso una querella que finalmente no
valió de nada.
Extraordinaria
imagen de la Carretera de Aragon, en primer plano el cine Mundial, al fondo el
inacabado edificio del cine Lepanto.
El cine Mundial estuvo en
funcionamiento hasta 1980 fecha en la que se reconviertió en una sala de juegos
recreativos, transformando mínimamente su fisonomía , queriendo dar al negocio
cierto aire Hollywoodiense , decorando todo el local con imágenes de grandes
films americanos, y colocando junto a la puertas de entrada los dos grandes
proyectores OSSA utilizados en su época en activo. El negocio no llegó a abrir
sus puertas, muy posiblemente debido a la falta de salidas de emergencia en
caso de siniestro, ya que se encontraba encajonado entre dos fincas y la única
salida era la misma que la entrada. Tras veinte años cerrado en los que el
agua, los vándalos y los años hicieron mella destruyendo parte del mobiliario,
se realizó una obra de envergadura en el local, dejando diáfana la planta baja,
y derribando la entrada, las escaleras y todo el patio de butacas, este fue
dividido longitudinalmente en dos locales, el primero ocupando la mitad de la
fachada en planta baja, destinado a perfumería "Gilgo" y la otra
mitad simétrica se transformó en el restaurante "Rodilla", el cual
ocupaba además de la planta baja toda la zona anteriormente dedicada a ambigú y
bar de la planta primera donde se instalaron los vestuarios, los aseos, el
puesto de control y el comedor del restaurante, al cual le dotaron de más
iluminación abriendo huecos de escaparate y evacuación a la calle de Alcalá. El
resto del local es un misterio ya desvelado. Al fondo de un almacén había una
trampilla que comunica directamente con el antiguo anfiteatro que conservaba toda
su decoración, las bancadas estaban
faltas de sus butacas, las paredes decoradas en verde y la bóveda del techo sin
su gran lampara de araña. En lo alto de la rampa dos huecos hoy libres de sus
puertas que nos daban paso hasta un espacio congelado, un vestíbulo desierto,
húmedo y con mucha historia, con sus ventanas opacas que tamizaban la luz del
exterior y su suelo de teselas grisáceas, en un rincón aún seguia la escalera
que nos llevaba hasta el corazón del cinematógrafo, una triste habitación donde
en su día estuvieron los proyectores y que nos dejaba ver a través de los
huecos de proyección parte de la sala y hasta la pantalla, rasgada en su mitad
con el telón subido como esperando el final de la película. En la actualidad el
restaurante Rodilla ha sido transformado en una tienda de ropa ocupando el piso
superior, el almacen, pero muy seguramente obviando el resto del edificio y por
lo tanto congelando su pasado.
Dos aspectos de
lo que quedaba del cine Mundial hace algunos años.
El 22 de Octubre de 1949, con
el programa en sesión continua “Botón de Ancla” y “Pensión Histórica” inaugura
el mismo empresario del Mundial, otro local, esta vez muy cercano a las Ventas
del Espíritu Santo, de ahi su nombre, el Cine Ventas, siendo en esa época parte
del termino municipal de Vicálvaro.Era un edificio pequeño, construido en una
esquina en la carretera de Aragón n.º 22, contaba solo con butacas de patio y
tenía un aforo de 500 localidades, al parecer la pantalla estaba situada en uno
de el ángulo interior del solar, dando así más amplitud al recinto formando un
patio en forma de abanico. Cerró en el año 74 cuando se realizaban las obras
del puente sobre el arroyo Abroñigal, muy pronto sustituido por la M-30.
Como hemos citado
anteriormente el Cine Lepanto construido en el número 178 de la Ctra. de Aragón ( actual 376 de
Alcalá ), se levantó a menos distancia de la permitida para la instalación de
locales cinematográficos, de su vecino el Cine Mundial. El local que tenía
entrada por un edificio de viviendas aún en construcción en el momento de su
apertura, poseía un vestíbulo estrecho pero muy alargado que nos conducía hasta
el ambigú donde estaba instalado el bar y desde donde a través de tres huecos
se acedía a la sala con aforo de 1000 butacas, que se repartían en una ancha
sala decorada con buen gusto y con una fuerte pendiente hacia el escenario,
pintada también en tonos verdes y con salida directa a través de cuatro puertas
de emergencia a la calle transversal de Campuzano. En la planta sótano los
aseos, en la superior la cabina y las oficinas.
Debido a la intervención del
propietario del Mundial y a que el inmueble aún no estaba completamente
terminado, la sala fue clausurada, demorando su apertura hasta febrero de 1953.
Por lo tanto en el momento de su apertura ya pertenecía a Madrid.
Portada del cine
Lepanto antes de su aperura oficial hacia 1952
El inconcluso
edifico que albergaba en sus planta calle el cine Lepanto.
El local sufrió un aparatoso
incendio el día 31 de Agosto de 1968, en el que se destruyó parte del patio, el
escenario y la techumbre sin causar daños personales. Meses después prosiguio
su andadura, hasta el año 1980 en el que cerró definitivamente para
transformarse en salón-restaurante para celebraciones, conocido como “Salones
Capitolio”, para ello se realizó el vaciado de la sala convirtiéndola en dos
plantas, una de ellas semisótano, instalándose un total de cuatro salones; en
la parte posterior en la zona del escenario, se establecieron las cocinas y
almacenes, funcionó hasta finales de los 90. Después de un largo tiempo sin
servicio, ya en el año 2005 es completamente remozado, desmontándose incluso
toda la cubierta de teja plana para convertirlo como no, en la “gran enfermedad
de los locales cinematográficos” Zara, que junto con sus amigos Bresca, Stradivarius,
H&M, Sfera, Pinki o VIPS (no vamos a dejarle olvidado) arrasan con todo
local de grandes dimensiones. Reconvertido exterior e interiormente, terminó
hasta con la “C” de Cine que sirvió también de Capitolio que lucía en una de
las calles laterales.
Vista del
inmueble en la actualidad.
En la parte posterior del cine
Lepanto, y conformando la esquina con la calle de Amos de Escalante, en un
solar muy estrecho pero alargado, abrió simultáneamente la empresa, un cine de
verano con el mismo nombre, el cual funcionó muy poco tiempo ya que unos años
después las construcciones vecinas se elevaron por encima de sus muros y la
zona no era hábil para dicho fin. Estuvo abandonado hasta los años 90. En él se
habían realizado algunas pequeñas construcciones para servicio del cine, que con
posterioridad sirvieron de almacén para los salones de bodas. En el solar
crecieron diversos árboles entre los que cabía destacar un magnífico ejemplar
de níspero que florecía y daba frutos un año tras otro. Desapareció todo de un
plumazo dejando ver entre las ruinas la pantalla en uno de sus laterales; en la
actualidad el solar lo ocupa un edificio de viviendas.
Y por último citar el que
sería la sala más importante del pueblo de Vicálvaro, el cine San Felix,
propiedad de don Felix Izquierdo Prados. Situado en la estrecha calle del Lago
Titicaca tenía su entrada inserta bajo un edificio de viviendas, dejando el
patio de butacas junto a dicho edificio. Según el registro el local abrió sus
puertas el dia 2 de febrero de 1968, aunque muy posiblemente funcionase con
aterioridad. El 20 de abril de 1972 uno de sus acomodadores Juan Garcia Lopez,
fue amenazado con arma blanca por un espectador cuando este le llamó la atención por
escándalo, la noticia apareció en varias publicaciones de la época. Cesó su
actividad en el año 1993. Despues sirvió como estudio de televisión para una
productora y tras un corto periodo en servicio volvió a cerrar sus puertas
hasta la actualidad.
Dos aspectos del
que fue el cine San Felix hoy cerrado en espera de un nuevo inquilino.
Hasta aquí la historia de los locales de Vicálvaro, todos ellos hoy en día desaparecidos pero muy recoradados por los vecinos de un pueblo con mucha solera cinematografica.
Desde aquí debo agradecer a la
Asociacion Vicus Albus su desinteresada colaboración con este fin.
Sin su ayuda este post nunca se hubiera
podido realizar. Gracias.
podido realizar. Gracias.














