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28 de octubre de 2018

EL CINE ALEXANDRA



En un terreno de forma trapezoidal y con fachada a dos calles, resultante de la demolición de un antiguo inmueble y un solar contiguo desde antes de la contienda, correspondientes a los números 29 y 31 de la céntrica calle de San Bernardo, se proyectó en el año 1947 bajo un proyecto de  José Luis Plaja Tobía, la construcción de un edificio destinado a cinematógrafo y apartamentos de alquiler. 




Impactante imagen del gran socavón que provocó un obús en la calle de San Bernardo en plena contienda. Al fondo se aprecia el solar y el edificio contiguo donde se construirán años después el hotel Alexandra. (Archivo Rojo)

Ese primer proyecto fue corregido por este mismo arquitecto el cual destinó las plantas superiores a viviendas y la baja a cinematógrafo, idea que comenzó a fraguar en 1950, pero una vez iniciadas las obras, con la estructura prácticamente concluida, existe cierto desacuerdo entre la propiedad y el arquitecto, lo que motiva la extinción de los trabajos.

Tres años después y bajo un nuevo proyecto que debía ajustarse a lo ya construido, el arquitecto Juan del Coro modifica las plantas superiores para destinarlas a hotel para viajeros. Dicho inmueble, incluiría 79 habitaciones, un gran salón comedor, un cinematógrafo y un restaurante-braserié, además de todos los servicios anejos a estos negocios.



Boceto del nuevo cine Alexandra en la calle de San Bernardo. (Pando Barrero)


Debido a la demora en la adecuación de las plantas superiores, se le dio prioridad a la ejecución de la sala de proyecciones, que abrió mucho tiempo antes que dicho hotel.

El inmueble que se había proyectado se elevaría sobre la rasante en siete plantas, más una de sótano de doble altura. Para su fachada principal a la calle de San Bernardo se eligió un sencillo patrón simétrico de paños lisos y ladrillo visto, decorado únicamente por un balcón corrido en la planta segunda con barandilla de hierro y un voladizo sobre la quinta, bajo el parapeto de la terraza de la planta de ático. Para la fachada a la travesía de las Beatas se utiliza idéntico patrón sin detalles ni añadidos superfluos.




La entrada a la sala de espectáculos se estableció en la parte derecha de la fachada a la calle de San Bernardo, dejando únicamente un pequeño hueco junto a esta donde años más tarde se dará entrada al restaurante parrilla de la planta sótano.


Un sencillo atrio de poco más de un metro de fondo por cinco de largo daba entrada al cine, dos grupos de puertas de dos metros separadas por la taquilla, una pequeña garita en forma de semicírculo, con cierta influencia del ya olvidado estilo racionalista. No existía marquesina, la decoración quedó reducida a un simple voladizo de algo más de 30 cm sobre el que se habían colocado las letras con el nombre del local, realizadas con madera y tubo de neón. Bajo este voladizo y ocupando toda la entrada se colgaban grandes bastidores y el lienzo del programa en proyección.


Una imagen de la entrada al cine Alexandra en su primera época antes de que se concluyera la construcción del edificio a mitad de los años 50.

Tanto en el centro de la fachada como en la azotea se colocaron  unos gigantescos cartelones con letras de neón, visibles claramente desde la Avenida de José Antonio, en los que se podía leer, Hotel y Cine Alexandra, todos realizados por la casa “Electrodo”, especialistas en iluminación.

Volviendo al cine, y traspasando cualquiera de las dos puertas llegábamos a un pequeño recibidor, que en forma de embudo conducía a los espectadores a otro vestíbulo más grande desde donde se articulaban todos los espacios del local.

La decoración interior era sencilla y funcional, los suelos se habían realizado en terrazo de dos colores, y las paredes estaban pintadas en tonos pastel, con altos paños lisos, que únicamente se veían engalanados por las grandes molduras de escayola que escondían las lámparas de fluorescencia que iluminaban de forma indirecta la estancia.

El estrecho pasillo de no más de tres metros de anchura dejaba a su paso la contaduría, que era un pequeño despacho sin iluminación natural, y la escalera de descenso a la planta sótano, donde se habían establecido los aseos para señoras y caballeros.  Ambos huecos que quedaban enfrentados en el estrecho pasillo habían sido cubiertos por dos pesados telones de terciopelo rojo que daban cierto aire de lujo al pequeño habitáculo.  Al fondo el vestíbulo principal, era como un soplo de aire fresco, debido a que el techo era doblemente alto.

El espacio decorado de la misma forma que el estrecho hall de entrada poseían cierta pendiente hacía el interior de la sala, este se había organizado de forma simétrica, con dos tiros de escaleras laterales, de metro y medio de anchura cada uno, que subían hasta la planta de entresuelo, donde configuraban otro vestíbulo con balcón al piso inferior. La baranda de dicho balcón y escalera se había realizado en hierro y tenía pasamanos de latón pulimentado.




Bajo el tiro de escalera izquierdo se estableció un cuarto para útiles de servicio, y bajo su contrario, un pequeñísimo guardarropa. Al frente, y bajo el balcón del piso superior quedaba la entrada a la sala, compuesta por tres grandes huecos con puertas dobles de metro cincuenta cada uno de ellos.




Dos aspectos del interior de la sala: El primero del angosto pasillo que conducía desde la entrada hasta el vestíbulo principal, donde esta toma la segunda imagen.  (Fondo Pando Barrero.)

Al traspasar por cualquiera de las tres puertas nos adentrábamos en el patio de butacas, que era bastante largo y estrecho. El pasillo corría únicamente por el centro de la sala, y daba servicio a todas las localidades de esta planta, desembarcando a los pies de la pantalla, donde tres huecos perfectamente ordenados conducían a los espectadores bajo el pequeño escenario y los despachaba de forma ordenada y embutida a la travesía de las Beatas. 


Un aspecto del interior de la sala visto desde las últimas filas de butacas. (Fondo Pando Barrero)

La decoración interior de la sala se había realizado de una forma muy sencilla, los suelos que tenían bastante pendiente hacia la pantalla y eran de madera tratada colocada sobre rastreles.
Los suelos se habían engalanado con una moqueta burdeos que dejaba un pasillo en color marfil en su centro, ambos colores utilizados en las 369 butacas que componían el patio, y que habían sido realizadas por la prestigiosa casa “Sillerías Segura”. Como detalle curioso decir que las filas de butacas impares estaban compuestas por siete asientos, y las pares por ocho lo que hacía que el pasillo no trascurriese por el centro de la sala, tal y como se aprecia en la imagen superior.  Junto a la entrada existían dos pilares de sustento del balcón de entresuelo que no provocaban estorbo de ningún tipo ya que se había creado un pequeño hueco de recepción donde los espectadores esperaban la llegada del acomodador. En los muros laterales se había realizado un alto zócalo de dos metros pintado en tonos ocres, y desde aquí hasta el techo en color beige. La única decoración superflua que existía eran unos pequeños marcos realizados en escayola que realzaban la presencia de plafones de bronce con lámparas de incandescencia.  Los falsos techos de escayola escondían el resto de la iluminación, formando grandes recuadros ideales para la absorción de las ondas sonoras, evitando ecos molestos. En la sala se colocaron varios grupos de radiadores perfectamente camuflados que mediante agua caliente, y que por medio de una caldera marca Roca de carbón calentaba el recinto. Esta se había situado en la parte izquierda del escenario, bajo la platea.



Existía además un sistema de refrigeración y calefacción proporcionado por un moderno sistema de clima artificial, que renovaba el aire de la sala ligeramente humedecido mediante unas rejillas que se colocaron sobre la pantalla.
La embocadura de la pantalla se había realizado de escayola formando un sencillo rectángulo que enmarcaba el telón. Detrás del telón existía un estrecho escenario donde se había instalado la pantalla panorámica Cinemascope. Los altavoces se habían colocado tras esta, y se accedía hasta ellos mediante un pasillo de servicio que subía desde el cuarto de la caldera mediante una escalera de caracol.

Volviendo al vestíbulo principal y ascendiendo por cualquiera de las dos escalinatas llegábamos al ambigú, un pequeño espacio dedicado a descanso donde se encontraba la barra del bar. A ambos lados de esta las entradas o vomitorios del entresuelo. Ambos tenían escaleras que subían hasta la última fila del entresuelo, que era realmente pequeño, contando tan solo con cinco filas de butacas y dos palcos para sillas movibles, conformando un total de setenta y ocho localidades, que añadidas a las anteriores nos daban la suma total de 447 localidades de aforo. Desde todos y cada una de los sillones de entresuelo se conseguía una excelente visión de la pantalla.



El patio de butacas y el entresuelo visto desde el escenario. (Fondo Pando Barrero)

Detrás del mostrador del bar existía una pequeña puerta que conducía a  la cabina de proyección, y desde donde arrancaba una escalerita de setenta y cinco centímetros de anchura que subía muy empinada hacía la cabina de proyección, dejando a su paso un pequeño aseo. La escalera continuaba su ascenso hasta la cabina de proyección, que era un cuarto bastante amplio, dotado con todos los sistemas de seguridad de la época. Paredes alicatadas con azulejos, duchas de aspersión sobre los proyectores, puertas metálicas y pasillo cortafuegos entre la cabina y la sala. Además contaba con ventilación directa a un patio interior de la finca, lo cual hacía más llevadero el sofocante calor de la época estival. Se instalaron en la cabina dos proyectores “Phillips Cinema” FP5, y un sistema de sonido “Súper Reality Raunge” súper alta fidelidad, de la misma marca y que tenía la peculiaridad de llevar los graves y agudos por canales separados a los altavoces.



El local en conjunto era bombonera, un pequeño cine con todos los adelantos en confort, seguridad, proyección y sonido a un paso de la avenida de José Antonio.


El cine a cargo de la empresa Alexandra S.A. comenzó su andadura el día  6 de diciembre de 1954, con Pan, Amor y Fantasía, un film italiano que en este cine se proyectaría en riguroso reestreno, programación con la que continuaría durante su primera etapa.


Algunos meses después de la apertura del cine se inauguró el hotel Alexandra, lo que dio aún más realce al cine, puesto que la fachada y la marquesina al completo deslumbraban a los viandantes con su novedad y modernidad.


El edificio del nuevo cine y hotel Alexandra la mañana del 21 de abril de 1955, a la derecha de la entrada al cine,  el restaurante parrilla Alexandra el Rinconcito que aún no se había inaugurado, lo que servía para expandir aún más la cartelera del cine. (Fondo Pando Barrero)


Una tarjeta de visita del complejo en alemán nos evidencia el enfoque que tenía el negocio.

 

El hotel Alexandra debido a su cercanía a la Gran Vía tenía muchísima afluencia de huéspedes, en cualquier época del año, principalmente extranjeros.
Algunos meses más tarde abre sus puertas el restaurante, parrilla Alexandra, más conocido como el Rinconcito, que compartía cocina con el hotel pero que estaba enfocado principalmente a clientes externos.
Su pequeña portadilla no hacía presagiar el magnífico salón que escondía en su interior.


Un aspecto de la entrada al restaurante Alexandra el 9 de noviembre de 1956. (Fondo Pando Barrero)













Varios aspectos del interior del restaurante Alexandra enclavado bajo el cine de su mismo nombre, a finales de 1956. (Fondo Pando Barrero)


Otra espectacular imagen de la entrada al hotel, cine y restaurante Alexandra la noche del 30 de Mayo de 1955.

El cine continúa su andadura como sala de reestreno en sesión continua todas las tardes y noches, con pases matinales los domingos y festivos. A mediados de los años 60 comienza a programar cintas en versión original, un cine reservado para unos pocos. En agosto de 1967 cierra durante la época estival para acometer algunas mejoras entre las que destaca la colocación de nuevas y más amplias butacas.


Otro aspecto del conjunto en diciembre de 1956. (Fondo Pando Barrero)

Es a partir de ese momento cuando su programación se dedica íntegramente a Arte y Ensayo proyectando una cuidadosa selección de cintas, muchas de ellas en versión original.
En los años 80 una nueva reforma que engloba a todo el edificio hace desaparecer el restaurante de sus sótanos, ampliando el cine su fachada y transformando el local en una sala moderna y de reducido aforo. La coqueta taquilla desapareció, instalándose una más moderna en el lateral derecho de la fachada, concediendo más espacio a la entrada y salida de espectadores. Se instalaron un moderno cartel luminoso con el nombre del local, se entelaron las paredes, se instalaron nuevas butacas y nuevos proyectores y el reluciente cine Alexandra prosiguió su andadura.


Aspecto que presentaba el cine Alexandra tras su última reforma a principios de los años 90.


En abril de 1992 el cine Alexandra cierra definitivamente sus puertas, y tras algunos meses cerrado es absorbido por el hotel Alexandra.




Dos aspectos de la fachada del edificio Alexandra en 1998 y 2017 cuando el cine ya había sido absorbido.

En 2010 una nueva reforma transforma por completo el edificio, modificando incluso la fisonomía de su fachada. Es a partir de este momento cuando pasa a denominarse como Hotel Sterling, un moderno hotel con todo tipo de comodidades muy cercano a la Gran Vía. En su clásica fachada actual no queda ningún rastro del pequeño y coqueto cine Alexandra.  

Autor: David Miguel Sánchez Fernández.

Fuentes:

-Archivo Villa: Expediente 43-333-22
-Fototeca del patrimonio histórico. Archivo Pando Barrero.
-Archivo General de la Administración. Fondo Alfonso.
-Hemeroteca ABC.
-Google Maps. 



6 comentarios:

  1. Buenas tardes David. Bienvenido de nuevo.
    Desconocía por completo la existencia de esta cine y mira que estaba céntrico pero, seguramente para un forastero como yo pasaba totalmente desapercibido por el deslumbre ofrecido por los cercanos cines de Gran Vía.
    En mi próxima visita a Madrid me acercaré a San Bernardo para ver "in situ" donde estaba.
    De nuevo bienvenido y por favor, no tardes tanto en ofrecernos tus artículos que te haces mucho de rogar.
    Un abrazo

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    1. Gracias Jordi, por fin y después de luchar varios días con ello he conseguido que funcionen los comentarios.
      Yo que aunque no muy cinéfilo frecuenté la zona en alguna ocasión, tampoco conocía de su existencia, es más, estube al lado algún tiempo despues de su cierre y doy fé de que allí no había ni rastro del cine Alexandra.

      Un abrazo y espero que pronto puedo publicar algo nuevo.

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  2. Buenos días David, una vez más felicitarte por este nuevo reportaje del como tantos otros, bueno la mayoría, desaparecido cine Alexandra. Estuve en él algunas veces, sobre todo cuando era de arte y ensayo y me has hecho recordarlo tal como era. Aprovecho la ocasión para informarte de que el Renoir Cuatro Caminos, en su origen Cine Regio, ha sido derruído en todo su interior y sólo se conserva la fachada, es decir la entrada inserta en un edificio de viviendas. Da la impresión que van a hacer un supermercado. Gracias y te animo a seguir en esto, porque es rescatar parte de la historia de Madrid. Un abrazo, José Martínez

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    1. Hola José.

      Mil gracias por el comentario. Me alegra que este pequeño post sirviera para refrescarte esos recuerdos.
      Desconocía por completo la demolición de Cine Regio, quizás algún día haga un recorrido por ese local, descendiente de otro mucho más antiguo y predecesor del cinematógrafo en la zona.
      Muchas gracias por el comentario que siempre me ayuda a seguir adelante.
      Un saludo.

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  3. Buenas tardes David. Ya veo que no llegó mi comentario. Cosas raras de la informática.
    No conocí el cine Alexandra, y eso que estaba muy cerca de la vecina Gran Via. Supongo que para un forastero como yo el deslumbramiento de lols neones de ésta hacían que no te fijases en otros locales cercanos.
    Espero que sea verdad que no tardes tanto en volver a escribir un nuevo artículo, que el tiempo de espera es muy largo y aunque como tu dices a veces que somos pocos tus seguidores, piensa que te somos fieles.
    Un abrazo y sigue así

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  4. Hola de nuevo David!
    Enhorabuena por el artículo . Estupendo como siempre! Las fotografías son fantásticas!
    Yo conocí el cine Alexandra ya en su muy última andadura, proyectando V.O.S. Alguna peli ví allí poco antes de su cierre .
    Conocí a una persona que trabajó allí como responsable de mantenimiento y me contaba bastante sobre los pormenores del cine.
    La verdad, viendo las fotos y leyendo demás datos del cine , lo hacía mas grande.
    David, tu sabes algo con respecto a un antiguo cine que lleva cerrado y tapiado en pleno puente de Vallecas en Madrid? Era el antiguo "Bristol" (Ese mismo nombre lo tomó el antigúo "Bilbao" (en la C/Fuencarral) cuando cerró el de Vallecas el este se reformó.
    Te lo pregunto , por que me extranó sobremanera cuando estuve este verano pasado por Madrid y ví que sigue como hace la tira de tiempo , al igual que el antiguo Rio , situado pocos metros mas abajo en la misma calle.

    Un abrazo !

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