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28 de septiembre de 2014

EL CINE BELLAS VISTAS

El cine Bellas Vistas de la calle de Francos Rodríguez es sin duda alguna uno de los más queridos y añorados por los vecinos de la zona de Bravo Murillo. Aunque desapareciera hace ya muchos  años la gente sigue recordándolo por ser una de las salas más asequibles y familiares de la zona. Todos los detalles arquitectónicos y datos que componen este artículo se los debemos a uno de esos vecinos, José Martínez González que vivió junto a este inmueble y hoy nos trasmite ese recuerdo de su niñez. Muchas gracias a él por este magnífico testimonio.

En un solar de forma rectangular en la calle de Francos Rodríguez nº 29, hoy 33, c/v a Juan de la Encina, que hasta donde llegamos a conocer siempre estuvo desocupado se levantó a mediados de los años 40 un edificio destinado a sala de fiestas y proyecciones que recibirá el nombre de Bellas Vistas. Pero la historia se remonta algunos años atrás, en 1930 aparece la primera noticia acerca de este negocio, situado en un solar indeterminado de la misma calle donde se establece como años atrás un cinematógrafo de verano regentado por el veterano Cipriano Carchenilla, uno de los primeros productores españoles.


Un aspecto de la calle Francos Rodríguez en el año 1927. En la imagen se ve claramente el solar donde se levantaría el cine Bellas Vistas y en el que se estableció el cine de verano del mismo nombre.

Algunos años después, concretamente en 1944 se presenta ante la comisión de obras del ayuntamiento de Madrid un proyecto para cinematógrafo en un solar fraccionado proveniente del anteriormente señalado, cuyas obras correrían a cargo del famoso arquitecto don German Álvarez de Sotomayor Castro, que un año antes había proyectado el cine-teatro Gran Vía en la avenida de José Antonio. (Gran Vía)
El edificio de nueva planta se levantaría en cuatro alturas más sótano y se había realizado siguiendo un sencillo patrón muy extendido en este tipo de construcciones, muy bien organizado y divido en varias negocios que podían funcionar unificada o independientemente.
El inmueble se realizó en parte con estructura de hormigón armado, fábrica de ladrillo y cubierta metálica. Por su fisonomía se componía de dos bloques, uno formado por el edificio de accesos y servicios que ocupaba la cara principal, y otro que era una alta nave que corría paralela a la calle de Juan de la Encina.  En el edificio principal las  fachadas fueron construidas con ladrillo visto macizo, únicamente engalanadas en la planta baja por un zócalo de piedra  con líneas horizontales, y abultados en jambas y dinteles en las plantas superiores. La nave que contenía el patio de butacas se decoró en toda su altura con abultados de piedra artificial, siguiendo un sencillo patrón de formas geométricas coloreado blanco.


  Alzados principal y lateral del nuevo y elegante cinema Bellas Vistas.

Todas las ventanas de la planta superior se remataron con un arco de medio punto, y se proyectaron la instalación de dos bustos sobre la entrada al local que finalmente no se realizaron. La planta tercera que sufría un retranqueo estaba ocupada por la vivienda del conserje y poseía una amplia terraza con vistas a la calle principal.
El acceso al cinematógrafo se realizaba desde la calle de Francos Rodríguez a través de tres huecos, dos más pequeños laterales y uno central mayor separados por dos pilares que precedidos de tres escalones de mármol blanco nos daba acceso a un gran porche de entrada. Cierres de tijera separaban esta estancia de la calle y de esta forma se podía aprovechar para instalar los cartelones con la película en proyección y la que se exhibiría próximamente. Solado en mármol blanco el amplio ante-vestíbulo servía de resguardo a los espectadores, y en él se había instalado dos huecos de taquilla, sobre los cuales se colgaban amplios pizarrones donde se anunciaba la película en cartel o se colgaban los afiches con escenas de la misma.


Un aspecto del cinema Bellas Vistas una tarde de invierno, obsérvese como los espectadores se agolpaban junto a su puerta principal y la lateral existente en la calle de Juan de la Encina. Una estampa inusual y un tacto nostálgica en la actualidad. (Archivo Regional de Madrid. Foto: Cristóbal Portillo.)

 Frente a los tres huecos de entrada se instalaron otros cuatro pares de puertas  de madera coloreadas en verde, con cristaleras, que dejaban pasara la luz al amplio vestíbulo. Este era muy grande y alto, los techos tenían molduras de escayola y de él pendían cinco plafones de bronce y cristal, cuatro en sus extremos y uno más grande en el centro del recinto. Todos tenían una base circular de cristal que reflejaba la luz de sus bombillas. El suelo era de mármol de color gris y en el centro bajo la gran lámpara se había realizado un círculo en otros tonos con las iniciales del local, CBV.   La peculiaridad de este espacio era que sus paredes habían sido recubiertas de ladrillo visto colocado en forma diagonal y barnizados lo que le confería un aspecto muy moderno y sencillo. Enfrentados uno al otro dos huecos con arcos de medio punto desde donde arrancaban las escaleras de acceso a los pisos superiores, bajo una de estas, la situada a la izquierda un pequeño almacén y vestuario de servicio.


Planta calle del nuevo Cine Bellas Vistas.

Bajo la otra, unas escaleras que descendían unos peldaños y dejaban un acceso directo a la calle de Juan de la Encina y que originalmente era la entrada de servicio, pero que en algunas ocasiones se utilizaba de entrada de espectadores ante las aglomeraciones que se producían en la puerta principal. La escalera seguía bajando hasta el sótano donde se hallaban los aseos masculinos con luz y ventilación directa a la calle, la caldera de carbón para calefacción, carbonera, y el clima artificial. El resto de la planta baja estaba ocupada por la sala de fiestas anexa. También existía una puerta de acceso a las taquillas y dirección que quedaba a la altura del entresuelo.
Volviendo al vestíbulo y entre los dos grupos de escaleras y nuevamente enfrentados a las puertas de entrada se encontraba el acceso al patio de butacas, que se había realizado de forma corrida, lo cual conformaba un amplio hueco de lado a lado. Las puertas se habían construido en madera y estaban pintadas en verde, con un pequeño filo rojizo que enmarcaba cada uno de los cuarterones que las formaban. Desde aquí accedíamos al patío de butacas que tenía mucha inclinación y que había sido solado con tarima de madera colocada en forma de pluma, al igual que en el escenario. Estaba completamente rodeado por un zócalo de madera con formas cuadrangulares  coloreado en marrón oscuro y sobre este, el resto del paramento pintado en tono beige hasta llegar al techo. Al fondo la embocadura de la pantalla con un pequeño estrado  al que se acedía por una puertecilla colocada a la derecha y desde donde se subía por medio de una escalerita hasta el escenario. La embocadura se hallaba limitada por dos columnas y una moldura con diseños florales y frutales, idéntica a la que remarcaba todo el techo de la sala. La iluminación se realizaba mediante dos grandes tulipas con velas de incandescencia a ambos lados de la embocadura, cuatro lámparas de araña en los cuatro vértices del alto techo de la sala y una gran lámpara de bronce y cristales en el centro.  Sobre la embocadura el techo se curvaba confiriendo una acústica perfecta al local, en este lugar sobre la moldura que remarcaba la pantalla se colocó una escultura alada que sustentaba el nombre del local.


Imagen tomada en el interior del cine Bellas Vistas. Todo el personal del local posa para don Cristóbal Portillo, el fotógrafo. En el centro de la imagen con traje claro y corbata aparece el propietario don Cesar Calleja Morante, junto a él,  los porteros, el conserje, las  taquilleras, el pintor de cartelerías, los acomodadores, los proyeccionistas, el jefe de sala, los encargados del bar, de la sala de fiestas y billares, las señoras de los lavabos y seguramente algún que otro corre-turnos. (Archivo Regional de Madrid. Foto: Cristóbal Portillo.)

Las butacas se instalaron en tres grupos, creando dos amplios pasillos que eran los suficientemente anchos como para desalojar sin ningún problema a los espectadores en caso de siniestro.
Volviendo al vestíbulo y ascendiendo por cualquiera de las dos escaleras laterales llegábamos hasta la planta primera donde se había creado un amplio espacio destinado a ambigú del bar y desde donde se accedía por medio de dos vomitorios a las localidades de entresuelo. La barra como siempre se situó bajo la rampa del entresuelo y enfrentado a esta se situaron los aseos masculinos y femeninos con ventilación al exterior por medio de dos patinillos. La escalera situada a la izquierda seguía subiendo mientras que la derecha finalizaba en esta planta. Ambas se situaban frente a la entrada al anfiteatro confiriendo un desalojo muy rápido y ordenado.


Planta primera o de entresuelo.

Por medio de los dos vomitorios laterales que tenían algunos peldaños, se llegaba hasta las localidades de entresuelo que se habían colocado de una forma simétrica y muy ordenada que sumadas a las del patio configuraban un total de 1001 butacas. Además en esta misma planta y por medio de otra escalera independiente con entrada desde el lateral izquierdo de la fachada principal se accedía a un local con iluminación natural y destinado a sala de ping pong que contaba con un pequeño aseo.
Una planta más arriba y sobre el anterior existía otro local destinado originalmente a billares y que ocupaba la totalidad de esta planta al cual se podía acceder, no solo por la escalera anteriormente citada sino desde el propio ambigú del cine.



Plantas segunda y tercera. En las imágenes se aprecia claramente el espacio que ocupaba el local destinado a billares y tertulias y la situación de las escaleras, dando acceso a la cabina y vivienda del conserje.

El local era muy amplio y  tenía mucha iluminación natural. El resto de la planta estaba ocupada por la parte alta del graderío de entresuelo.
Las escaleras que cada vez se iba estrechando más subían una planta más hasta llegar a la planta tercera, destina a la cabina del operador y  vivienda del conserje.
Estas escaleras configuraban dos accesos independientes, una de ellas llevaba hasta la cabina del operador que era muy amplia y contaba con dos proyectores marca supersound, y todos los adelantos del momento. Junto a esta se encontraba el despacho de dirección y un pequeño aseo.



 La cabina de proyección del Cinema Bellas Vistas. En la imagen aparece don Cesar Calleja Morante junto a los proyeccionistas y el que parece ser un socio de la Empresa. Obsérvese la inclinación con la que estaban colocados los proyectores debido a la altura a la que se encontraban del patio de butacas.  (Archivo Regional de Madrid. Foto: Cristóbal Portillo.)


La otra escalera llegaba hasta la planta tercera y daba acceso a un cuarto de limpieza y a la vivienda del conserje que contaba con salón-comedor, dos dormitorios, cocina y un aseo, además de una amplia terraza azotea con vistas a la calle de Francos Rodríguez.
La cubierta de la vivienda y la cabina se realizó de forma mixta, con teja plana y árabe colocada sobre una estructura de madera, mientras que el patio de butacas estaba cubierto por siete enormes cerchas de hierro que sujetaban el falso techo de la sala de escayola y que estaban cubiertos por tableta de madera y teja plana.
En el sótano del edificio y con entrada por la misma puerta por donde se accedía a los billares y tertulias se daba paso a la sala de fiestas Bellas Vistas. Tras un corto pasillo encontrábamos la taquilla del local, después las escaleras de acceso a la planta sótano. La distribución era muy sencilla y funcional, una amplia pista de baile de forma rectangular rematada en su fondo por un escenario para orquesta, a ambos lados y en forma de balcón varios huecos rematados con arcos y barandilla de hierro. Al fondo y tras el escenario los aseos y un acceso a la calle lateral.


Sección del edificio que albergaba el cinema Bellas Vistas. En esta se aprecia claramente la inclinación de la proyección, la amplitud de los espacios, las dos plantas de billares y tertulias y el sótano donde se instalaría una magnifica sala de fiestas.


La sala de fiestas Bellas Vistas bajo el cine.




Una tarde cualquiera en la que se proyectaba de segundo o tercer  reestreno “Marcelino Pan y Vino.” Las colas eran muy frecuentes a las puertas de los locales de barrio. Incluso era difícil conseguir una localidad para alguna de las sesiones. (Archivo Regional de Madrid. Foto: Cristóbal Portillo.)

Todos los negocios abrieron simultáneamente en marzo del 46 y fueron un gran éxito durante muchísimo tiempo. En los años 60 cambió su pantalla por otra más moderna en formato Cinemascope, que no entraba dentro de la embocadura y que de una forma un tanto rudimentaria se sostenía sobre el escenario fuera de la embocadura, tal y como se aprecia en la imagen de grupo ante la pantalla.

           Una entrada de patio para el Cinema Bellas Vistas.

Se modernizó en varias ocasiones pero nunca perdió su original fisonomía. La sala de fiestas se utilizaba de salones para eventos, bodas, bautizos y comuniones, y los billares cambiaron su función en varias ocasiones.


La entrada del cinema Bellas Vistas desde otro ángulo. En la imagen se ve con más detalle la entrada al local sus carteleras y el anuncio de pantalla panorámica. (Archivo Regional de Madrid. Foto: Cristóbal Portillo.)


A principios de los años 70, cuando el negocio empezó a debilitarse cerró para siempre, a los pocos meses fue demolido y con él se fueron los sueños e ilusiones de tantos y tantos vecinos del barrio que como José crecieron entre las butacas de este pequeño coliseo.
Poco después se levantó en su lugar un gran edificio de viviendas que nada tiene que ver con su antecesor, pero que no sirve para borrar de la mente de aquellos niños de entonces el Cinema Bellas Vistas.


El lugar que ocupó el cinema Bellas Vistas en la actualidad. Compárese la imagen con las anteriores y obsérvese como los edificios colindantes siguen en el mismo lugar. (Imagen José Martínez González.)

Autor: David Sánchez Fernández.
Fuentes:
-          Archivo Regional Comunidad de Madrid. Fondo Cristobal Portillo.
-          Archivo de Villa Madrid. Expediente 990-962-058225

-          Nomecalles. Callejero y nomenclátor.

18 de septiembre de 2014

Mi nuevo libro, CINES DE BARRIO.

Os presento mi nuevo libro "Cines de Barrio" . Treinta y dos nuevos capítulos cargados de detalles y centenares de fotografías para realizar un viaje a través del tiempo, que nos llevarán desde los aledaños de la Gran Vía hasta los barrios de Pueblo Nuevo, Vicálvaro, o Carabanchel.  



Cines de barrio

ISBN:978-84-9873-258-0

David Miguel Sánchez Fernández. 17x24 cm. 336 páginas. Rústica. 2014.
Precio:16,95 €
Durante los años sesenta y setenta existieron en la capital más de doscientas salas de proyecciones en su mayoría dedicadas a la programación doble en sesión contínua. A estos locales que se repartían desde los aledaños de la Gran Vía, corazón fílmico de Madrid, y que llegaban hasta la periferia se les denominó "cines de barrio". Esta obra hace un recorrido por 32 locales de la ciudad distribuidos por toda su extensión. Desde el propio casco histórico, pasando por los barrios de Salamanca, Argüelles o Delicias para llegar hasta Carabanchel, Pueblo Nuevo, Fuencarral o San Blas.


El Teatro Cine Benavente.
El Madrid Cinema o Teatro Maravillas 
El Cinema El Cisne o Chueca 
El Cinema Argüelles 
El Cine de la Flor y su antecesor 
La terraza de verano San Carlos 
El Teatro Cine Madrid 
El Cine Teatro Goya 
El Cinema Bilbao 
La terraza de verano Barceló 
El Cine Victoria 
El Cine Voy 
El Cine Alba 
El Cine Urquijo 
El Cineflúo y el Cinema Palace 
El Cine Narváez 
El Teatro Albéniz 
El Cine Pizarro o San Rafael 
El Cine Luchana
El Cine Mundial 
El Cine California 
El Cine Astoria 
El Universal Cinema 
El Cine Aragón 
El Cine Princesa
El Teatro Club Recoletos 
El Cine Los Ángeles 
El Cine Ciudad Lineal 
El Cine Lux
El Cine San Blas
El Cine San Ignacio de Loyola 
Los Cines Mirasierra Paraíso
El Cine Marvi, crónica de una muerte anunciada

¡Espero que os guste!

10 de septiembre de 2014

EL COLISEO PARDIÑAS, ALCALÁ PALACE O NUEVO TEATRO ALCALÁ.

En el año 1922 se presentó ante la comisión de obras del Ayuntamiento de Madrid un proyecto de construcción para un nuevo cinematógrafo que iría inserto en un edificio de viviendas. El arquitecto Luis Ferrero había diseñado una gran sala de proyecciones en un solar irregular, en esquina y con fachadas a las calles de Alcalá 90, Jorge Juan y Antonio Acuña a escasos metros de otro cinematógrafo, el Tívoli.
El complicado solar poseía un estrecho ángulo interior lo que por otra parte favorecía la ordenación de la superficie supeditando dicho espacio para el escenario, centro de las miradas de los espectadores. La entrada principal a la sala de espectáculos quedó relegada a la calle de Jorge Juan, mientras que parte de esta misma fachada, toda la perteneciente a Alcalá y la vuelta a Antonio Acuña serían ocupadas por un majestuosos edificio de viviendas desde donde también se podía acceder al local. En el proyecto original el edificio de viviendas tenía ocho alturas, de las cuales solo se construyeron cuatro por problemas de seguridad entre otros, evitando de esta forma la propagación del fuego al edificio anexo.  La fachada principal del cinematógrafo se levantó en cuatro alturas, de forma completamente simétrica de la que destacaba principalmente un gigantesco arco triunfal rematado por una galería sujeta por columnas jónicas. Bajo el gran arco tres puertas de acceso, que por otra parte no eran el único paso al interior, ya que en el edificio de la misma propiedad y colindante a este se crearon otros dos huecos con pasillo que confluían en un vestíbulo. Además se podía acceder también desde el propio portal de viviendas de la calle Antonio Acuña nº 1 o desde el propio gran café anexo.  

  

La fachada de ingreso al cinematógrafo y el original alzado del inmueble de viviendas que no se llegó a realizar en su totalidad suprimiendo las cuatro plantas superiores.

La complicada fisonomía del solar hizo que el vestíbulo principal corriera paralelo a la calle de Antonio Acuña bajo el inmueble de viviendas, dejando tan solo un pequeño espacio de tránsito en la fachada de Jorge Juan, lo cual complicaba su evacuación en caso de incendio por lo que se le concedieron las otras salidas que mencionábamos anteriormente. Se crearon varios grupos de escaleras situados en lugares estratégicos, dos de estos accesos subían directamente a la planta superior o de entrada general recorriendo el edificio de arriba a abajo, mientras que otros dos se concibieron únicamente para dar paso a las localidades de entresuelo y principal.  El patio de butacas ocupaba la mayor parte del solar, en forma de herradura se levantaban las tres plantas de palcos que abrazaban al escenario que tenía bastante fondo pero escasa amplitud lateral, complicando las representaciones teatrales. El acceso al patio de butacas se realizaba desde los diversos vestíbulos con los que contaba el local a través de seis huecos dobles situados en la parte posterior de la sala. Las 1400 butacas de madera se distribuyeron en cuatro grupos sobre un espacio en forma de pera, un pasillo central amplio, dos pasillos laterales y uno más trasversal acomodaban a los espectadores en sus localidades. Dieciocho pilares sujetaban la herradura del piso de palcos,  el arquitecto estudió muy detenidamente el proyecto evitando en todo caso que estos entorpecieran la visibilidad del escenario.


Planta baja original extraída del proyecto presentado por Luis Ferrero para el teatro Pardiñas.

La muy complicada fisonomía del edificio hizo que los aseos se instalaran bajo dos de los huecos de escalera, dándole acceso directo desde el propio patio de butacas.  Al estrecharse tanto la sala en la embocadura del edificio y al encontrarse esta en el ángulo interior del solar el acceso al escenario y las dependencias para los actores se realiza por un pasillo subterráneo que partía bajando unas escaleras desde la calle de Jorge Juan, junto a la entrada principal y corría bajo la platea hasta llegar al escenario donde subía nuevamente hasta este.
En el sótano se instalaron además la sala de calderas y cuartos de ensayo, almacén de instrumentos, así como el foso para la orquesta. Al fondo tras la escena una escalera recorría el inmueble dejando en cada planta varios camerinos con ventilación e iluminación directa a un patio posterior de forma triangular.
La decoración de la sala se realizó de un modo clásico, con abultados de escayolas en la embocadura del escenario, en los antepechos de los balcones de palcos, principal y segunda y en el amplio techo donde se formuló un gigantesco plafón retro iluminado que junto con las muchas lámparas distribuidas por la sala iluminaban el espacio. Simultáneamente a la construcción de este local y en paralelo al mismo arquitecto diseñó el teatro Rey Alfonso, actual cine Bogart con el que compartían algunos de estos elementos decorativos, tales como los adornos en los capiteles de los pilares de sustento del piso de entresuelo, muy posiblemente realizados ambos por el mismo decorador.
En la planta de entresuelo la superficie útil era muchísimo menor, sobre el vestíbulo de entrada se instaló un gran bar americano que tenía acceso independiente desde la planta baja y que además comunicaba con el vestíbulo principal de esta planta. Este vestíbulo daba servicio a los cuarenta palcos de forma muy estrecha y de un extremo al otro. A ambos lados se encontraban también los aseos masculinos y femeninos y al fondo tras el escenario y con acceso independiente otro grupo de cuartos para los artistas. En esta planta se disponían otras doscientas localidades repartidas en númeo de cinco por cada uno de los palcos.



Planta de entresuelo del teatro Pardiñas.

La planta primera o principal también estaba recorrida por el mismo pasillo que su antecesora, salvando las diferencias que esta el acceso a las gradas de espectadores se realizaba mediante tres entradas, dos laterales y una central que daban paso a otros quinientos espectadores. En este piso seis pilares entorpecían la visión del escenario, además la abocinada forma de la planta hacía que decenas de localidades tuvieran una visibilidad un tanto reducida, por no decir incompleta.



La planta primera o principal del coliseo Pardiñas.

Los aseos se emplazaron en el mismo lugar de igual forma que las dependencias para los artistas construidas tras el espacio escénico. Sobre el gran bar americano y con vistas a la calle de Jorge Juan se instaló un gran espacio de descanso y salón de fumadores.
La planta segunda estaba recorrida por un idéntico pasillo al de la planta inferior dejando los aseos y dependencias en el mismo orden, salvando como única diferencia que este tenía menos altura ya que se encontraba la prominente rampa de espectadores.  A esta planta denominada de entrada general tan solo se podía acceder desde los tiros de escalera laterales que desembarcaban en el vestíbulo y que comunicaba a su vez con las localidades por medio de cuatro huecos de dos metros cada uno. Mil espectadores más se encaramaban en lo alto de este inmueble que se inauguró con el asombroso aforo de tres mil localidades dispuestas a escuchar al orador de turno, ver un film mudo o deleitarse con alguna representación teatral.
Sin duda alguna había que indicar de esas mil localidades de la planta más alta el 60% no tenían visión de la escena completa y menos aún de la pantalla.
La cabina de proyección se situó siguiendo el eje de la sala en el centro del graderío de esta planta, teniendo acceso directo desde el vestíbulo inferior por una estrecha escalerita de hierro. El habitáculo construido exprofeso era completamente ignifugo construido con materiales que aseguraban que si ardía la cinta tan solo moriría el proyeccionista. Además de estos avances instaurados por la policía de espectáculos este local contaba con más detalles, como una cortina de agua en la escena o bocas de riego repartidas por el resto del edificio.


La planta segunda nuevo y confortable coliseo Pardiñas.

La cubierta del inmueble se realizó con estructura de hierro, tabloncillo de madera y teja plana confiriendo a vista de pájaro un singular tejado de forma circular muy fácilmente reconocible. Se había realizado siguiendo todos y cada uno de los artículos que debían cumplimentarse en este tipo de negocios e incluso superaba alguno de ellos como contar con más salidas de urgencia que las  que se establecían. Algo así sería impensable en la actualidad. Si mil personas tuvieran que haber desalojado esa tercera planta por las cuatro salidas y haber descendido por las dos escaleras, la tragedia estaba servida. Desgraciadamente a partir del siniestro del teatro de Novedades esto cambio drásticamente, reduciendo al menos significativamente el aforo en este y muchos otros locales de espectáculos que eran verdaderas ratoneras. 
Mi crítica no surge por las complejas instalaciones, al contrario pienso de Luis Ferrero realizó un maravilloso trabajo de ordenación y aprovechamiento del espacio, pero creo que el aforo era desproporcionado más aun cuando gran parte de las localidades no tenían visión completa de la escena.


Sección longitudinal de la sala. Obsérvese los diferentes grupos de localidades y la curvatura que tomó el suelo de la platea para conseguir una perfecta visibilidad.

El local estaba preparado para todo tipo de representaciones: teatrales pues contaba con un amplio escenario con telares, foso para la orquesta con cajón de resonancia; cinematográficas ya que poseía una lujosa pantalla y un sistema mudo de proyección último modelo; y sin duda alguna como magnífico oratorio, uno de los aforos más grandes de la capital, tres mil localidades.
El cinematógrafo se construyó en aproximadamente un año y en el momento de su apertura el edificio de viviendas aún no había sido concluido. El local se inauguró el día 14 de noviembre de 1924 con la proyección de los films “La película de la elegancia” en dos partes, “La voz de la mujer” en cuatro partes, y el estreno de “Patty en el granero” en dos partes también. En abril de 1925 cambió las proyecciones por representaciones teatrales y así prosiguió hasta 1930. 



El éxito estaba asegurado ya fuera para representaciones teatrales o proyecciones cinematográficas.  Pero más allá de su uso como salón de espectáculos el coliseo o cine Pardiñas, por su aforo y situación se convirtió en uno de los oratorios más populares de la época. Por el pasaron los grandes políticos del momento, Largo Caballero, Manuel Azaña, etc… En Madrid existían varios locales con impresionantes aforos. El Monumental de Atocha, el Europa de Bravo Murillo, el Real de la plaza de Isabel II y el Pardiñas eran los cuatro grandes coliseos  que llenaban hasta la bandera los oradores de turno.
 





Varios aspectos de diferentes actos e ideologías durante los años 1931, 32, 33 y 34 en el Coliseo Pardiñas
Don Manuel Azaña, momentos antes de comenzar su discurso político que en torno a diversos temas del momento pronunció el domingo último en el cine Pardiñas. (14-02-1934)

Durante  la guerra siguió acogiendo mítines republicanos de gran relevancia, a finales de 1938 cierra por daños materiales y se realiza un punto y aparte en su historia.
Al parecer el antiguo coliseo Pardiñas había acabado su periplo sucio y mugriento, tal y como los describían los diarios de la época. Era hora de dar un repaso al gigantesco auditorio y para ello, el 16 de julio de 1940 el empresario José Villar Lamoza solicita permiso para reformar el local bajo un proyecto del prestigioso arquitecto Benito Guitar Trulls. Tras varios meses de reformas se reinaugura el 15 de diciembre del mismo años con el nombre de “cine Alcalá” “Palacio del cinema” con la proyección del film “El Zar Loco”.


Las reformas consistieron principalmente en la restauración de los daños producidos durante la contienda, el cambio de sus antiguas sillas de madera por modernas butacas enteladas y la reducción de su aforo. Además se amplió su entrada tomando parte un local del edificio contiguo y creando un acceso más moderno y ordenado.
El inmueble fue arrendado por la productora Filmófono para la proyección en exclusiva de sus nuevas películas y pasó a formar circuito junto con las salas: Palacio de la Música, Salamanca, Barceló, Monumental, Argüelles, Goya, Dos de Mayo, Voy, Elcano, Numancia y Gong.



El nuevo cine Alcalá en los primeros años 40.



Interior del nuevo cine Alcalá.

En 1947 cambia de género y vuelve a las representaciones líricas y en 1949 Antonio Machín y su conjunto presentan en sus tablas un nuevo espectáculo. Festivales, proyecciones y actuaciones se intercalaban en este gran auditorio.

A partir de enero de 1966 se le denominara Alcala Palace y se dedicara principalmente a la proyección de películas en sesión continua. Tras algunas reformas que consistían nuevamente en la modificación de las butacas, accesos y modificación de panelados de las paredes, entelados y telones, el cine vuelve a abrir reluciente.
      




Varias imágenes tomadas en la puerta del local a mediados d elos años 60. En Cartel la sesión continua “Polyana” y “Viaje en Globo”

Uno de los momentos más importantes de la historia de este local sucederá en noviembre de 1975 cuando se presente la obra teatral “Jesucristo Superstar” protagonizada por Camilo Sexto y Angela Carrasco. Todo un despliegue de medios y voces incomparables en lo que se denominaba una de las primeras operas rock con más de 70 actores sobre el escenario. Se mantuvo en cartel hasta el 28 de marzo del 76 después siendo el mayor éxito teatral de la historia. A partir de ese momento   comienza a proyectar nuevamente cine con la superproducción “Sonrisas y Lagrimas”.
En septiembre de 1984 vuelve a la escena la obra más vista de todos los tiempos, y como no podía ser en otro lugar el Alcalá Palace acogerá de nuevo el evento, esta vez sin la voz de Camilo Sexto su principal interprete. Se mantiene en cartel hasta enero del 85 cuando nuevamente vuelve a proyectar cine.



 Dos imágenes del local en los años 80 con “Jesucristo Superstar” en cartel y en los 90 con la proyección del film español “Los cuatro músicos de Bremen”

El viejo y triste cine Alcala Palace se iba quedando a un lado y su inmenso aforo, reducido con los años ya no era tan cómodo. Sus fachadas desconchadas por el paso de los años y sucias por la polución llevaban años ocultas tras los cartelones de las proyecciones. En 1987 cierra como cine quedando olvidado y solamente utilizado como sala de  conferencias o para algún evento de relevancia. La última vez que abrió sus puertas exhibía en cartel un festival flamenco.



A finales del siglo XX este era el aspecto que presentaba el teatro y el edificio de viviendas anexo. Todos pensamos que este era el final de este mítico local.




Si el exterior estaba muy deteriorado el interior no iba mucho más lejos.  En la imagen vemos con claridad cómo se encontraba el patio de butacas en los años 90. Obsérvese el famoso telón metálico corta incendios bajado.

En el interior se habían liberado las primeras filas de butacas y el espacio escénico se había ampliado de una forma provisional al patio de butacas. Funcionalmente se había reducido su aforo a patio de butacas piso de palcos, entresuelo y principal, eliminado las localidades laterales de tan reducida visibilidad.

En 2001 Empresario argentino Alejandro Romay adquiere el inmueble y tras un importantísimo trabajo de reforma y consolidación del espacio se reconstruye el edificio tratando de rescatar todos los detalles perdidos. La obra corrió a cargo del estudio de arquitectura DAU, con Margarita Massó López como arquitecta principal y José Luis Pamies López como coordinador general. El espacio interior se vació y el edificio de viviendas anexo fue derribado salvando únicamente sus fachadas. Lo mismo ocurrió prácticamente con el teatro que se desmantelo salvando únicamente los pisos de palcos y graderíos. Se horadó el terreno y se construyó un piso más bajo el patio de butacas donde nacería una nueva sala de ensayos y representaciones. La embocadura del escenario se reconstruyó varios metros sobre el patio de butacas dando aún mucho más espacio a su cajón escénico. Se restauraron sus fachadas, su gigantesco tejado, se buscaron todos y cada uno de los detalles del pasado y se dotó a l espacio de los más modernos sistemas de iluminación y sonido.  El gran espacio escénico cuenta con un total de  1240 localidades repartidas en 853 en patio, 132 en palcos y 136 y 119 en entresuelo y principal.







Boceto de la fachada, sección del edificio y planta baja del  “Nuevo Teatro Alcalá”



Una impresionante imagen en la que se ve la ejecución de la obra. Obsérvese el recubrimiento de los antepechos de los balcones. Y como se construyó un nuevo cuerpo sobre la antigua embocadura dando más profundidad al campo escénico.

 

     
Dos impresionantes imágenes de los trabajos realizados bajo los pilares de sustento, ampliando de esta forma la profundidad de la cimentacion del inmueble.
  







 
 
Diferentes aspectos del proceso de restauración del edificio.

Finalmente y tras un largo y muy costoso trabajo de reforma el teatro que a partir de entonces se denominaría “Nuevo Alcalá” abrió sus puertas el 29 de enero de 2003  con el musical “Tanguera” representado en la sala principal que se denominará “Lola Membrives”
     






     
La fachada, detalle de esta, la embocadura del escenario y un aspecto general del Nuevo Alcalá, resurgido de las cenizas.

La sala 2, ubicada en el subsuelo del edificio, es un espacio polivalente que abrió el 25 de septiembre de 2003, y que se denomina María Guerrero. Con una disposición y un aire más modernos que la sala Principal, su escenario se sitúa al mismo nivel que la zona de butacas, que prácticamente lo rodean. Gracias a esta distribución, los artistas están más cerca de los espectadores, lo que hace que éstos disfruten mucho más del espectáculo.
En total, la sala dispone de 310 butacas distribuidas en cuatro tribunas telescópicas y bancadas autoportantes. Además, tiene dos camerinos con capacidad para 10 personas.



Un aspecto de la sala 2 del teatro Nuevo Alcalá.

Además cuenta con una nueva sala de ensayos en la planta más alta del inmueble con iluminación cenital y vistas a la calle de Jorge Juan.
Junto con el teatro y aunque con algunos años de retraso se reconstruyó y finalizó el edificio de viviendas anexo levantándose una alta fachada de seis alturas basada en el proyecto original no construido que había diseñado su arquitecto 80 años atrás.



 

Sinceramente es de agradecer la recuperación de este mítico lugar para el arte escenico que seguró seguira programando muy interesantes obras durante mucho más tiempo.


Agradecimientos y fuentes:
Mi más sincero agradecimiento a Carlos Mokrzycki Soengas y a Mogersa empresa constructora, por los planos y fotográfias del edificio y a Cruz Delgado por las imágenes de la fachada del inmueble.

-Archivo de Villa 25-27-3
- Madrid y el Cine: Pascual Cebollada y M. G. Santa Eulalia. Madrid 2000
-Arquitectura teatral en Madrid. Angel Luis Fernández Muñóz
- Hemeroteca Municipal de Madrid.
- Memoria de Madrid
- Oronoz
- Agencia EFE
- www.teatroalcalamadrid.com