En 1906 el arquitecto Manuel Prado realizó un proyecto
para un salón de cinematógrafo en la plaza por aquel entonces conocida como de
Bilbao nº3 hoy Vázquez de Mella. Si bien el proyecto no fue nunca autorizado,
quizás la influencia de su propietario don Lorenzo Yuste, vocal de de la junta
directiva de la Sociedad Central de Aparejadores de Obras de Madrid hizo que
este funcionara sin problemas desde su apertura desde 1908. Como bien sostiene don Ángel Luis Fernández
en su obra “Arquitectura Teatral de Madrid”, el proyecto contaba con gravísimos
problemas de desalojo en caso de siniestro ya que el edificio se encontraba
encajonado entre dos fincas colindantes, sin embargo en la memoria constructiva
cita que poseía dos grandes patios laterales de dos metros de anchura que jamás
se respetaron, contando con una única salida de urgencia posterior a través de
un angosto pasillo desde el escenario a través de una casa colindante hasta la
calle de Hortaleza.
El
edificio se emplazó en un solar prácticamente rectangular de unos 3800 pies
cuadrados, la cimentación se realizó de una forma muy cuidadosa, buscando el
firme incluso a siete metros de profundidad, esta se hizo con ladrillo
escafilado, sentado con
mortero de cal, grava
y arena, y a un metro
de la rasante, con
cemento Zumaya y arena de río,
en igual forma
que los muros del foso, dando
espesores de 0'60 hasta el asiento de basas de piedra. El edificio
exteriormente se construyó con un exquisito gusto modernista, la portada en su
planta baja tenía tres huecos que ocupaban toda su fachada rematados por arcos,
todo ello de piedra artificial y de la que destacaba principalmente las ménsulas
que sujetaban el balcón del piso principal en las que se había realizado un
esmerado trabajo. La planta superior tenía un gran hueco abierto de lado a lado
sujeto por esbeltas columnitas de hierro y sobre el cual se había colocado un amplio
mirador de hierro y cristales adornado con un trabajo de forja inspirado
claramente en el art nouvea francés.
Fachada principal del local según memoria de 1906.
Los tres grandes huecos se abrían a la plaza de Bilbao
plegando sus amplias puertas y dejando el vestíbulo principal integrado en la
propia vía. Subiendo unos peldaños accedíamos a dicho vestíbulo, en él se
encontraba la taquilla en su centro dejando el resto para grandes portones de
madera y cristal para acceso y desalojo del local. En este mismo vestíbulo se
colocaban grandes pizarrones con la película y variedades que le acompañaban.
Única imagen encontrada de la fachada del antiguo
Salón Venecia.
Desde el vestíbulo arrancaban dos escaleras idénticas,
(volvemos nuevamente a encontrarnos con un edificio de estructura completamente
simétrica), bajo estas dos largos pasillos laterales de desalojo de la sala.
Mientras que los pasillos laterales mantenían la rasante de la calle y
terminaban desembocando en dos retretes, uno para señoras y otro para
caballeros, a las localidades mas cercanas a la pantalla el acceso principal se
hacia subiendo una pequeña escalinata, que en su primer descansillo tenia dos
puertas de entrada al patio. Entre medias de estos dos descansillos se
encontraba la cabina de proyección la cual había sido construida con materiales
ignífugos pero que desacertadamente ocupaba un espacio muy céntrico y
transitado. El patio de butacas tenía mucha inclinación y se dividía en dos por
medio de una barandilla, dejando a un lado las localidades de preferencia y al
otro las de entrada general. En la parte central del patio había cuatro
columnas de hierro forjado que sujetaban el entresuelo y que entorpecían la visión
desde muchas de las localidades.
Planta baja. Obsérvese la fila de columnas que
entorpecían la visibilidad.
La planta principal estaba formada por un alto graderío
y seis palcos laterales, bajo el escenario que era bastante profundo se encontraba
el hueco para la orquesta, y junto a este dos camerinos, uno a cada lado de la
escena, tanto en esta planta como en la superior que eran completamente
idénticas.
Planta principal y sección del estrecho Salón
Venecia.
En la parte delantera y con vistas a la plaza de
Bilbao se encontraba un gran espacio destinado a café que funcionaba
independiente del cinematógrafo y que tuvo mucha fama principios de siglo.
El techo del escenario lo constituía una armadura de hierro á dos aguas con
cubierta compuesta de bovedillas de rasilla y teja de ribera; la Contaduría
estaba defendida con formas de hierro, rasilla y zinc, al igual que la cabina,
donde se había instalado el aparato cinematográfico, cubriendo la caja de la
escalera que daba acceso á la azotea, el hierro y el cristal. La cubierta de la
sala de butacas estaba compuesta de vigas de hierro en forma sistema de celosía, con su peralte
correspondiente para la caída de las aguas, y con el intento de crear una caja
de aire para hacer más soportable la temperatura en el verano, construyendo con
tablero inferior para cielo raso y tres tableros superiores para asiento del
baldosín.
Como elementos de seguridad, contaba con dos bocas de riego, según disponían
los reglamentos de espectáculos, con sus mangueras correspondientes; dos
extintores de incendios y un timbre avisador en el escenario y sala de butacas,
y en la azotea otra boca de hierro igual á las anteriores, con lo que se hacía imposible
la propagación de un fuego por rápido y potente que fuese, por más que éste
nunca llegaría á tomar verdadero incremento por la falta de combustible, pues
la edificación se había realizado, en general, con piedra, ladrillo y hierro.
En el interior y rematando la embocadura dos cariátides laterales sostienen
una gran concha que corona el escenario, en cuya concha dos figuras alegóricas
se unen en la clave alrededor de un aparato de cinematógrafo figurado. En los
lienzos laterales, por cornisa, ménsulas y tableros, y entre los cinco huecos
antepechados de cada lateral, pilastras que terminan en el arquitable, sobre
huecos y antepechos colgantes que forman recuadros en el techo y vueltas
rebajadas en la parte superior é inferior del palco, recordando esto, las
jambas, zócalos y frisos, que el artista fue a buscar inspiración en el más puro estilo
Renacimiento.
Todo el decorado interior está
pintado con pintura incombustible, y en
los dorados se empleó el pan de oro, siendo al óleo la pintura de las piezas
exteriores.
La sala de butacas constaba de 300 localidades en total y se hallaba
alumbrada profusamente, contando con un magnífico ventilador, colocado sobre el
palco general, que hacia la temperatura agradabilísima, aun en las noches en
que selecto público llenaba por completo el salón, pues reuniendo excelentes
condiciones de solidez, seguridad, comodidad, agradable temperatura y exquisita
higiene, no es de extrañar que el público acudiera á recrear su ánimo en las
cultas obras que ponían en escena la modesta pero homogénea Compañía que
dirigía el discreto y buen actor Emilio Armengod.
Para concluir, diremos que el coste de esta edificación se ha elevado á ciento treinta mil pesetas, y que los
artistas que han tomado parte en ella son
de los más conocidos en el ramo á que cada uno se dedica.
LEOPOLDO RUBIO (Extraído de El Eco de la Construcción, nº 5, 1 de Julio de
1908)
Funcionó con el nombre de Salón Venecia hasta
finales de 1909 cuando pasa a denominarse teatro Benavente, combinando este
nombre con el anterior y deleitando a los madrileños con grandes estrenos
teatrales y actuaciones de varietes. Después
y por un largo periodo de tiempo dedicó su existencia a la proyección de cintas
cinematográficas conociéndose con el mismo nombre, y en 1919 se le denominó
como “Petit Casino”, anticipo de lo que sería en 1920 el Ideal Room, el cual
programaba un gran numero de espectáculos con las mejores varietes del momento.
El precioso music hall “Ideal Room” contaba con cocina y ofrecía servicio
de restaurante durante las diversas funciones de su programación. Se mantiene
en activo y se reforma en varias ocasiones, pasando por altibajos al igual que
el país, hasta que desaparece de los periódicos a mediados de 1932. En los
primeros meses de 1933 ya se anunciaba su reapertura, un nuevo y flamante local
que completamente restaurado sería un punto y aparte en la carrera de este
inmueble.
Se modificó por completo incluso el nombre de su ubicación, por que en aquel
Madrid tan convulso se modificaron centenares de nombres de las calles y
plazas, pasándose a denominar esta plaza de Ruiz Zorrilla. Se inauguró concretamente el día 29 de
septiembre de 1933 con la obra de los hermanos Quintero “Amores y amoríos”,
interpretado por el genial actor Antonio Vico y su mujer Carmen Morell, aunque
en un principio se pensara en una obra de Benavente “El nido ajeno” (en honor
del que tomó su nombre)
El nuevo y completamente reformado teatro Benavente contaría con la misma
disposición que su antecesor el Salón Venecia pero modificando por completo su
fisonomía. Su fachada modernista desapareció y en su lugar se creo una nueva más
alta en la resaltaba un cuerpo central que sobresalía del resto y donde se
habían creado algunas ventanas rasgadas único adorno de su racionalista
fachada. El local no era muy grande, y respondía al esquema de locales de
espectáculos con una única entrada, sala simétrica con la entrada centrada,
taquillas a los lados y un sencillo vestíbulo de acceso a la planta de
principal por medio de dos escaleras lasaterales.
El sencillo y funcional
vestíbulo principal del nuevo teatro Benavente.
Las localidades que no llegaban a 500 se hallaban repartidas en patio, seis
palcos y anfiteatro que subía con una fuerte pendiente hasta la altura del
segundo piso, casi hasta la fachada principal dejando un pequeño espacio para
la escalera de acceso a la cabina de proyección que se había instalado tras la
ultima fila del paraíso en previsión de poder utilizar el local para
proyecciones cinematográficas.
Una imagen general del patio
de butacas del recién inaugurado teatro Benavente.
El escenario visto desde uno
de los laterales del patio.
La decoración interior estaba claramente influenciada por las líneas rectas
y la sobriedad del racionalismo más radical, sin ningún tipo de adornos
superfluos salvo las molduras de escayola de los techos que escondían las
lámparas de iluminación indirecta.
Su sencilla y funcional decoración
nos recordaba claramente a locales como el Carretas que también surgió de una
drástica reforma o el Calatravas de la calle de Alcala. Al local se le había
dotado de todas las medidas de seguridad que se requerían en la época, dejando
como único acceso la propia entrada principal como salida de emergencia salvo
por el estrecho corredor que seguía existiendo con salida directa desde la
parte posterior del escenario hasta la calle de Hortaleza que se utilizaba
principalmente para el paso de los actores.
El acceso a la planta primera que se realizaba únicamente desde el
vestíbulo principal, y de una forma simétrica se accedía a la planta primera
creando cada una de las escaleras un doble tiro a la mitad de su recorrido, dando paso por un lado al
ambigú del bar con fachada a la plaza y por otro a un corredor que transcurría
paralelamente a la sala y que servia de paso a las localidades de principal y
palcos. Los aseos se situaban tanto en la planta baja como en la primera junto
al escenario, al igual que en el proyecto original del Salón Venecia
desplazando los camerinos a la vivienda contigua de la calle de Hortaleza.
Una imagen del corredor
lateral que daba servicio a las localidades superiores.
Otra imagen del lado y
dirección opuesta a la anterior.
A pesar del entusiasmo con el que se
inauguro el local no funcionó mucho tiempo con representaciones teatrales y el
19 de enero de 1936 modificó su programación pasando únicamente a proyectar
películas denominadote a partir de entonces como el cine Benavente.
Contaba con 480 localidades y funcionó con
altibajos hasta 1949 cuando vuelve a cerrar nuevamente.
Hay un hecho macabro que apareció en
diversas publicaciones, como tantos se sucederían en cada rincón de este país
durante ese periodo tan trágico para nuestra historia; al parecer al comienzo
de la guerra el cine fue asaltado y
secuestrados algunos de sus empleados y según reza la propia esquela
“asesinados cobardemente en lugar y fecha desconocidos.”
Dos esquelas de diferentes publicaciones que daban datos concisos del
hecho.
Como mencionábamos anteriormente el cinematógrafo continuo funcionando
hasta que a finales de los años cuarenta cierra para ser nuevamente reformado.
Se adapta a los nuevos avances tecnológicos e incorpora el sistema Cinemascope
a mediados de los años 60 hasta que cesa su actividad a finales de esta década
para ser nuevamente reconstruido.
Su nuevo propietario Don Apolinar Sanz Pascual encargo al arquitecto don
Gabriel Riesco el proyecto de reforma y este adaptó el antiguo local,
derribando gran parte de el y añadiendo parte de la finca colindante dando mas
profundidad a su escenario y adecuando el local a la época. La obra que fue
llevada a cabo por el constructor Donato Morcillo consistió en la modificación
de techos, paramentos y localidades, borrando de una sola vez cualquier rastro
del racionalismo con el que fue decorado años atrás. El vestíbulo fue ampliado
concediendo menos espacio al hall de entrada, se modificaron los solados
forrándose en este caso con los modernos “Sintasoles”, se ampliaron los accesos
y se cambiaron las butacas dejando una sala completamente nueva y acta para
todo tipo de representaciones.
Una imagen de la fachada del
reformado teatro Jacinto Benavente y su nuevo propietario don Apolinar Sanz.
Dos aspectos del nuevo
interior del local muy parecido a su antecesor.
El nuevo local abría sus puertas el día 8 de Octubre de 1971 y en esta
ocasión su dirección era plaza de Vázquez de Mella nº 3. Funcionó con
regularidad muchos años y acogió grandes éxitos hasta 1978 cuando hace un parón
que retomará en 1981 para concluir su carrera en 1984 momento en el que cierra
definitivamente sus puertas para convertirse en uno más de esos locales
cerrados que poblaban la ciudad.
El Benavente en espera de un nuevo uso.
Tras muchos años abandonado y a expensas
de encontrarle un nuevo uso es finalmente derribado en la primera década del
nuevo siglo para construir en su lugar un edificio de viviendas el cual a
borrado cualquier rastro del salón Venecia, del Petit Casino, del Ideal Room,
del cine Benavente y como no del teatro Jacinto Benavente.
Dos aspectos del mismo ángulo
con unos 30 años de diferencia, se nota la usencia del pequeño y coqueto teatro
Benavente.
Autor: David Miguel Sánchez Fernández




















Magnifico post como siempre. Me ha gustado ver fotografías del interior del Benavente. Yo en 1980 o algo así recuerdo haber visto EL VODEVIL DE LA PALIDA ROSA con la actriz Carmen de la Maza y una obra de August Strindberg (creo que EL PELICANO). Fue una verdadera lástima su pérdida. Estoy convencido que hoy, con la vigencia que tiene este barrio, se hubiera convertido en un teatro pequeño pero puntero de la ciudad.
ResponderSuprimirMuchas gracias Jordi por los detalles, creo que era un local con muchisima historia y solo queda ya las vivencias personales de cada uno de vosotros. Cuando yo hace ya algunos años fui a buscarlo lo habían derribado, una verdadera lástima, como bien dices era una sala con mucho potencial que hubiera servido para muchos usos, pero una vez mas llegamos tarde.
ResponderSuprimir¿Alguien recurda cuando lo demolieron?
Un abrazo.
Yo creo que a mediados de los noventa. La última etapa como teatro "de verdad" que te estoy refiriendo duró muy poco. En 1982 y con motivo de los mundiales de futbol en España se "reconvirtió" en un Peep Show con espectáculos de sexo en directo (triste final). Pasada una primera euforia parecida a la de la implantación del cine X, como tu dices, en 1984 cerro y estuvo muchísimos años abandonado. Yo creo que el derribo debía ser allá 1995 o algo así, porque inmediatamente de su derribo se contruyó el edificio actual.
ResponderSuprimirComo tu dices solo quedará la historia de los que lo conocieron. Por cierto Enrique Jardiel Poncela habla de él en uno de sus prólogos a una obra de teatro (ya buscaré cual y te lo diré) y se refería a él como "Nunca he conocido un teatro que se asemeje más a una caja de higos ni a una caja de higos que se asemeja más a un teatro", aludiendo a el pequeño tamaño de la sala y sobretodo, del escenario.
Es como el Teatro Infanta Isabel, del cual decía Jardiel que tenía un escenario tan pequeño que era ideal para hacer monólogos...
SuprimirAhora que me das ese dato del peep show intentaré encontara algo, pero dudo que algún periodico se hicieso eco de esa noticia. Cualquier cosa la publicaré.
ResponderSuprimirMuchas gracias.
En la hemeroteca de ABC seguro que lo encontrarás. No cambió el nombre y seguía anunciándose como Teatro Benavente pero a continuación ya ves que anuncia espectaculos de sexo en vivo en sesión continua etc. (Busca las fechas cercanas y de los dias del mundial 82).
ResponderSuprimirTambién como anécdota te diré que durante su etapa con propiedad de Apolinar Sanz durante una o dos temporadas fue arrendado por el actor Alberto Closas y en plena polémica por la reivindicación del día de descanso de los actores (que acabó con la famosa huelga en que encarcelaron a varias famosas actrices,) éste introdujo por primera vez en España el día de descanso ante el estupor de el resto de empresarios teatrales madrileños.
Un abrazo
Hola Jordi, es cierto. Ayer rebusqué un poco en la hemeroteca y encontré alguna cosilla sobre ello. Seguiré mirando y lo actualizaré, la verdad es que fue un local con una trayectoria muy movidita, y sobre todo con un triste final.
ResponderSuprimirPerdona que no haya tenido un momento para ver tu entrada que, como siempre, es genial; concisa y clara en sus explicaciones.
ResponderSuprimirNunca pasaba demasiado por Vázquez de Mella y he de reconocer que hasta hace alguna década, pensaba que allí estuvo el Price (?). Tampoco sabía que esa plaza antes se llamaba Bilbao. Lo del teatro Jacinto Benavente me ha sorprendido porque tampoco me di cuenta de su existencia. Tan sólo recuerdo haber ido a una discoteca que está junto al edificio y que se llama Long Play.
En esta ciudad de tantas cosas e historia, muchos sitios pasan desapercibidos porque siempre estuvieron ahí; lo malo es que, un día, vas a verlo y ya no existe. Desde que me dedico a sacar fotos por Madrid, me doy cada día más cuenta de que ésta es una ciudad muy cambiante, a la chica callando. Eso sirve para modernizar, pero también para especular de la manera más zafia.
Estupendo trabajo, David.
Muy buena la entrada, la verdad se ve que al igual que otros cines que comentastes como el Royalty, o el Salon Madrid, sufrieron las idas y venidas del destino. Pero mirando ahora su fachada, y su tiponomía... Este teatro no es parecido a uno que existio tambien en la plaza de Chueca llamado El Teatro Chueca o del Cisne? a lo mejor puede ser. Pero simplemente es una pena que un teatro tan coqueto como ese se haya perdido, y solo queden memorias. Muchos animos y me alegro mucho por esta entrada. Genial trabajo.
ResponderSuprimirHola Charo, muchas gracias por tus palabras, el Price?? Estaba un poco más abajo. Tu inmortaliza todo edificio que veas que ahora ya no es como antes y no hay que pagar los revelados. Si hubiera llegado antes el digital cuantos edificios tendriamos para recordar.
ResponderSuprimirPor cierto el Long Play aún sigue en pie, según he visto en las fotos aereas.
Muchas gracias por yus palabras.
Gracias Sindo. El cine Chueca o el Cisne era mucho más grande, más adecuado al efecto y más bonito. Esa si que fue una perdida, menuda lastima. Hay muy pocas fotos del edificio pero prepararé algo en breve. Creo recordar así por lo alto que fue de Anasagasti. Era un edificio completamente diferente.
ResponderSuprimirUn abrazo, pronto tendreis nuevas noticias mias.
Por ciero, y para todos, en la introducción del libro os nombro a todos, es lo minimo que podía hacer para agradeceros vuestra ayuda.
Gracias.
Muchas gracias por el detalle David!! tienes una copa simbólica pagada!!.
ResponderSuprimirEl Teatro-Circo Price (el auténtico) estaba junta a la casa de las siete chimeneas, en la Plaza del Rey. Se derribó en los 70 del pasado siglo y en su lugar se levanto el ¡Ministerio de Cultura! una paradoja de como funciona este país antes y ahora.
Gracias a vosotros por haberme ayudado tanto durante este tiempo. Que menos que eso. Me gustaría poder quedar con vosotros y charlar alguna tarde, que mejor sitio que la cafetería del cine Dore. Quizás pueda ser algún día.
ResponderSuprimirSobre lo del miniterio de cultura creo que esta todo dicho, algún día contaremos más sobre ese maravilloso teatro-circo de Price.
Muchas gracias.
Un dia me gustaría que hablaras de otro local histórico que todavía permanece en pie (aunque no se si por mucho tiempo). El cine-teatro MADRID de la Plaza del Carmen. Es un local con mucha historia y muy desconocida.
ResponderSuprimirHola Jordi, tengo dos entradas a medio terminar, una de ellas El Cisne o Chueca y la otra el Fronton Central o cine Madrid. Tranquilo que no tardaran mucho en caer.
ResponderSuprimirLA verdad es que la intrincada historia del Cine Madrid esta cargada de datos y fechas. Muy posiblemente lo tenga en un par de semanas. ME faltan aún algunos datos.
Eres un crack!!! No esperaba menos de ti. Si ya te hemos dicho muchas veces que en tu época alejado del blog te hemos echado mucho de menos!!
ResponderSuprimirGracias, gracias y gracias, un completo reportaje, que me da pie para hacer una pregunta, no se si acertada o no. ¿No hubo luego en ese local, una tienda de venta de discos?. Creo haberlo leído en algún sitio, pero no recuerdo absolutamente nada.
ResponderSuprimirMe ha encantado tu trabajo y te agradezco, conocer un rincón más de este Madrid.
Un cordial saludo.
Mobileta
Segun nos ha contado Jordi y yo ratifico una vez revisada la documentación, el local funcionó durante los años 1982, 83 y 84 como teatro con espectaculos de sexo en vivo, vamos peepshow, acompañado de proyecciones de cine X. Como el bien decía un triste final para una carrera tan larga.
ResponderSuprimirUn saludo y gracias a ti.