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4 de enero de 2016

El cine Bulevar.


En la misma calle de Alberto Aguilera, concretamente en el solar proveniente del derribo del que fue Instituto de Higiene Militar ubicado en el número cincuenta y seis, y junto  al cruce con la calle Guzmán el Bueno, se construyó en el año 1952 un magnífico edificio de viviendas en el que iría inserto el nuevo cine Bulevar.
El proyecto llevado a cabo por uno de los padres de los locales de espectáculos de la capital, don Luis Gutiérrez  Soto tardó casi una década en ver la luz, ya que el proyecto original provenía de 1945. Su antecesor había sido en parte destruido durante y la guerra y en el solar tan solo se levantaban algunas ruinas.                                                                   


    El Instituto de Higiene Militar en 1917.


Espectacular imagen aérea de finales de los años 40 del desaparecido barrio de Pozas. Señalado en la imagen aparecen las ruinas del que fuera Instituto de Higiene Militar a la espera de un nuevo uso. En ese lugar se levantaría el edificio donde iría inserto el cine Bulevar.


Imagen de la calle de Guzmán el Bueno tomada desde Alberto Aguilera. En el lateral izquierdo de la imagen vemos el lugar donde se levantaría el nuevo inmueble.

El anteproyecto que no fue realizado era mucho más ambicioso pues contaba con una superficie mayor, con acceso desde la calle posterior de Francisco Ricci, y estaba enfocado principalmente a las representaciones teatrales.


Sección del primer proyecto no construido diseñado por Gutiérrez Soto.

De ese magnífico proyecto desechado cabe mención especial el diseño de la planta sótano, que se destinó prácticamente en su totalidad a refugio antiaéreo según decreto de 20 de junio de 1943. El teatro cine se dividiría en patio de butacas, entresuelo y principal, y contaba con un aforo de 1635 espectadores.


Parte de la planta sótano destinada a refugio antiaéreo. Obsérvese los huecos, accesos y dependencias en las que de una forma ordenada se podía llegar a salvaguardar la totalidad de los espectadores y personal.

En el año 1951 se presenta de nuevo otro proyecto, mucho más sencillo pero con una capacidad y prestaciones muy similares al anterior, en la que se obvia el refugio antiaéreo que es destinado a local polivalente.
La entrada a la sala de espectáculos se le concedió desde la calle Alberto Aguilera, que en esos momentos se encontraba surcada por un gran bulevar donde daban sombra centenares de árboles y que recorría su totalidad, desde la glorieta de San Bernardo hasta el cruce con la calle la Princesa o glorieta de Argüelles. De aquí el nombre de la sala.
El gran inmueble que se levantaría en ocho alturas más sótanos se había construido con estructura de hormigón armado, y fachadas enfoscadas con grandes paños de ladrillo visto.


Fachadas del edificio a las calles de Guzmán el Bueno y Alberto Aguilera según memoria original.


Plano de la planta baja del cine Bulevar, obsérvese los diferentes niveles y grupos de escaleras que separaban a los espectadores y favorecía un rápido y ordenado acceso a las localidades.

En la imagen se observa el acceso lateral utilizado como salida de espectadores a la calle de Guzmán el Bueno y el patio de butacas que se desarrollaba de forma perpendicular a ambas calles ocupando prácticamente la totalidad del patio interior de la finca.

El pequeño acceso en el centro de la menor de las fachadas era un simple hueco con marquesina sobre el que se instalaron las letras de neón, único reclamo para los viandantes. Un pequeño porche solado con baldosas de mármol negro, gris  y blanco da cobijo a los espectadores, el techo se encontraba repleto de focos empotrados. Junto a las cuatro amplias puertas de entrada al cinematógrafo se encontraban dos huecos de entrada al sótano, que en un principio se había dejado diáfano y en que con posterioridad se instalaría una bolera americana.


 

Una tarde cualquiera a las puertas del lujoso y moderno cine Bulevar en los años 50.
Archivo Regional Comunidad de Madrid. Fondo Cristobal Portillo.

En el segundo vestíbulo decorado de igual forma que el anterior e inundado de luz proporcionada por las grandes puertas cristaleras de la calle  se encontraban las taquillas, una a cada lado. Desde este vestíbulo y a través de otras cuatro puertas se daba paso al gran hall desde donde de forma muy ordenada se comenzaba a distribuir diferentes tiros de escalera, que separaban a los espectadores según la localidad correspondiente. Este amplio hall se iba fragmentando y desarrollando en varios niveles precedidos de grupos de escalones que iban subiendo a los espectadores hasta un gran vestíbulo principal.


 Primer vestíbulo desde donde arrancaban dos escaleras laterales de acceso directo al piso principal.

Los suelos eran de terrazo gris y negro, las paredes estaban forradas de corcho prensado y los pilares revestidos de paramentos rizados. Los altos techos de escayola escondían las lámparas de iluminación indirecta y conferían un toque muy moderno y elegante a la estancia. Subiendo otro grupo de escalones encontrábamos otro amplio vestíbulo desde donde arrancaban dos escaleras más, con barandillas de madera y cristal que daban acceso al entresuelo donde se  encontraba el bar, decorado de igual forma que el vestíbulo inferior, y en el que destacaba un gran friso decorado con pinturas modernas.  Desde este lugar se tenía una espléndida visión de todo el conjunto.


Dos aspectos de los diferentes vestíbulos del cine Bulevar, obsérvese el amplio friso decorado con pinturas alegóricas al cine.

Al fondo, y bajo el balcón que formaba la planta de entresuelo donde se encontraba el bar se desarrollaba el hall de acceso al patio de butacas. En su lateral derecho se encontraban los aseos masculinos y femeninos, mientras que lateral izquierdo se fraccionaba en dos. Uno de ellos era un amplio pasillo que conducía a los espectadores a la calle de Guzmán el Bueno, y el otro un corredor lateral con varias puertas al patio de butacas y desde donde además se tenía acceso al cuarto de empleados, al botiquín, a la oficina de dirección y a una escalera que conducía a la sala de maquinas en la planta sótano, donde se había instalado el sistema de climatización .


Alzado lateral del vestibulo de entrada al patio de butacas donde se habían instalado varios sofas para el descanso de los espectadores.

La planta de la sala de proyección se había diseñado en forma parabólica, lo que favorecía una óptima visión desde todas las localidades. Los suelos se habían revestido con moqueta, y sobre esta se habían instalado 760 butacas tapizadas en escay color almendra tostada, distribuidas en cinco grupos, separados por amplios pasillos de más de un metro de anchura. 

Los muros laterales se realizaron de forma escalonada y fueron revestidos con un alto zócalo de corcho prensado sobre el que se había instalado paramento rugoso de escayola que absorbía de manera óptima la molesta reverberación. Los altos techos estaban construidos de igual forma de manera escalonada que facilitaba la instalación de los conductos de ventilación e iluminación indirecta.
La pantalla escapando de la monotonía del resto de salas de proyecciones se había instalado de una forma muy moderna, oculta tras un cortinaje transparente. Un gigantesco marco recogía la pantalla que se soportaba por tubos metálicos al techo y al suelo. Tras esta un cortinaje de color crema de fuerte absorción sonora.
La pantalla se hallaba sobre un amplio escenario al que se accedía mediante dos escaleras laterales desde el propio patio de butacas. Apliques dorados con lámparas de incandescencia en los altos muros laterales, reforza-ban la iluminación indirecta de los techos.

 




Detalle de la pantalla.

Bajo el escenario se había dejado espacio para la orquesta, creando un profundo foso para poder ser utilizado para representaciones teatrales.
El acceso a las localidades superiores se realizaba desde varios huecos, dos de ellos se encontraban en el vestíbulo de entresuelo junto al bar, y otros dos un piso más arriba, donde se había construido otro hall. La gigantesca rampa de entresuelo se repartió en 276 localidades de preferencia, 35 más para los miradores laterales que se encontraban en la mitad de esta, y 120 restantes para lo más alto del anfiteatro o gallinero, lo que hacía una suma total incluyendo las del patio de butacas de 1191 localidades.

 


Dos imágenes del graderío completo tomadas desde el escenario.

Sobre las últimas filas del entresuelo se construyó la cabina de proyección, a la que se acedía desde uno de los tiros de escalera del piso inferior. Contaba con dos modernos proyectores marca Westrex con linternas de alta intensidad, y sistema sonoro de 30 w.

 

La cubierta se realizó con estructura metálica, de la que pendían cordones que sujetaban el falso techo de escayola. Sobre esta estructura se colocaron rasillones y sobre estos a modo de barrera acústica y térmica planchas de corcho aglomerado, que servían de soporte a la uralita acanalada.



Plano de la planta de entresuelo donde se había instalado el bar.


La pantalla del cine Bulevar vista desde uno de los balconcillos situados en lo más alto del entresuelo, desde donde se tenía una perfecta visión del escenario.

El cine se inauguró el día 13 de noviembre de 1953 con la proyección de la película Aeropuerto,  continuación de estreno que se ofrecía por sesiones.
A pesar de tener grandes rivales en la zona consiguió llenos apoteósicos y pasó a ser una de las salas más modernas y cómodas de la zona.



Dos instantáneas tomadas durante una proyección infantil en los años 60.
Archivo Regional Comunidad de Madrid. Fondo Cristobal Portillo.


 

El cine sufrió importantes reformas durante los años 70 entre las que destacó la supresión del vestíbulo de taquillas que fue cedido a la entrada dejando esta más amplia y accesible.  Además de desmanteló su original pantalla y se adaptó su escenario para representaciones teatrales. Se inauguró este nuevo formato el día  dos de agosto de 1975 con “El love feroz”, o “Cuando los hijos juegan al amor”. Al parecer no cautivó al público y poco después se volvió a transformar en cine instalando un nuevo sistema de proyección denominado DUO VISION que se estrenó con la proyección de la película Perversidad en Metrocolor.


La fachada del cine Bulevar en los años 70.

Como su propio nombre indicaba el sistema DUO-VISION consistía en una única proyección en la que aparecían dos ángulos diferentes de la misma escena en pantalla partida, algo que puede resultar muy difícil de procesar por nuestro sencillo cerebro cuando se trata de una película de hora y media y más aún de clase –B.


Resaltar como dato anecdótico que el domingo 17 de abril de 1977 ocurrió un robo en la sala digno de una película americana. Cuatro individuos se personaron en la entrada del local hacia las 22:40, cuando la taquilla ya había cerrado y se estaba proyectando la última sesión, amenazaron con sus armas a los porteros que les guiaron hasta el despacho de dirección, donde se encontraban las taquilleras y gerente haciendo el recuento de la caja. Después de encerrar a varias personas que se cruzaron en su camino consiguieron escapar con el botín de 240.00 pesetas, todo esto sin que ninguno de los espectadores se diera cuenta del robo.


El cine siguió manteniendo programación de reestreno que alterno con sesión continua hasta su cierre a finales de los años 80. Poco tiempo después el local fue adquirido por el grupo Vips para instalar en él una nueva tienda que abrió a mediados de 1989 denominada Vips Bulevar.


Desconozco por completo cual era la fisonomía del local, y si se utilizó todo el espacio de la planta baja. Estaría encantada de que algún lector nos pudiera dar algún dato más al respecto.
Algunos datos señalan que además en la planta sótano donde estuvo funcionando la bolera se instaló una discoteca en los años 90 conocida como Club Stell, pero tampoco puedo certificar esta afirmación.
El caso es que a mediados de 2015 el restaurante Vips que compartía local con otra franquicia del grupo, el restaurante italiano Ginos, cerró. En la actualidad el local está clausurado y vacío a la espera de un nuevo uso. A pesar de las numerosas reformas, posiblemente parte del antiguo cine aun siga sobre los falsos techos de la tienda.


Aspecto de la entrada al local en la actualidad.

 

Tres vistas aéreas de la zona en las que se ve claramente la fisonomía externa del antiguo cine Bulevar.


Autor: David Miguel Sánchez Fernández.

Fuentes:

-Madrid y el Cine. Pascual Cebollada y Mari G. Santa Eulalia.
-Informes de la construcción. Número 60. Abril 1954.
-Revista Arquitectura.
-Street view
-Bing Maps
-Hemeroteca ABC