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12 de octubre de 2014

EL CINE FANTASIO

Sobre un solar de forma prácticamente rectangular en la calle de Lista (actual José Ortega y Gasset) nº 63 en el barrio de Salamanca, se construyó en el año 1961 un inmueble dedicado a apartamentos de alquiler en el que iría inserto el cine Fantasio.
Los socios propietarios encargaron al arquitecto Sebastián Llanos Pulido el proyecto de dicho edificio que este resolvió con sencilla fisonomía, creando una sala de espectáculos para 996 espectadores repartidos en patio de butacas y planta de entresuelo.


 
El edificio construido con estructura de hormigón armado se levantó en seis alturas más baja y entresuelo, aunque en el proyecto inicial contaba con una altura más que finalmente fue cercenada. El solar de 14 metros de fachada a calle de José Ortega y Gasett, quedaba atrapado entre dos edificios medianeros y poseía un fondo de casi 54 metros,  propicio e ideal para la construcción de una sala de proyecciones.
La entrada a la sala de espectáculos ocupaba prácticamente la totalidad de la fachada del inmueble, dejando únicamente una pequeña faja de tres metros destinada a accesos a  las viviendas de las plantas superiores. El resto estaba formado por un amplio y alto pórtico de entrada en el que también se cobijaba el portal.
En este amplio porche de cinco metros de altura se habían instalado cuatro puertas dobles de dos metros de ancho cada una, dejando a su derecha un habitáculo donde se instalaría la taquilla, junto a la entrada al portal de las viviendas.
Nada más traspasar cualquiera de estas puertas nos encontrábamos con el vestíbulo de doble altura, unos seis metros, en el que destacaba sin duda alguna la gigantesca V que soportaba el peso de las plantas superiores. Realizada en hormigón y armada con tetracero-42 con superficies laterales alabeadas en forma de paraboloide hiperbólico, soportaba una carga aproximada de 220 toneladas, repartidas en dos ramas, una para cada lado de la V. Sin duda alguna todo un alarde de ingeniería.


El amplio y espacioso vestíbulo de entrada del cine Fantasio. La famosa viga en V que sujetaba las plantas de pisos superiores y que se realizó únicamente como alarde de ingeniería, puesto que podría haberse sustituido por dos pilares rectos.   (ARCM)

El suelo se había forrado con mármol de color beige con franjas negras y las paredes con planchas de madera barnizadas, dejando al descubierto en el techo parte del forjado parabólico de hormigón armado que le confería un aspecto muy moderno y futurista. El otro muro opuesto a las escaleras se cubrió de espejos y daba la sensación de una profundidad inexistente.



Planta baja del cine Fantasio. Obsérvese el “mordisco” que ofrecía el solar en su parte posterior y que hizo que la longitud de la sala menguase algunos metros. Su sencilla distribución lo hacía muy cómodo y funcional.

Desde la propia entrada se veía el piso de entresuelo que poseía un balcón y al cual se accedía mediante dos escaleras, una de ellas de 3 metros de anchura que quedaba enfrentada a la puerta de entrada y otra de 1,50 en forma de L y que se encontraba en el otro extremo de vestíbulo.
El arquitecto había puesto especial cuidado en conseguir un desalojo muy rápido y ordenado ya que el edificio tenía mucha profundidad y una única fachada accesible. Las escaleras habían sido construidas con estructura de hormigón armado con escalones de piedra artificial sin contrahuella y baranda metálica con pasamanos de madera. Este pasamanos escondía en su interior lámparas fluorescentes que retroiluminaban los barrotes metálicos de la barandilla. El resto de la iluminación se encontraba escondida tras las molduras de escayola que remarcaban el techo del vestíbulo.


Las escaleras principales de acceso al entresuelo. La fotografía muestra con todo detalle la iluminación de la barandilla y el techo en forma curva de hormigón armado.
(Fondo Cristóbal Portillo. ARCM)

 El suelo del vestíbulo tenía cierta pendiente hacia la entrada al patio de butacas, bajando cerca de 85 cm bajo la rasante de la calle. Al fondo, bajo las escaleras principales se encontraban las escaleras al sótano, donde se establecieron los aseos masculinos y femeninos, la carbonera, la caldera de calefacción, el sistema de refrigeración o “clima artificial”, el teléfono y resto de servicios del cine.
Volviendo al vestíbulo principal y frente a la entrada, a resguardo del balcón de entresuelo se establecieron las puertas de acceso al patio de butacas. Estas se agruparon formando un hueco de 10 puertas que se abrían hacia fuera para evitar aglomeraciones y que conducían a los espectadores hacía los dos pasillos que recorrían el patio de butacas de lado a lado.
El patio de butacas era muy largo y poseía bastante inclinación hacía la pantalla que se tornaba en pendiente a la mitad de esta, confiriendo una perfecta y comodísima visión de la pantalla.  Las paredes habían sido revestidas con paneles de madera en la zona posterior bajo el entresuelo, dejando el resto hasta llegar al techo forrado con moqueta estampada de colores, lo cual además de proporcionar un ambiente muy acogedor y moderno aseguraba una excelente acustica ya que la moqueta absorbía las ondas sonoras evitando los molestos ecos. El suelo era de “Sintasol” en tonos claros colocado sobre tarima de madera y los techos lisos con sencillas molduras rectas que escondían los sistemas de calefacción y refrigeración.
Sobre las últimas filas de butacas bajo el balcón de entresuelo se instalaron unas modernas lámparas metálicas que iluminaban esta zona del recinto. El resto de la iluminación se hallaba escondida en la moldura del techo sobre el patio y con lámparas de incandescencia en la zona más alta del graderío de entresuelo.


Inédita imagen del interior de la sala tomada desde el estrado que había bajo la pantalla. Se observan muchísimos detalles de esta modernísima sala de proyecciones. (Fondo Cristóbal Portillo. ARCM)

Las elegantes y cómodas 642 butacas habían sido tapizadas en terciopelo. Al fondo,  se encontraba la gigantesca pantalla panorámica que estaba soportada sobre un bastidor metálico de igual forma que las modernas pantallas de los minicines sin marginadores superiores y laterales. En la parte superior se formó un friso con formas geométricas de colores tras el que se escondía la iluminación indirecta, que siempre era la última en apagarse y la primera en encenderse al principio y final de las proyecciones. Tras la pantalla se encontraba un profundo estrado que se veía truncado en su fondo por el recorte de la parcela, lo cual había condicionado la longitud del patio de butacas.
El acceso a la planta superior se realizaba mediante las dos escaleras del vestíbulo como habíamos mencionado anteriormente, y que confluían en un gigantesco vestíbulo ambigú con balcón desde donde se tenía una magnífica perspectiva de la entrada y de la calle.


La planta de entresuelo del magnífico cine Fantasio.

Desde este amplio espacio se podía acceder mediante dos vomitorios laterales a las primeras filas del entresuelo. Bajo este y entre las dos entradas se encontraba como en casi todas las ocasiones la barra de bar, con todos los servicios del momento. Un amplio salón de espera decorado con un aire muy moderno y alegre. El acceso a la siguiente planta se realizaba mediante la continuación de la escalera más pequeña, de 1,50 m de anchura y que subía hasta la planta primera donde un vestíbulo daba acceso a los aseos masculinos y femeninos, que poseían iluminación y ventilación directa a la calle por medio de una claraboya de pavés que tenían en su techo.  


Planta primera del edificio que contenía el cine Fantasio, obsérvese como la escalera se desarrollaba a ambos lados del bloque central que contenía los aseos masculinos y femeninos.

En la segunda planta a la que se subía por medio de las dos escaleras laterales se llegaba a dos vestíbulos simétricos que deban acceso por medio de dos puertas a la última fila del entresuelo. Entre estos dos vestíbulos se encontraba la cabina de proyección y todos los servicios de esta, un aseo, el cuarto de repaso, la propia cabina y un habitáculo destinado a almacén de baterías, que servían para abastecer de suministro al local durante los minutos en los que tardaban en arrancar el generador diésel situado en la planta de sótano. El local estaba dotado con dos proyectores marca Ossa, con formato de proyección en 35, 70 mm y el moderno sistema TODD-AO.


El amplio y muy bien distribuido entresuelo poseía mucha inclinación y tenía unos accesos muy estudiados que proporcionaban mucha seguridad en caso de siniestro. Contaba con 354 modernas butacas idénticas a las del patio de butacas.


Maravillosa imagen del entresuelo del cine Fantasio días antes de su apertura.
(Fondo Cristóbal Portillo. ARCM)


Sección longitudinal del edificio, en el que se ve claramente el perfecto diseño de la sala. (Cristóbal Portillo. ARCM)

El patio de butacas que se había construido como una gran nave anexa al edificio de viviendas y se realizó con estructura mixta, de hormigón armado y metal. Para sujetar el entresuelo se utilizaron cuatro gigantescas vigas de hormigón que fueron recrecidas con rasillones y vigas de castilla. La cubierta del patio de butacas se había realizado con cerchas metálicas y teja plana, y bajo estas el cielo raso del patio de butacas.



El moderno y confortable cine Fantasio abrió sus puertas el día 1 de enero de 1962 con la proyección de la película en riguroso estreno “El gran impostor”, lo cual fue un gran acontecimiento para toda la barriada. Diversas publicaciones se hacían eco de la apertura del local. De lunes a sábado ofrecía sesiones continuas desde las cuatro de la tarde, los fines días festivos tres sesiones numeradas.


Publicidad del cine Fantasio aparecida en el diario ABC a principios de 1962.

En 1963 batió records con la proyección de la película “El Cid” en formato 70 mm TODD-AO Super-technirama, que ofrecía una proyección muy limpia y gigantesca. La larga duración del film, 182 minutos, hizo reducir los pases a dos, uno a las 5 de la tarde y otro a las 9 de la noche, e incluso programaba una sesión matinal a las 11 de la mañana. Continuó programando cine de reestreno en sesión continua y numeradas durante muchos más años.


A mediados de los años 80 se con convirtió a cine-estudio, un formato diferente en el que cada semana se cambiaba el cartel e incluso varias veces por semana y el que se proyectaba cine de calidad a precio reducido en sesiones maratonianas que comenzaban por la mañana y se alargaban hasta altas horas de la noche. El formato era muy aceptable por parte del público pero en el año 1993 después de volver al formato de estreno cerró para no abrir nunca más.



Programación maratoniana del cine-estudio Fantasio en 1985.



El cine Fantasio poco antes de su cierre definitivo en 1992. (Madrid y el Cine)

El cine Fantasio permaneció cerrado algunos años en espera de un futuro incierto, pero finalmente fue convertido en un supermercado de la cadena SuperSol, desmantelando por completo su interior y no dejando más huella de su antecesor que la viga en V de su vestíbulo.


Entrada actual al supermercado Supersol que antaño ocupo el cine Fantasio.

Autor: David Miguel Sánchez Fernández.
Fuentes:
-          Hemeroteca ABC
-          Archivo de Villa de Madrid
-          Madrid y el Cine. Pascual Cebollada y Mary G. Santa Eulalia. Madrid 2000

-          Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. Fondo Cristóbal Portillo.