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19 de octubre de 2015

El teatro-cinema Gran Metropolitano


En el año 1928 se presenta un proyecto firmado por don Julián Otamendi, que titulado "teatro Roncero" pasaría a formar parte del grupo de edificios levantados por la Compañía Urbanizadora Madrileña en la nueva avenida de la Reina Victoria, junto a la glorieta de los Cuatro Caminos y que se denominaron por su gran envergadura “Titanic.” En el centro de la gigantesca fachada a la avenida de la Reina Victoria se dejó espacio para acoger a un nuevo edificio, guinda del pastel donde iría inserto el teatro Roncero, pero que finalmente no se construyó según se planeó, y que fue sustituido con posterioridad por este otro teatro que pasamos a describir a continuación.


El original proyecto de los edificios Titanic en su fachada mayor la de la avenida de la Reina Victoria. En el centro de la imagen el único edificio que no se llegó a construir y que fue sustituido por el teatro Roncero.



La avenida de la Reina Victoria, a su izquierda frente las cocheras del Metropolitano de Madrid se comenzaron a construir los edificios Titanic. Se aprecia en la imagen la cimentación del futuro teatro.


Espectacular imagen de los primeros edificios Titanic, obsérvese la envergadura del inmueble frente a las humildes viviendas que hasta entonces se levantaban en la zona de Cuatro Caminos.



El nuevo teatro, propiedad de los Sres. Luis y Gregorio Roncero, que habían hecho fortuna con su taller de forja y cerrajería en Madrid, se construiría sobre el solar del nº 12 de la avenida, de forma prácticamente cuadrangular de 32 metros de fachada por 33 de fondo y se levantaría con estructura de hormigón armado alojando en su interior una sala de fiestas, un cinematógrafo cubierto y una sala en su azotea para proyecciones veraniegas.
Las obras comenzaron a finales de 1928 y se concluyeron en 1930 y dieron como resultado un maravilloso coliseo que haría las delicias de los vecinos, no solo por sus novedosas proyecciones sino también por sus maravillosas representaciones teatrales y actuaciones en directo en su inigualable sala de fiestas.


Maravillosa imagen aérea de la zona de cuatro caminos en el año 1929. A la izquierda aparece el edificio del cine en construcción frente a las cocheras del Metropolitano de Alfonso XIII.


Proyecto para la fachada cine Metropolitano.

 El  inmueble que  levantaría en seis alturas más sótano tenía una única fachada vista a la avenida que fue realizada de forma simétrica,  de marcado estilo art decó, con formas escalonadas, paños lisos y de ladrillo visto, marcos repetidos, y arcos poligonales. (El siglo XX. Persistencias y rupturas.) Como único adorno superfluo varios bajorrelieves, dos de ellos sobre los huecos de escaleras y otros dos bajo estas, simétricos, y otro central sobre un mirador que existía sobre la puerta de entrada al local. Todas las ventanas fueron decoradas con vidrieras emplomadas de colores, faroles metálicos decoraban su fachada y en lo más alto un gran cartelón metálico con letras de neón rojas con el nombre del nuevo coliseo, Gran Metropolitano.
Junto al gran hueco central de entrada al cine se situaron cuatro puertas más, dos a cada lado de entrada, para desalojo de emergencia y entrada a la sala de fiestas de su sótano. Su aspecto exterior era muy suntuoso e impresionante, lo que nos hacía presagiar un interior de las mismas características.


Una de las pocas imágenes de la fachada del Gran metropolitano en los años 30.


Su entrada precedida de unos escalones nos conducía a un interior cargado de detalles de buen gusto. Traspasando cualquiera de sus tres puertas dobles accedíamos al vestíbulo principal, ancho y muy largo de un lado a otro de su fachada decorado con suelos de baldosín hidráulico de mosaicos y techos con recargadas molduras y lámparas de plafón de cristal y bronce.  En este vestíbulo se encontraba guardarropía y dos huecos de escalera de acceso a los pisos superiores, además de dos salidas laterales a un amplio corredor que de forma simétrica recorrería la sala desde su fondo hasta la fachada principal y que recordando a los primitivos salones de proyecciones servían para desalojar el patio de butacas en caso de siniestro. Al fondo de estos dos pasillos laterales se situaron los aseos masculinos y femeninos y junto a estos dos escaleritas que daban a acceso a los camerinos que se encontraban a ambos lados del escenario.


Proyecto original de la planta calle del cine Metropolitano.

Desde estos pasillos se podía acceder directamente al patio de butacas a través de seis puertas, tres a cada lado que eran capaces de desalojar la sala en pocos minutos. Frente a la puerta de entrada tres huecos daban a acceso a las localidades que mediante un gran pasillo central y dos laterales repartían a los espectadores en las localidades. En el patio de butacas se instalaron alrededor de 800 lujosas butacas tapizadas en oro y grana.
El patio de butacas era muy ancho y quizás poco profundo lo que forzaba mucho la visión en algunas de las localidades de las primeras filas laterales. La sala se decoró con suntuosidad, el suelo era de tarima de madera y tenía bastante pendiente hacía el escenario, sus paramentos verticales se decoraron un alto friso de madera, más arriba gigantescos marcos de escayola coloreados en tonos pastel que se iban degradando progresivamente y que guardaban a en su interior preciosas lámparas de estilo art decó. Bajo el balcón del entresuelo se situaron varios plafones del mismo estilo que inundaban de luz cada rincón del local. Para decorar el antepecho del graderío superior se realizó un maravilloso trabajo de escayola creando bajorrelieves del mismo estilo al utilizado en barandillas y rejillas de ventilación de todo el edificio. 
El escenario contaba con un amplio foso para orquesta al que se accedía desde el propio patio de butacas mediante dos escaleritas laterales. El espacio escénico era amplio, unos 55 metros cuadrados pero debido al poco fondo con el que contaba el solar el escenario sobresalía más de un metro de la embocadura quedando este fuera del telón.


Un detalle del interior del cine Metropolitano.


Imagen tomada desde el escenario en la que se observa la gran rampa de localidades y la inmensa lámpara de cristales.

El techo de la sala estaba decorado con un gigantesco plafón de escayola, único adorno superfluo, en cuyo centro se había instalado una espectacular lámpara de cristales tan potente que servía para iluminar cada rincón del patio de butacas.
El acceso a las plantas superiores se realizaba como mencionamos anteriormente desde el gran vestíbulo principal mediante dos escaleras simétricas que confluían en el entresuelo,  que en realidad no era más que un largo balcón con vistas al vestíbulo principal y donde se habían instalado las oficinas, despacho de dirección y resto de dependencias que tenía varios huecos acristalados que los dotaban de iluminación natural.
Subiendo un piso más nos encontrábamos con el gran vestíbulo de principal donde se había instalado el gran bar americano, solado con teselas de colores  y decorado con suntuosidad, con un alto zócalo de madera y techos cargados de molduras de escayola de los que pendían maravillosas lámparas de cristales y bronce.



El piso de entresuelo únicamente ocupado por los accesos y despachos de dirección y contaduría.

Contaba con luz natural proporcionada por un enorme mirador, con tres huecos rasgados decorados con hermosas vidrieras, y ocupando el lugar privilegiado y por excelencia, bajo la gigantesca rampa del entresuelo, la barra del bar.


Las aspirantes al concurso de Miss España 1932 junto al mirador del vestíbulo de principal del cine Metropolitano.

Desde este vestíbulo y mediante dos huecos laterales de 2,50 m. se accedía subiendo algunos peldaños a las localidades de preferencia de entresuelo que estaban formadas por las seis primeras filas de este. Un pequeño murete construido de ladrillo y decorado con molduras separaba el resto de las localidades que subían vertiginosamente hasta el muro posterior conformando otras 600 localidades más y las cuales posean una visión bastante buena de la pantalla.


Plano combinado de plantas 1ª y 2ª.

Desde este piso y mediante dos pequeños huecos laterales del balcón se accedía a los palcos, que eran seis y donde se habían colocados varias sillas movibles tapizadas del mismo modo que el resto de localidades. El acceso a las localidades de entrada general se realizaba desde una planta más arriba mediante dos puertas laterales que se encontraban en la propia escalera, sin vestíbulos que las precediera.
A todas las plantas se podía acceder también mediante las dos escaleras posteriores instaladas junto al gran escenario y que de una forma simétrica y muy ordenada iban dejando en cada piso seis camerinos y dos aseos, todos con ventilación y luz directa del exterior, proporcionada por dos patios laterales.
La minúscula cabina de proyección se encontraba ligeramente retranqueada en el interior y ocupaba varias de las últimas filas de butacas. Su acceso de hacia mediante dos portezuelas laterales desde el mismo anfiteatro, lo cual era muy incómodo y peligroso para los operadores y los mismos espectadores. Este problema se subsanó rápidamente suprimiendo una de las filas y construyendo un pasillo directo desde la escalera principal de acceso. 
  


Sección del edificio, obsérvese la fuerte pendiente de la rampa de anfiteatro.


El acceso a  la terraza de verano se realizaba de forma simétrica por los mismos tiros de escalera que daban servicio a al cinematógrafo cubierto. Ambos confluían en la parte más alta del edificio y desembocaban directamente en una gigantesca azotea con pendiente solada con baldosín rojo de Ariza. Entre las escalera se instalaron dos barras de bar y la cabina de proyección que quedaba un poco más arriba, todo escondido desde la calle por el alto muro de su fachada.  A ambos lados de la espaciosa terraza se encontraban los almacenes donde se apilaban las sillas que no eran ni más ni menos que 758. Al fondo se encontraba el escenario acto para representaciones teatrales y cinematográficas, y junto a este, y de forma simétrica diez camerinos, aseos y resto de dependencias del local. La decoración era sencilla e idéntica a la del interior del cinematógrafo. Posiblemente esta terraza fuese la más grande de Madrid, pero quizás una de las que contaba con menos medidas de seguridad.
El cine de verano se construyó en lo alto del cine, pero fuese cual fuese el motivo, lo cierto es que no hay ninguna noticia en la prensa escrita del momento de que llegase a funcionar.
 
 

La terraza de verano del cinema Gran Metropolitano, posiblemente la más grande de Madrid.


El local se comenzó a publicitar en prensa meses antes de su apertura, para su inauguración en un principio como teatro lírico se anunciaba con una sensacional temporada de zarzuela a cargo de la compañía del eminente tenor Emilio Sagi Barba, y así fue, el local se abrió al público el día  18 de diciembre de 1929 con la representación de la obra “Las Golondrinas.”
Como era previsible el local repleto de espectadores comenzó su andadura y todos los medios dieron cuenta de esta noticia, Cuatro Caminos contaba con un nuevo cinematógrafo que hacía alarde de su aforo, 1700 localidades, su nombre “El Gran Metropolitano.”

Solo a un “Metro” de Madrid.

Hoy se inaugura en los Cuatro
Caminos, lector hermano,
¡nada menos que un teatro!
El Gran Metropolitano.

A el va Fabregat, según
dicen como debutante,
y tras él, Sagi, Cantante
Con toda la “Barba” aún.

Creo que un negocio sano
ha de ser éste que empieza
con tan notoria largueza,
El Gran Metropolitano.

Y las gentes de él vecinas
y las del Madrid central,
irán al teatro tal
para oír “Las Golondrinas”

Que, además, sabe la gente
que está en distancias experta,
que desde Sol a su puerta,
hay un Metro solamente.

Y no ignoran los vecinos
de Madrid, que a este teatro
van, no ya un camino, cuatro,
que son los Cuatro Caminos.

Mario Guillen Salaya.  Madrid. 17-12-19 29 El Imparcial.




El local siguió programando espectáculos líricos hasta que un año después, en concreto el día 3 de octubre de 1930, comienza a realizar proyecciones cinematográficas. Para el estreno inaugural se proyectaron varias películas de las que cabe destacar “Hombres de hierro” y “Vida nocturna” ambas de la productora Metro Goldwyn Mayer.  Contaba con proyectores sonoros marca “Westher Electric” aunque tres años después son sustituidos por otros de la famosa marca Klangfilm A.E.G. Siendo ya cuatro los locales madrileños que contaban con este sistema, el Astoria o Rialto y Actualidades de  la Gran Vía, el Proyecciones uno de los mejores salones de Madrid y el Gran Metropolitano. A pesar de las mejoras realizadas poco después comienza a representar actuaciones teatrales y deja las proyecciones cinematográficas a un lado.


Poco después de la apertura del teatro-cine se inaugura en el sótano del edificio una espectacular sala de fiestas, posiblemente una de las mejores de Madrid. Sus dimensiones espectaculares habían dejado espacio para un gran escenario, varios camerinos, dieciocho palcos, un gran balcón con sillas y mesas y una amplia pista de baile. El local decorado con un exquisito gusto contaba con dos entradas situadas a ambos lados de la puerta del cine y tenía mucha altura, siendo varias las estancias escalonadas lo que facilitaban una perfecta visión del escenario y de la pista de baile. Arcos mistilíneos remataban cada uno de los dieciocho huecos de palcos, vigas al descubierto, artesonados y molduras de escayola, todo ello coloreado en tonos pastel, suelos de madera de roble colocado en espiga y lámparas de cristal y bronce, lo que confería a la estancia un ambiente muy acogedor.





La espectacular sala de fiestas acogía cada noche al público más selecto. Por este lugar pasaron grandes bandas del momento pero sin duda alguna el debut en España de Josepfine Baker el día 10 de febrero de 1930 sirvió para dar a conocer al Gran Metropolitano a todo el público.



 

Fue púlpito oratorio para los políticos del momento, por su gran capacidad, Indalecio Prieto, Largo Caballero, etc.  Acogió banquetes con cerca de 1400 comensales, cenas de gala, certámenes y concursos, exposiciones, y mucho, mucho baile. Siguió abierto incluso durante la Guerra Civil, con su inseparable sala de proyecciones que desde 1936 volvía a proyectar películas. En los años 30 el nombre de la calle donde estaba ubicado se modifica pasando a conocerse como Avenida de Pablo Iglesias.


Escalofriante imagen de la Avenida de Pablo Iglesias o Reina Victoria durante un bombardeo en la Guerra Civil.

Tras la contienda el edificio tuvo que ser reparado, ya que su fachada sufrió numerosos desperfectos causados por los obuses que caían constantemente sobre la capital. Siguió proyectando cine hasta 1945 cuando vuelve al teatro, denominándose únicamente como teatro Metropolitano. Su sala de fiestas reformada seguía acogiendo cada tarde y noche a decenas de parejas que no perdían su lugar en aquella inmensa pista de baile.
El cine sufrió numerosas reformas y poco a poco fue perdiendo su original y elegante personalidad, modificando su marquesina y fachada, los sistemas de iluminación y las pinturas de sus paredes. Se adaptó a las nuevas normativas y redujo su aforo, cambio sus sistemas de sonido y proyección para convertirse en uno más de los cines de Cuatro Caminos.


En 1969 el Ayuntamiento de Madrid proyecta la construcción de un paso elevado sobre la glorieta de Cuatro Caminos para descongestionar la zona, discurrirá desde la calle de Raimundo Fernández Villaverde a las puertas del cine Astur, hasta la Avenida de la Reina Victoria junto al Metropolitano.



 El paso elevado de Cuatro Caminos a las puertas del cine Metropolitano en los años 70.

La sala de fiestas que había cerrado a mediados de los 60 fue completamente reformada y trasfromada en los modernos y amplios salones para banquetes Lord Winston borrando por completo cualquier vestigio de su pasado.





El demacrado cine Metropolitano en los años 70, en la imagen se aprecian los toldos de entrada a los modernos salones Lord Winston. Junto a estas líneas dos aspectos del interior de los salones de banquetes.


El cine funcionó con regularidad alternado espectáculos teatrales con proyecciones hasta que cesa su actividad en los últimos años 80. Algunos años después es en parte trasformado en más salones de banquetes de su negocio vecino.

                            
Dos de las últimas imágenes del Metropolitano trasformado en Lord Winston poco antes de su desaparición.

Con la llegada del nuevo siglo, el gigantesco inmueble era una perita en dulce en una macedonia de especulación, y a pesar de que el Colegio Oficial de Arquitectos impugnara cualquier modificación de los edificios Titanic, unos años después concretamente en 2003, el maravilloso Gran metropolitano fue derribado por completo. 
En su lugar se levanto un gigantesco edificio de ocho alturas destinado a Hotel, que tan solo guarda su nombre, Jardín Metropolitano.


El nuevo Hotel Jardín Metropolitano construido en el lugar que ocupó el cine Roncero o Gran Metropolitano durante más de 70 años.

Autor: David M. Sánchez Fernández.


25 de enero de 2015

EL TEATRO CINE INFANTA BEATRIZ & OTHER STORIES (2ª PARTE)

Para leer la primera parte pinche aquí.

La compañía consiguió inmenso éxito, a pesar de ello en 1927 programó sus primeros pases cinematográficos, concretamente el día 14 de enero con el estreno de la película “El soldado desconocido” acompañada de la orquesta de jazz “Alhambra”.




Intercaló constantemente temporadas teatrales con proyecciones cinematográficas, y por sus tablas pasó lo más selecto del panorama nacional e internacional.


Llegada la segunda República y a partir de mediados de 1931 se denomina teatro Beatriz, convirtiéndose además en uno de los enclaves privilegiados para las conferencias y mítines políticos.
Aunque todo el mundo lo conocía como teatro Beatriz en prensa se anunciaba como Lope de Vega. El día 7 de noviembre de 1931 los diarios se hacían eco de una noticia ocurrida el día anterior. Un grupo de personas, rozando la cuarentena emprendieron a golpes contra algunos de los espectadores que recriminaban su  comportamiento ante la presentación de la obra A.M.D.G., iniciales de “Ad Majoren dei Gloriam” o “La vida de un colegio de Jesuitas.” de Pérez Ayala. El caso es que el conflicto de “Luises” y “Jesuitas” que duró cerca de cuatro horas se saldó con decenas de detenidos y graves daños materiales, a pesar de lo cual la obra se presentó con grata acogida del público que continuó en la sala.




El patio del butacas del local tras el alteracado que se saldo con grandes destrozos, y el cartel aparecido en prensa de la obra A.M.D.G.


Continuó con la misma programación variopinta incluso durante la contienda, hasta 1938. Posiblemente cerrado por reparaciones reaparece en 1942 con programación cinematográfica aunque se sigue denominando teatro Beatriz, nombre que usa aleatoriamente con el original Infanta Beatriz. Vuelve a intercalar temporadas teatrales con cinematográficas, y continua así hasta principios de los años 60.
                   


A partir de 1965 funciona como teatro de cámara y ensayo, y se realizan en él varios conciertos de la orquesta de RTV. Después continúa funcionado como teatro hasta que en  1983 cuando el negocio comienza a decaer se pierde todo rastro de él.




                          
Dos maravillosas instantáneas del interior del coliseo en un estado  muy parecido al original, en el que tan solo observamos como las butacas de patio han sido sustituidas por unas más cómodas. Se aprecian detalles como el telón de damasco azul. (Imagen Manuel Martínez Muñoz)




Impresionante imagen de la coqueta y reducida portadilla de entrada al majestuoso teatro Infanta Beatriz en los años 60.
 (Imagen Manuel Martínez Muñoz)

 


Por sus tablas pasaron la flor y nata de la escena española, Raquel Meller, Loreto y Chicote, Lola Menbrives, Aurora Redondo, Valeriano León, Juanjo Menéndez, Gemma Cuervo, Fernando Guillén, Emilio Gutiérrez, Irene Caba, Catalina Bárcena,  Fernando Fernán Gómez, Arturo Fernández, Gracita Morales, Luis Prendes, Florinda Chico, Chavela Vargas, Carlos Larrañaga, Toni Leblán, Amalia Gadé, Aurora Bautista y cientos y cientos de artistas de renombre.

Tras algunos años cerrado es en 1990 cuando el local propiedad de la familia Arango es trasformado en un restaurante de lujo a cargo del diseñador francés Phillippe Starck, al que acompañaron Javier Mariscal y Arnold Chan, todos artistas de renombre mundial. El pequeño teatro se convierte a partir de ese momento en un restaurante de vanguardia denominado Teatriz, enclavado en la milla de oro madrileña, para lo cual se realiza una importante reforma de adecuación. La antigua entrada y el vestíbulo principal se transforman en un bar de tapas, mientras que el patio de butacas se convierte en el salón del restaurante, situando en la escena sillas y mesas para los comensales. De su alto techo se cuelga una alta cortina de terciopelo verde que esconde para siempre los antiguos palcos, como avergonzándose del pasado dejando solo visible un pequeño trozo del entresuelo donde se colocarían sillas y mesas que presidiendo de cierta forma, divisaban al resto de comensales. Las dependencias de la planta superior se adecuan para su nuevo uso, pero el resto, queda oculto tras la tupida cortina.

Para ti, que eres joven, para ti, que tienes poco dinero en el bolsillo, para ti, que tienes veintipico años cumplidos… no es este sitio. Es para ti, que ya no eres tan joven, para ti, que te quema el dinero en el bolsillo, (mil quinientas la copa) para ti, que te acaban de nombrar director general… este es el mejor sitio.  Decorado a lo último según marca Paris, Teatriz es agradable, tranquilo, con porteros educados y camareros capaces de demostrar que el la manera de servir un “Gin´tonic” también hay arte.  ABC 3-3-1990

El grupo Vips que era el encargado de su gestión supo sacarle todo el partido al antiguo teatro convirtiéndole en uno de los restaurantes de referencia de la capital. A la inauguración no faltó nadie, reuniendo a lo más selecto del panorama nacional.


Teatriz, el restaurante de moda.
    
El interior completamente desfigurado y enmascarado tras un disfraz futurista recibia cada dia cientos de comensales que disfrutaban de su alta cocina, en un ambiente muy selecto. En el se celebraban cenas de gala, entregas de premios, pases de modelos, presentaciones, y eventos de cualquier tipo.


         
La entrada a Teatriz y el antiguo vestíbulo reconvertido en bar de tapas.



        

Tres aspectos del interior del restaurante Teatriz en su última época. Sillas y mesas se repartían por el patio de butacas y el antiguo espacio escénico reconvertido en salón, donde se instaló una barra de doce metros de mármol tras la cual los chef preparaban los platos al momento. En las imágenes se aprecia que en lo más alto, colocado en uno de los antiguos pasillos de servicio de bambalinas se conservaba un cartel del cine Beatriz, único recuerdo de su antecesor. 
Imágenes pertenecientes a Gastroeconomic, Telva, Sabormadrid, Allposter.



Tras veinte años de funcionamiento el Teatriz se remodela, dividiéndose en varios ambientes pero conservando la misma distribución. “Restaurante Teatriz” ubicado en el patio de butacas del antiguo teatro, “Kíreí Teatriz” situado en el escenario ofrecía a sus comensales lo mejor de la cocina Nipona, “Tapas Teatriz” en el espacio que dio cabida al vestíbulo principal y “Pink Lounge” en la primera planta, donde degustar los más exquisitos cócteles. Todos conviviendo en un solo espacio, Teatriz.
A pesar de su gran tamaño el restaurante tan solo ocupaba las plantas sótano, calle y primera del local, muy posiblemente dejando el resto intacto, escondido tras el alto cortinaje.




Imágenes pertenecientes a Gastroeconomic, Telva, Sabormadrid, Allposter.

A pesar del empeño puesto por la empresa, y de su nueva proyección el negocio terminó cerrando tras 24 años de carrera a mediados de 2014. Los altos costes de alquiler y la crisis cerraron el Teatriz buque insignia del grupo Vips.

A las pocas semanas de su cierre y desmantelamiento, una profunda reforma reconvierte el antiguo restaurante en una boutique con mucho glamour. Casi 900 metros cuadrados repartidos en tres plantas en las que no faltaran reminiscencias de su pasado mas artístico.




 
                
Tres imágenes de las obras de remodelación del antiguo teatro Beatriz. En la primera imagen vemos una boca de incendios que se encontraba oculta tras el faso muro del vestibulo. La segunda tomada desde el pasillo de servicio en lo más alto del telar, se ve el antiguo patio de butacas y oculto tras el cortinaje los palcos aun intactos del teatro.

La firma textil sueca Hennes & Mauritz (H&M) adquiere el local para una de sus marcas “and other stories” y lo trasforma en un espacio de vanguardia. En él podemos contemplar algunos detalles del antiguo teatro incluido un antiguo cartelón de su época cinematografica. Quien sabe cual será su final.
    
 



 Imágenes pertenecientes a las revistas Telva, Trendencias, Vogue, Cincodias

Autor: David Miguel Sánchez Fernández

Fuentes:

Hemeroteca Nacional:
- ABC
- Heraldo de Madrid

www.Teatro.es
www.Telva.com
www.Trendencias.com
www.Vogue.es
www.Cincodias.com
www.Gastroeconomic.com
www.Sabormadrid.com
www.Allposter.com