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10 de abril de 2017

EL CINE MORATALAZ


El cine Moratalaz se instaló en un edificio construido en un solar de propiedad de la Inmobiliaria URBIS situado en la parcela “H” de la unidad vecinal, muy cercano a la actual plaza del Encuentro antigua plaza de Pablo Garnica,  con fachada a la calle de Hacienda de Pavones frontera limítrofe entre esta parcela y la “G”.


Plano de la parcela “H”. Con un circulo señalado el emplazamiento en el que se instalaría el cine.

En inmueble construido en un solar con ligera pendiente se realizó con estructura de hormigón armado, muy cuidada ya que gran parte quedaría al descubierto simplemente pintada al silicato.  Los forjados cerámicos de las plantas del edificio y escaleras de acceso a la planta superiores se calcularon para cargas de más de 400 kg por metro cuadrado, reduciéndose a 350 kg en las zonas destinadas a locales comerciales.

El gran contenedor que formaba el edificio fue realizado con paños ciegos de ladrillo blanco visto, estructura que  únicamente se rompía en la fachada principal en la que se instaló a modo de cortina una gran celosía metálica que escondía un hueco cristalera de grandes dimensiones que daba luz al ambigú y la planta de cabinas.

En la parte delantera y con fachada a la calle de Hacienda de Pavones un saliente de hormigón armado de una sola planta daba cobijo a varios locales comerciales, dejando en su parte izquierda la entrada a la sala de proyecciones.



  
Las fachadas principal y laterales del proyecto original ligeramente modificado durante su construcción, se observa claramente el desnivel del terreno.

La cubierta se realizó con estructura de vigas metálicas sobre la que se realizó un forjado impermeabilizante cubierto de tela asfáltica, con ligeras pendientes para evacuación de aguas pluviales. Como única decoración superflua cabía mencionar las gigantescas letras metálicas retroiluminadas con el nombre del local, Cine Mortalaz, orientadas estratégicamente hacia su cara oeste con vistas a la plaza del Encuentro.


El cine Moratalaz recién inaugurado. (Imagen cedida por Ricardo Márquez)

De los nueve huecos para locales que se crearon en su fachada tan solo los dos laterales fueron utilizados para la entrada de espectadores al cine. El resto fueron adquiridos por una tienda de electrodomésticos muy conocida en el barrio “Radio Quer Mendez” que amplió su espacio adquiriendo el local anexo, y en el extremo opuesto a la entrada al cine se instaló un bar cafetería, antesala de la sesión cinematográfica.
Traspasando cualquiera de las puertas que cerraban el porche de entrada nos encontrábamos con un gran hall donde estaban las taquillas y el verdadero acceso al cine. Subiendo dos peldaños y dejando a la izquierda las taquillas nos adentrábamos en un gran vestíbulo, muy alto y alargado inundado de luz natural y que corría paralelo a la fachada principal.


Un aspecto del amplio vestíbulo principal del cine tomado desde el extremo opuesto al que estaba su entrada. (Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. Fondo Cristóbal Portillo.)

Frente a la entrada se encontraban los aseos para señoras y caballeros, junto a estos, dos puertas de desalojo a la calle lateral y en el otro extremo la contaduría y el despacho de dirección, pared con pared con las taquillas. El amplio vestíbulo estaba solado con mármol y decorado con sencillez, dejando ver alguno de los  pilares de hormigón al descubierto, y decorando sus paredes con paños de ladrillo blanco visto o enlucidos con mortero y pintados en tonos claros. El techo era una gran plancha de escayola corrida que escondía la iluminación indirecta, escasa tal vez, pero que se veía reforzada por la gran cristalera que iluminaba y ventilaba la estancia. En el extremo opuesto a la entrada se situaba el bar, y junto a este una pequeña puerta de acceso al sótano donde se encontraba los cuartos de servicio del cine.


Planta baja del cine en la que se excluyen los locales comerciales anejos.

El acceso al patio de butacas se realizaba a través de seis puertas dobles, dos de ellas colocadas en los laterales de la sala, y otras cuatro en el centro. Todas conducían a sendos pasillos que recorrían de lado a lado el patio de butacas. El suelo de “Sintasol” se había instalado sobre una estructura de  forma parabólica confiriendo una perfecta visión de la pantalla desde cada una de las localidades. Las butacas estaban realizadas en madera con asientos abatibles de muelles y tapizadas con tela aterciopelada. En el patio de butacas había 946 localidades repartidas en dos amplios grupos, con tres pasillos longitudinales que ocupaban una superficie total de 890 metros cuadrados. Las paredes de este gran cubículo estaban enteladas del mismo color que las butacas, y formaban un alto paño en sus cuatro caras, sin adornos, salvando únicamente un ancho listón protector de madera que resguardaba la pared de golpes a una altura de medio metro del suelo.
El techo de igual forma era una gigantesca plancha de escayola ligeramente curvada  que resguardaba la iluminación indirecta que se deprendía por los extremos de esta. Todos los materiales utilizados eran ideales para una perfecta absorción de las reverberaciones.


Un aspecto del patio de butacas desde el fondo de la sala. (Imagen Ricardo Márquez)

Los muros contaban además con cámara de aire y doble ladrillo hueco lo que le confería a la sala un perfecto aislamiento térmico del exterior. En el muro frontal, donde se instaló la pantalla no existía ningún tipo de embocadura, simplemente un gigantesco hueco que se cegaba con las cortinas, tras las que se escondía una gigantesca pantalla panorámica apta para proyecciones en Cinemascope. Contaba con un pequeño estrado bajo la pantalla muchas veces utilizado para reuniones de accionistas de la empresa Urbis.


 Espectacular imagen del interior de la sala del cine Moratalaz.
(Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. Fondo Cristóbal Portillo.)

En el patio de butacas existían dos salidas de emergencia, una en cada lateral para desalojo en caso de siniestro. El local contaba además con todos los adelantos y sistemas en prevención de incendios.
Volviendo al vestíbulo y frente a las puertas de entrada al patio de butacas se construyeron las escaleras de acceso a la planta superior, estás se desarrollaban de forma imperial, con un primer tramo más ancho que se partía en la mitad de su trayecto en otros dos más estrechos, está se construyó con peldaños de mármol, al igual que los vestíbulos, y pasamanos de madera, sustituyendo la barandilla por planchas de cristal templado unidas entre sí.   La escalera y los vestíbulos estaban muy iluminados de forma natural por el gran ventanal con celosía que detallamos anteriormente.


Parte de la gran escalinata de acceso al entresuelo. (Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. Fondo Cristóbal Portillo.)

Hay un detalle en esta escalera y es que en su frente, bajo la gran cristalera se realizó una pintura decorativa que abarcaba de lado a lado de esta, en la que se representó un cuadro de Francisco de Goya.

Todos los que imaginemos un cuadro de Goya para el vestíbulo de un cine de barriada pensaremos en algún cuadro simbólico, agradable… pues no, ni más ni menos que el fresco en cuestión era una copia de la tétrica obra titulada “Las Parcas” o “El Destino”, de la época más oscura del ilustre pintor, y que a mí, a nivel particular y siendo un crio no me trasmitiría más que miedo, y siendo un adulto y conociendo su significado más todavía.”
  


El cuadro titulado “Las Parcas” que se reprodujo en la escalinata de acceso al entresuelo del cine Moratalaz.

En la planta superior se construyó un gran vestíbulo de descanso, en él, existían diferentes estancias. A ambos lados de la gran escalera se encontraban los aseos para señoras y caballeros, un gran almacén u oficina, un vestuario para el personal femenino con su aseo propio, y una escalera de acceso a la planta segunda donde se había instalado la cabina de proyección. Además existían dos rampas o vomitorios de paso al entresuelo con sendas puertas de aislamiento.


Parte del plano de la planta de entresuelo.

Estos dos accesos culminaban en un gran pasillo que distribuía ordenadamente las localidades que se habían dispuesto en diez filas, lo cual conferían un aforo de 306 localidades más, que sumadas a las anteriores daban un total de 1252 butacas.


Una perspectiva del patio de butacas y el entresuelo al completo del moderno cine Moratalaz. 
(Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. Fondo Cristóbal Portillo.)

Subiendo por la escalera que citamos anteriormente y que partía desde el vestíbulo superior llegábamos a la planta segunda o de cabinas, donde se habían instalado diversas dependencias de servicio.
Un amplio hall dejaba daba paso a la izquierda a un cuarto destinado a vestuario masculino, con su aseo; otra puerta comunicaba con un amplio almacén, una tercera con la azotea que se cernía sobre parte del vestíbulo inferior y que quedaba oculta tras la celosía, y la cuarta y última daba paso a la cabina de proyección. Para acceder a la cabina de proyección había que subir una pequeña escalera con baranda de hierro, en el extremo opuesto de la estancia otra escalera bajaba de nuevo para dar paso al cuarto de control y del operador. Este último a su vez se comunicaba con la entrada por otra puerta a la azotea. Era una cabina de proyección muy amplia y cómoda, con mucho espacio para trabajar.


Plano de la planta de cabinas y control.



La cabina de proyección del cine Moratalaz. (Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. Fondo Cristóbal Portillo.)

La cabina contaba con dos proyectores Cinemecánica provistos de equipos sonoros y con iluminación por arco y espejo, bombos para 1000 metros de cinta y rectificadores de selenio de 100 amperios. Además poseía un proyector de diapositivas para anuncios y un equipo de sonorización ambiental. Todo el espacio fue alicatado y sellado con dos puertas metálicas, además poseía el sistema de duchas sobre cada uno de los proyectores para casos de incendio. Contaba con pasillo aislador entre la cabina y la sala impidiendo la propagación del fuego a través de los huecos de proyección.


Sección del edificio del cine Moratalaz, obsérvese las dos grandes vigas de hormigón armado que cruzaban de lado a lado el edificio y que soportaban todo el peso del entresuelo.

En el sótano al que se accedía por una escalerita desde el vestíbulo principal existían diferentes estancias. En la primera y más grande se había instalado la caldera de calefacción, capaz de 250.000 calorías hora y que contaba con un quemador de petróleo. Junto a esta se encontraba el grupo electrógeno para caso de emergencia, con un motor de explosión a gasolina que accionaba un generador de corriente alterna de 220v y 45 kw. En otra estancia se encontraba el “Clima Artificial” o acondicionador de temperatura, compuesta por dos compresores frigoríficos de la marca Wortington para 60.000 frigorías/hora cada uno, y una cámara de refrigeración por cortina de agua.


Planta sótano destinada a maquinaria.

Existían en esta planta además un cuarto destinado a alumbrado supletorio compuesto por doce baterías con rectificador a 12 voltios, lo que proporcionaba un alumbrado continuo en determinados puntos de sala para casos de emergencia.


El cine construido por la inmobiliaria Urbis y propiedad de la Compañía de Empresas Reunidas S.A. (C.E.R.S.A) abrió al público en 1963, con modalidad 2º reestreno en sesión continua desde las 4 de la tarde, cambiando de programa los lunes y jueves.
El local, situado en uno de los lugares más céntricos y concurridos de la nueva urbanización tuvo un éxito arrollador, especialmente en las sesiones de los viernes por la tarde, en los que la chavalería hacía fila que llegaba hasta la plaza de Pablo Garnica para ver la película.


El cine Moratalaz en los años 70 en pleno apogeo. (Imagen cedida por Ricardo Márquez)

La sala era abarrotada cada tarde y noche por centenares de personas, en otras ocasiones fue utilizado como centro reuniones de Urbis, donde realizaban sus concentraciones de accionistas.

Fueron años de bonanza hasta que en 1970 la familia Reyzabal abrió otro local no muy lejos de este, el cine Garden en la avenida de Moratalaz, más grande y moderno, con lo cual la clientela se repartía entre ambos.
  
  
Un aspecto de la zona comercial con el supermercado Sarma en primer plano y el cine Moratalaz tras él. Años 70. (Imagen cedida por Ricardo Márquez)

El cine Moratalaz fue perdiendo público al igual que los demás cines de barrio y terminó cerrando en el año 1984.
Después de algún tiempo cerrado, el espacio se comenzó a subdividir en plantas, perdiéndose por completo la antigua fisonomía del edificio. La gran celosía frontal fue desmontada dejando ver su gran ventanal y dando más luz al interior del local. Se levantaron nuevos forjados y se desmanteló por completo la planta de entresuelo, confiriendo en la actualidad tres alturas más sótano.
En un principio las plantas superiores fueron ocupadas por la sede madrileña de la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza, quedando la planta baja ocupada por el centro de Salud Insalud, que servía para descongestionar en parte el único centro existente en la zona. El resto de negocios comenzaron a cambiar cada cierto tiempo.


El edificio del cine Moratalaz reconvertido en nuevos usos. Imagen de los años 90. Obsérvese el centro de salud.( Imagen perteneciente a la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza)


Otra imagen del inmueble en la actualidad.

El lugar está irreconocible, a mí personalmente me costó un rato encontrarlo, desfigurado y modernizado el antiguo local pasa desapercibido totalmente y tan solo queda en la memoria de los que lo vieron y vivieron.


Especial agradecimiento a Ricardo Márquez y a su blog Historias Matritenses por su colaboración.

Autor: David Miguel Sánchez Fernández.

Fuentes:
-          Archivo de Villa de Madrid. Signatura: 991-917-116884 y 992-036-122183
-          Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. Fondo Cristóbal Portillo.
-          http://escuelascatolicas.es
-          Google maps. Visual maps.





10 comentarios:

  1. enhorabuena David por tu entrada del cine moratalaz yo llegue a conocerlo funcionando aunque no llegue a entrar dentro al igual que me paso con el garden era un cine de barrio grande como todos los de la época pero que para nosotros eran lo mejor que conocíamos ya que los de estreno del centro no estaban al alcance de todos los bolsillos como echo de menos estos cines de barrio de sesión continua y en especial del barrio de chamberi el antiguo cine alvi después cinestudio griffith y posteriormente conde duque santa engracia pero ahí ya dividido en 5 salas muchas gracias David por estos ratos que nos haces pasar con tus entradas.un saludo

    jose Luis toro molina

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  2. Muchas gracias a ti José Luis por tu comentario. Algunas veces y solo para algunas cosas me hubiera gustado tener más años y haber conocido el negocio de la proyección del cine en todo su esplendor.
    Solo algunas veces ehh, que los achaques de la edad son muy malos.

    Un abrazo y mil gracias.

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  3. Enhorabuena por el reportaje. Magnifico en todos los sentidos (como siempre, por otra parte).

    Desconocía por completo la existencia e historia de este local (como es normal, puesto que nunca he vivido en Madrid). Era un local magní-fico, de esos que, desgraciadamente ya nunca volverán a existir y con una verdadera personalidad, sino vamos a ver, ¿alguien hoy concebiría que en el vestíbulo de unas multisalas un empresario hiciera pintar un mural inspirado ya no digo en Goya, sino en cualquier otro pintor?

    Un abrazo y no te hagas tanto de rogar que te echamos de menos.

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    1. Hola Jordi.

      No te pierdes mi una ehh...!!! Siempre esperando una nueva entrada.
      Realmente era un local muy completo, amplio, cómodo y no le faltaba nada. Una verdadera lástima, ahora lo de las Parcas... que hubiera sido el Guernica y todo y con eso... Pero bueno, algún sentido tendría.

      Un abrazo y espero publicar pronto una nueva entrada.

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  4. Gracias por el artículo David, se lo he comentado a un amigo que vivió cerca por si desea comentar algo y para que lo lea. Saludos Atte.

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    1. Muchas gracias por la visita y por la publicidad. Creo que está muy completito pero seguro que algo se me escapa.

      Un saludo.

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  5. Gracias, me ha encantado. Yo conocí y disfruté del cine Moratalaz desde que se abrió, y más tarde también del Tarden. Muchos recuerdos...

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    1. Esta hecho con esa intención, para que os guste y para que nos refresque un poco la memoria y no perdamos todos esos detalles de la infancia.

      Muchas gracias por tu comentario.

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  6. Hola David, una vez más he disfrutado con tu nueva entrada sobre el Cine Moratalaz. Aunque no lo conocí gracias a ti, ya tengo una información detallada sobre dicho local y, como siempre, me ha encantado saber un poco más sobre estas salas desafortunadamente desaparecidas, y que formaron parte del patrimonio de la ciudad, pues todas ellas en mayor o menor medida fueron piezas de arquitectura reseñables. Un abrazo, Jose

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    1. Es cierto Jose, estas salas son las que más proliferaron en la ciudad y de las que ya no queda ni una. Una verdadera lástima porque eran verdaderos coliseos que se podían haber reutilizado para otra función cultural pero... bueno el resto de la historia ya la sabes, para que vamos a entrar en pormenores.

      Un abrazo y mil gracias.

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