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14 de mayo de 2012

CINEMA EL CISNE O CHUECA (1924-1973)



En el por aquel entonces Paseo del Cisne nº 2 actual Paseo de Eduardo Dato, en su confluencia con la plaza de Chamberí, se levantó el que sería el mayor coliseo de la zona en manos de uno de los arquitectos por excelencia, don Teodoro Anasagasti.
El edificio que el señor Anasagasti construyó en la plaza de Chamberí seguía los mismos preceptos que el Monumental Cinema, también construido por él y en el que se podía contemplar un diseño limpio y libre de decoraciones superfluas pero muy funcional y práctico y que repetiría con posterioridad en el Cinema Pavón.
El inmueble que se levantó en un solar de 860 m2 de forma trapezoidal, era según el propio Anasagasti  el más apropiado para este fin, ya que se estrechaba hacia la pantalla, confluyendo todas las miradas en esta.
El nuevo edificio propiedad de don Luis Rubio Amoedo fue llevado a cabo por el constructor Luis Garrido, hombre admirado por todos por su buen hacer y su trato afable y que ya había trabajado con Anasagasti en la construcción del Real Cinema.  El inmueble había sido edificado con estructura de hierro y hormigón armado y se levantó en cuatro alturas más sótano, quizás la falta de edificios laterales facilitó su construcción en un tiempo record, ya que tardó en construirse solo ocho meses.
Su única fachada vista era sencilla y simétrica, los detalles más llamativos eran dos balconcillos a los que se accedían desde la planta primera y un cuerpo central que sobresalía del resto donde iba instalada la cabina de proyección.


Una de las pocas imágenes de la fachada del local, durante su construcción en 1923.

Bajo ese cuerpo que sobresalía del resto de la construcción hizo un gran ventanal con cuatro huecos rasgados que inundaban de luz el amplio vestibulo y ambigú de las plantas superiores. El ingreso a la sala se realizaba a traves de 3 huecos, uno central de doble anchura y dos laterales, completamente simetricos, dejando junto a uno de estos y en el  estremo las taquillas, bajo las escaleras de acceso a las plantas altas. La fachada no era completamente plana, sino que realizaba un pequeño ángulo para adaptarse a la linea de calle. En la planta más alta seis pequeños huecos tras la última fila de butacas que servía para ventilación de la sala. Como único adorno superfluo habría que realastar los cuatro abultados en forma de pilastras que recorrian los pisos altos del edificio y una amplia cornisa en toda su longitud.


Única imagen de la fachada del edificio en su primera época, hacia 1924.

Sobre el hueco central de entrada se construyó una marquesina redondeada y bajo esta tres puertas que quedaban lijeramente retranqueadas nos daban el ingreso al vestibulo, este era grande y diafano, sin pilares de sustento y en el había dos escaleras bajo una de ellas las taquillas como habiamos mencionado anteriormente, bajo la otra una escalera que descendia hasta el sótano donde se habían instalados los aseos para señoras y caballeros y el cuarto de calderas y carbonera. Volviendo al vestibulo principal tres puertas daban acceso a la sala, dos laterales y una central que corrian hasta el escenario dando servicio a todas las localidades de patio. El fondo de la sala era redondeado, dando aún mas resalte al escenario. Tenía una pequeña inclinacion hacia la pantalla y habia doce pilares de sustento de los pisos de palcos y del principal que quedaban entre algunas de las localidades pero que no imposibilitaba la visión desde ninguna de ellas, al igual que ocurria en el Real Cinema. Al fondo y junto al escenarío había dos puertas, una a cada lado de acceso a la caja de escena y camerinos, porque recordemos que este edificio nació con doble uso, tanto cine como teatro aunque la poca profundidad de este imposibilitase representaciones con un elenco muy grande. A ambos lados del escenario habia dos escaleras de caracol que ascendian hasta los pisos superiores dando funcionalidad a las plantas altas de la caja escenica y ajustando de esta forma más camerinos y retretes para servicio de los artistas. 
Junto al escenario y cada uno de sus lados de este se configuraron dos patios que daban luz a los camerinos y retretes de cada una de las plantas. Bajo el escenario se instaló una magnífica caja de resonancia donde los músicos no solo podían acompañar a la pelicula, si no lo suficientemente grande como para poder acoger a toda una orquesta.


   Planta baja del local, observese la perfecta y sencilla distribución de los elementos.


Sección del inmueble, todo estaba perfectamente organizado y la visión era perfecta desde cualquiera de las localidades.

En la planta primera a la que ascendiamos desde las escaleras principales, habia un amplio ambigú donde estaba instalada la cafetería, este tenía vistas a la calle a través del amplio hueco de su centro y que era de doble altura dando diafaniadad al espacio. Bajo la precipitada rampa del entresuelo se encontraba el bar que estaba regentado por don Antonio Vázquez Ponbo, que tenía además un café bar en la palza de Bilbao de mucho renombre llamado la Perla. [...] 

El resto de la información la podrán encontrar en la página 33 de mi libro "Cines de Barrio" 

8 comentarios:

  1. Una vez más, felicidades por el post. Desconocía completamente la historia de esta sala (un día me parece que ya te lo comenté)pues siempre lo había confundido con el teatro-cine Benavente de la plaza Vazquez de Mella. Un edificio muy interesante. Lástima que la poca calidad de las fotografías de su interior no nos permitan ver con claridad su escasa decoración.

    Gracias por tu artículo, una vez más.

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  2. Hola Jordi, muchas gracias nuevamente por tu intervención. Como se nota que hoy te ha tocado currar y has visto el post. Mañana llegarán el resto de los comentarios.
    Yo este local no lo conocía hasta que me puse a investigar, ni siquiera sabía donde estaba. La verdad es que tanto Anasagasti como Gutierrez Soto se tuvieron que forrar con la cantidad de locales y edificios, ten en cuenta que el Real Cinema, el Pavon, el Cisne y el Monumental fueron casi seguidos!!!

    Gracias nuevamente por acompañarnos.

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  3. La verdad, bravo por este post. Yo conocía del local gracias a algunos libretos que tenía, y a varias referencias sobre el mundo lírico de los años 30. Allí se estrenaron obras tan curiosas como "El hombre invisible", una humorada arrevistrada de gran éxito en el turbulento verano de 1936, como incluso en las memorias de sorozábal mencionaba haber visto en su cartelera, al volver en 1939 a madrid desde valencia, la del manojo de rosas, antes de que se prohibiera. La verdad se ve que con economía de medios, se pudo hacer un gran local, y sorbe todo,algo mucho más difícil, que fuera elegante y de gran sabor popular.
    Muchas gracias por este reportaje david! y animo!!!!!

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    1. Muchasv gracias a ti Sindo, por tu comentario. La verdad es que el local funcionó mucho más tiempo como teatro que como cine, hay muchísimos recortes de prensa anunciando representaciones. Se pensó en reconstruirlo y convertirlo en un gran local de conciertos pero como en tantas otras ocasiones la especulación pudo más y sucumbió. Desde luego tenía que ser verdaderamente amplio y elegante a pesar de como bien dices de su sencillez y economía.

      Un abrazo.

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  4. Estoy de acuerdo contingo en que desentona y afea la plaza ese edificio levantado donde estaba el cine Chuega (Cisne). Ese afán por ¿modernizar? Madrid ha cometido verdaderas atrocidades en nuestras calles.
    Me conmueve este zona porque yo nací en Chamberí, en una clínica de esa misma calle que ya no existe, en el número 13 del Pº del Cisne. Pero soy castiza y eso mola.
    Estupendo trabajo, David.
    Un gran besote.

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    1. Castiza y chula, porque chulería no te falta amiga Charo.
      "Ahora que dices eso de castiza y chula, me he acoradao que mi abuelo Miguel decía muchas veces eso de Chachi paa referirse a algo guay. Nosotros lo tomábamos a broma, pero desde luego a el tampoco le faltaba chulería". Cuantas palabras que nos parecen casi nuevas llevan ya decenios utilizandose, como pirarse, o dabuten.
      Muchisimas gracias por tu comentario. ¿El paseo del Cisne? ya sería paseo de Eduardo Dato que no eres tan mayor!!!
      ¿Conociste el local? Nadie lo vió funcionando. La verdad es que ya hace algunos años que lo derribaron pero era muy famoso.

      Muchas gracias y otro beso pa ti, Chula.

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  5. Mi nombe es Miguel Angel. Sinceramente gracias por tu post. Lo cierto es que al leerlo me he sentido invitado por su contenido, y después por tu comentario de que no conocías a nadie que lo viera funcionando y también por Charo ya que yo también nací en Chamberí, viví en el barrio hasta bien entrados los 70, e iba al colegio que también se llamaba Chamberí. Creo que el Cine Chueca (así es como yo lo conocí), era un autentico cine de barrio, hablamos de los años 60 y 70. En ese cine pasaba la mayoría de las tardes de los sábados con las películas que ponían en sesión continua a partir de las cuatro o cuatro y media, allí vi después del inevitable NODO, con mis amigos o con mi hermano mayor, todas las películas de Tarzán, los viejos Western, las películas españolas de Tony Leblanc o “las de Romanos”. No recuerdo mucho del interior, si recuerdo las butacas de madera tapizadas en color rojo (creo) y los suelos de madera y el olor tan peculiar que tenían todos aquellos cines antiguos. Después gastábamos el poco dinero que nos quedaba de lo que nos daban en la impresionante tienda de caramelos que estaba al lado del cine o jugando al pin-pon en los billares que había en la calle paralela. Cuando lo cerraron, pasamos a ser asiduos del Cine Luchana, el Palafox o de los Roxy de la calle Fuencarral. Perdonar por la extensión del comentario y gracias de nuevo por traerme tan buenos recuerdos.

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  6. Sinceramente gracias por tu post. Lo cierto es que al leerlo me he sentido invitado por su contenido, y después por tu comentario de que no conocías a nadie que lo viera funcionando y también por Charo ya que yo también nací en Chamberí, viví en el barrio hasta bien entrados los 70, e iba al colegio que también se llamaba Chamberí. Creo que el Cine Chueca (así es como yo lo conocí), era un autentico cine de barrio, hablamos de los años 60 y 70. En ese cine pasaba la mayoría de las tardes de los sábados con las películas que ponían en sesión continua a partir de las cuatro o cuatro y media, allí vi después del inevitable NODO, con mis amigos o con mi hermano mayor, todas las películas de Tarzán, los viejos Western, las películas españolas de Tony Leblanc o “las de Romanos”. No recuerdo mucho del interior, si recuerdo las butacas de madera tapizadas en color rojo (creo) y los suelos de madera y el olor tan peculiar que tenían todos aquellos cines antiguos. Después gastábamos el poco dinero que nos quedaba de lo que nos daban en la impresionante tienda de caramelos que estaba al lado del cine o jugando al pin-pon en los billares que había en la calle paralela. Cuando lo cerraron, pasamos a ser asiduos del Cine Luchana, el Palafox o de los Roxy de la calle Fuencarral. Perdonar por la extensión del comentario y gracias de nuevo por traerme tan buenos recuerdos.

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