NECESITO DE VUESTRA COLABORACIÓN.


Cualquier sugerencia, recuerdo o anécdota, así como material gráfico será recibido con gratitud. No dude en ponerse en contacto. Gracias a todos.

email: laciudadlineal@yahoo.es


TODOS LOS TEXTOS CONTENIDOS EN ESTE BLOG ESTAN PROTEGIDOS POR EL REGISTRO DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL.

25 de enero de 2015

EL TEATRO CINE INFANTA BEATRIZ & OTHER STORIES (2ª PARTE)

Para leer la primera parte pinche aquí.

La compañía consiguió inmenso éxito, a pesar de ello en 1927 programó sus primeros pases cinematográficos, concretamente el día 14 de enero con el estreno de la película “El soldado desconocido” acompañada de la orquesta de jazz “Alhambra”.




Intercaló constantemente temporadas teatrales con proyecciones cinematográficas, y por sus tablas pasó lo más selecto del panorama nacional e internacional.


Llegada la segunda República y a partir de mediados de 1931 se denomina teatro Beatriz, convirtiéndose además en uno de los enclaves privilegiados para las conferencias y mítines políticos.
Aunque todo el mundo lo conocía como teatro Beatriz en prensa se anunciaba como Lope de Vega. El día 7 de noviembre de 1931 los diarios se hacían eco de una noticia ocurrida el día anterior. Un grupo de personas, rozando la cuarentena emprendieron a golpes contra algunos de los espectadores que recriminaban su  comportamiento ante la presentación de la obra A.M.D.G., iniciales de “Ad Majoren dei Gloriam” o “La vida de un colegio de Jesuitas.” de Pérez Ayala. El caso es que el conflicto de “Luises” y “Jesuitas” que duró cerca de cuatro horas se saldó con decenas de detenidos y graves daños materiales, a pesar de lo cual la obra se presentó con grata acogida del público que continuó en la sala.




El patio del butacas del local tras el alteracado que se saldo con grandes destrozos, y el cartel aparecido en prensa de la obra A.M.D.G.


Continuó con la misma programación variopinta incluso durante la contienda, hasta 1938. Posiblemente cerrado por reparaciones reaparece en 1942 con programación cinematográfica aunque se sigue denominando teatro Beatriz, nombre que usa aleatoriamente con el original Infanta Beatriz. Vuelve a intercalar temporadas teatrales con cinematográficas, y continua así hasta principios de los años 60.
                   


A partir de 1965 funciona como teatro de cámara y ensayo, y se realizan en él varios conciertos de la orquesta de RTV. Después continúa funcionado como teatro hasta que en  1983 cuando el negocio comienza a decaer se pierde todo rastro de él.




                          
Dos maravillosas instantáneas del interior del coliseo en un estado  muy parecido al original, en el que tan solo observamos como las butacas de patio han sido sustituidas por unas más cómodas. Se aprecian detalles como el telón de damasco azul. (Imagen Manuel Martínez Muñoz)




Impresionante imagen de la coqueta y reducida portadilla de entrada al majestuoso teatro Infanta Beatriz en los años 60.
 (Imagen Manuel Martínez Muñoz)

 


Por sus tablas pasaron la flor y nata de la escena española, Raquel Meller, Loreto y Chicote, Lola Menbrives, Aurora Redondo, Valeriano León, Juanjo Menéndez, Gemma Cuervo, Fernando Guillén, Emilio Gutiérrez, Irene Caba, Catalina Bárcena,  Fernando Fernán Gómez, Arturo Fernández, Gracita Morales, Luis Prendes, Florinda Chico, Chavela Vargas, Carlos Larrañaga, Toni Leblán, Amalia Gadé, Aurora Bautista y cientos y cientos de artistas de renombre.

Tras algunos años cerrado es en 1990 cuando el local propiedad de la familia Arango es trasformado en un restaurante de lujo a cargo del diseñador francés Phillippe Starck, al que acompañaron Javier Mariscal y Arnold Chan, todos artistas de renombre mundial. El pequeño teatro se convierte a partir de ese momento en un restaurante de vanguardia denominado Teatriz, enclavado en la milla de oro madrileña, para lo cual se realiza una importante reforma de adecuación. La antigua entrada y el vestíbulo principal se transforman en un bar de tapas, mientras que el patio de butacas se convierte en el salón del restaurante, situando en la escena sillas y mesas para los comensales. De su alto techo se cuelga una alta cortina de terciopelo verde que esconde para siempre los antiguos palcos, como avergonzándose del pasado dejando solo visible un pequeño trozo del entresuelo donde se colocarían sillas y mesas que presidiendo de cierta forma, divisaban al resto de comensales. Las dependencias de la planta superior se adecuan para su nuevo uso, pero el resto, queda oculto tras la tupida cortina.

Para ti, que eres joven, para ti, que tienes poco dinero en el bolsillo, para ti, que tienes veintipico años cumplidos… no es este sitio. Es para ti, que ya no eres tan joven, para ti, que te quema el dinero en el bolsillo, (mil quinientas la copa) para ti, que te acaban de nombrar director general… este es el mejor sitio.  Decorado a lo último según marca Paris, Teatriz es agradable, tranquilo, con porteros educados y camareros capaces de demostrar que el la manera de servir un “Gin´tonic” también hay arte.  ABC 3-3-1990

El grupo Vips que era el encargado de su gestión supo sacarle todo el partido al antiguo teatro convirtiéndole en uno de los restaurantes de referencia de la capital. A la inauguración no faltó nadie, reuniendo a lo más selecto del panorama nacional.


Teatriz, el restaurante de moda.
    
El interior completamente desfigurado y enmascarado tras un disfraz futurista recibia cada dia cientos de comensales que disfrutaban de su alta cocina, en un ambiente muy selecto. En el se celebraban cenas de gala, entregas de premios, pases de modelos, presentaciones, y eventos de cualquier tipo.


         
La entrada a Teatriz y el antiguo vestíbulo reconvertido en bar de tapas.



        

Tres aspectos del interior del restaurante Teatriz en su última época. Sillas y mesas se repartían por el patio de butacas y el antiguo espacio escénico reconvertido en salón, donde se instaló una barra de doce metros de mármol tras la cual los chef preparaban los platos al momento. En las imágenes se aprecia que en lo más alto, colocado en uno de los antiguos pasillos de servicio de bambalinas se conservaba un cartel del cine Beatriz, único recuerdo de su antecesor. 
Imágenes pertenecientes a Gastroeconomic, Telva, Sabormadrid, Allposter.



Tras veinte años de funcionamiento el Teatriz se remodela, dividiéndose en varios ambientes pero conservando la misma distribución. “Restaurante Teatriz” ubicado en el patio de butacas del antiguo teatro, “Kíreí Teatriz” situado en el escenario ofrecía a sus comensales lo mejor de la cocina Nipona, “Tapas Teatriz” en el espacio que dio cabida al vestíbulo principal y “Pink Lounge” en la primera planta, donde degustar los más exquisitos cócteles. Todos conviviendo en un solo espacio, Teatriz.
A pesar de su gran tamaño el restaurante tan solo ocupaba las plantas sótano, calle y primera del local, muy posiblemente dejando el resto intacto, escondido tras el alto cortinaje.




Imágenes pertenecientes a Gastroeconomic, Telva, Sabormadrid, Allposter.

A pesar del empeño puesto por la empresa, y de su nueva proyección el negocio terminó cerrando tras 24 años de carrera a mediados de 2014. Los altos costes de alquiler y la crisis cerraron el Teatriz buque insignia del grupo Vips.

A las pocas semanas de su cierre y desmantelamiento, una profunda reforma reconvierte el antiguo restaurante en una boutique con mucho glamour. Casi 900 metros cuadrados repartidos en tres plantas en las que no faltaran reminiscencias de su pasado mas artístico.




 
                
Tres imágenes de las obras de remodelación del antiguo teatro Beatriz. En la primera imagen vemos una boca de incendios que se encontraba oculta tras el faso muro del vestibulo. La segunda tomada desde el pasillo de servicio en lo más alto del telar, se ve el antiguo patio de butacas y oculto tras el cortinaje los palcos aun intactos del teatro.

La firma textil sueca Hennes & Mauritz (H&M) adquiere el local para una de sus marcas “and other stories” y lo trasforma en un espacio de vanguardia. En él podemos contemplar algunos detalles del antiguo teatro incluido un antiguo cartelón de su época cinematografica. Quien sabe cual será su final.
    
 



 Imágenes pertenecientes a las revistas Telva, Trendencias, Vogue, Cincodias

Autor: David Miguel Sánchez Fernández

Fuentes:

Hemeroteca Nacional:
- ABC
- Heraldo de Madrid

www.Teatro.es
www.Telva.com
www.Trendencias.com
www.Vogue.es
www.Cincodias.com
www.Gastroeconomic.com
www.Sabormadrid.com
www.Allposter.com





11 de enero de 2015

EL TEATRO CINE INFANTA BEATRIZ & OTHER STORIES (1º PARTE)

Corría el año 1923 cuando ante la comisión de obras del Ayuntamiento de Madrid se presentó un proyecto firmado por el arquitecto Eduardo Sánchez Eznarriaga  para la construcción de un nuevo edificio de viviendas en el que iría inserta una sala de teatro. El solar de forma rectangular se encontraba en un lugar muy estratégico, en esquina, en la intersección de las calles de Hermosilla nº 5 y Claudio Coello nº 15, en el barrio de Salamanca, siendo propiedad de los Sres. Marqués de Valterra, Marques de Huétor de Santillan, don Francisco Diez de Rivera y Casares, y el Conde Glimes Ybrabante.


Su arquitecto, autor de otras grandes obras de relevancia en Madrid como el teatro Odeón falleció en 1924, dejando inconclusas varias obras, entre las que destacaban el teatro Alcázar de la calle de Alcalá y este otro, el Infanta Isabel. Un joven arquitecto que trabajó codo con codo con Eznarriaga, Eduardo Lozano Lardet tomará el relevo en ambas obras, atribuyéndosele en parte la dirección de estas. El joven arquitecto se especializaría en este campo y años más tarde diseñaría otros edificios de espectáculos como el cine San Carlos o el frontón Madrid.


El joven arquitecto Eduardo Lozano Lardet el cual tomó el relevo de Eduardo Sánchez Eznarriaga.

Junto a Lozano Lardet otro joven arquitecto José Luis Durán de Cottes le acompañará en este proyecto, el cual, años más tarde realizará importantes proyectos como el del teatro Albeniz de la madrileña calle de la Paz.
El inmueble se construyó en su mayor parte con estructura de hormigón armado que corrió a cargo de la empresa Gamboa y Domingo. El contratista y constructor Roberto Aleu Torres a cargo de construcciones Peckler sociedad anónima llevó a cabo una maravillosa obra arquitectónica, que quedó patente a simple vista en sus fachadas.
La entrada colocada en esquina tenía una pequeña marquesina de no más de 1 m de ancho,  bajo la cual se crearon tres altos huecos que daban acceso al vestíbulo donde se habían instalado las taquillas. Estos tres huecos no tenían puertas pero sí cierre de tijera, lo cual permitía ver el interior del vestíbulo incluso cuando el local estaba cerrado. Sobre los huecos de entrada y bajo la marquesina se realizaron tres bajo relieves, única decoración superflua que nos revelaba  la existencia de un local de espectáculos.


             
Las dos fachadas del proyecto original a las calles de Hermosilla y Claudio Coello.



Una imagen del inmueble y la entrada a la sala de espectáculos en los años 20

El vestíbulo muy alto tenía dos columnas en su centro, y estaba decorado con suntuosidad. Los suelos se realizaron con pequeñas teselas de colores, blanco con ribetes azules. Las paredes poseían un zócalo de mármol negro, y sobre este, paramentos con abultados de escayola blancos sobre un fondo azul celeste.



Dos aspectos de una de las fuentes instaladas en el vestíbulo principal del nuevo teatro Infanta Beatriz.

Los altos techos dejaban entrever parte de la estructura de hormigón armado, que tenía forma rectangular, y que  habían sido adornados con molduras de escayola. Junto a las puertas de entrada y de forma simétrica existían una serie de tres ventanas bajo las cuales se habían instalado de forma muy artística dos preciosas fuentes construidas en mármol que le daba un toque muy elegante a la estancia. Junto a las dos fuentes y en otro de los laterales de la estancia se construyeron dos preciosas vitrinas donde se exponían objetos y fotografías de la obra teatral que se estaba representando. Junto a una de estas vitrinas existía un pequeño hueco destinado a taquilla y que no era más que un pequeñísimo cuarto con una ventana a la calle de Claudio Coello. Volviendo al vestíbulo y enfrentado al hueco más grande de entrada se había instalado una gran puerta de cuatro hojas que servía de acceso al interior del recinto. Sobre esta puerta y de forma muy artística se había realizado otro bajo relieve de escayola en forma de abanico.



 Otro aspecto del vestíbulo de entrada y la puerta de acceso al interior del local

Otro vestíbulo de forma alargada servía de acceso directo al patio de butacas, palcos y escaleras. Este se desarrollaba en forma de U y había sido decorado con suntuosidad optándose por el color azul, al igual que en el resto de la sala y que fue llevado a cabo por  Arregui, Garcia y Letamendía escultores, que también habían realizado el laborioso trabajo del vestíbulo principal.

Los suelos eran de mosaicos azules y blanco y las paredes habían sido pintadas al óleo en la misma tonalidad. Destacaban en el techo varias lámparas de influencia art-decó que iluminaban la estancia.

Poseía además varios huecos de ventana decorados con vidrieras de colores que desde el patio interior de la finca o desde una calle particular o servidumbre de paso inundaban y ventilaban las estancias.Frente a la entrada una de las escaleras de acceso a los pisos superiores, y en el otro extremo otra, simétrica, bajo las cuales se habían situado guardarropía y el acceso central al patio de butacas. En los extremos de este vestíbulo se instalaron los aseos, uno a cada lado, masculinos y femeninos, casi a la entrada de los pasillos laterales que conducían a los accesos pares e impares del patio, los palcos y en su fondo una escalera que recorría de arriba abajo la sala y que servía de acceso a los palcos.
   



Dos aspectos contrapuestos del vestíbulo de acceso. Obsérvese el detalle de la vidríera, abultados de sus paredes y lámparas.

Al proyecto original se le sumaron la instalacion de dos ascensores Otis-Pifre junto a las escaleras principales que de manera cómoda y rápida subían a los espectadores a la última planta de la sala. Al fondo del pasillo izquierdo además de una escalera de acceso a las plantas superiores existía una escalera de servicio que comunicaba la escena con la calle de Hermosilla y los camerinos y que servía de salida de emergencia. Junto a esta entrada secundaria lateral había un paso exclusivo de carruajes directo al escenario. El local era muy seguro pues a pesar de estar inserto en un edificio de viviendas contaba con varias salidas a la calle, y decenas de ventanas a la calle lateral, además de cuatro escaleras y amplios vestíbulos. Por cualquiera de los dos huecos laterales o del central llegábamos al patio de butacas, este no era muy grande, lo cual le confería una maravillosa visión desde cualquiera de sus localidades, el suelo poseía mucha inclinación hacía el escenario, que se había realizado con tarima de madera y sobre la que se habían instalado en dos amplios grupos las cómodas butacas fabricadas por Deogracias Magdalena en haya y  damasco azul, al igual que el telón de boca.




 Planta baja del proyecto original realizado por Eznarriaga en 1923

La magnífica sala había sido decorada siguiendo el mismo patrón que los vestíbulos y era muy abierta, con dos anfiteatros, y cinco pisos de palcos al estilo de los modernos  teatros franceses. Poseía abultados en los antepechos de palcos y anfiteatros realizados en escayola y pintados en tonos claros y pan de oro que destacaban con el azul de las paredes y sillones.
Contaba en total con 800 cómodas butacas repartidas en las cinco plantas, los que nos da idea del volumen de la sala.
La instalación eléctrica en el interior de la sala se realizó con 1000 lámparas esmeriladas, en colores, blanco, azul y encarnado, que se encendían progresivamente para no deñar la vista de los espectadores y que conferían al recinto un ambiente muy agradable. En el centro del alto techo se creó un plafón de cristal, rematado por recargadas escayolas que sería el alma de la sala y que podía cambiar de color a gusto del electricista. El aspecto interior del recinto era muy similar al del cine San Carlos de la calle Atocha, ambos realizados por el mismo arquitecto, salvando las diferencias, ya que San Carlos poseía unas gigantescas rampas de anfiteatro.
      



Dos aspectos del interior del teatro Infanta Beatriz en su primera época, poco después de su apertura.

El escenario estaba cubierto por un gigantesco telón y remarcado por un laborioso trabajo de escayola que se veía rematado por un grupo escultórico.
Tras el telón un amplio espacio escénico con mucha pendiente y de siete metros de profundidad, acto para cualquier tipo de representación, puesto que contaba con suficiente espacio para colocar piernas y bastidores, y poseía además con un alto telar y un magnífico juego de lámparas de iluminación. En la planta de sótano a la que se podía acceder con facilidad desde el escenario se habían instalado con gran amplitud la sala de ensayos, la orquesta, cuartos de los artistas, la caldera de calefacción y dependencias varias del local, casi todas con luz y ventilación al exterior por medio de tragaluces.  



Una imagen de la embocadura del escenario del teatro Infanta Beatriz.



Planta sótano del inmueble donde se instalaron casi todos los servicios del local.

En las plantas superiores a las que se ascendía por las cuatro escaleras anteriormente mencionadas se repetía el mismo esquema que la planta baja, salvo en el entresuelo que correspondía a la segunda planta de palcos, al que tan solo se podía acceder desde las dos escaleras posteriores ya que las principales subían directamente hasta la planta primera. Desde esta planta primera se accedía a la rampa de entresuelo por medio de dos huecos al igual que en el patio, y a la tercera planta de palcos. La planta segunda solo daba servicio al cuarto piso de  palcos, y la tercera al graderío de principal y quinta de palcos, que en esta ocasión eran de entrada general ya que la visión desde estos era muy reducida. A su paso por las diferentes plantas se fueron estableciendo los aseos masculinos y femeninos así como la oficina de dirección y cuartos de servicio.



Seccion longitudinal del inmueble, fíjese en la altura del espacio escénico capaz para cualquier tipo de decorado y la profundidad de su foso.

Desde un principio el edificio fue concebido para las representaciones tanto teatrales como cinematográficas, es por lo que en la planta primera se adecua un espacio para la cabina de proyección, elevado un metro del suelo para evitar que el haz de proyección topase con los espectadores de las últimas filas del entresuelo.
El inmueble construido enteramente en hormigón armado fue cubierto con gigantescas vigas del mismo material, formando un forjado que muy posiblemente se realizase con vistas a una sala al aire libre sobre la sala cubierta pero que nunca se concluyó.
El inconcluso proyecto de Eznarriaga dio como fruto un maravilloso coliseo con un aforo de  800 localidades, situado en pleno corazón del barrio más aristocrático de la capital y que costó ni más ni menos que  1.800.000 pesetas de la época.


La inauguración del local acaeció el día 16 de octubre de 1925 con el debut teatral de los actores Ernesto Vilches e Irene López Heredia con la representación de la comedia “El amigo Teddy”, acto al que asistió S.M. la reina María Victoria y sus hijos el príncipe de Asturias y el infante don Jaime.



El elenco de actores de la función inaugural del Infanta Beatriz.


Continuara...

Autor: David Miguel Sánchez Fernández.

Especial agradecimiento a Antonio Jimenez por la aportación de planos y alzados.