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16 de abril de 2017

EL CINEMA EUROPA. Reposición.

Hace ya algunos años escribí un capítulo titulado “El Cinema Europa, el pasaje del Terror”. Hoy me gustaría dar un repaso a la historia del inmueble, incluyendo algunos nuevos datos y sobre todo imágenes, inéditas hasta el momento del moderno y colosal Cinema Europa.

En la popular calle de Bravo Murillo, en el extremo norte de la capital y arteria principal del barrio obrero de Cuatro Caminos, se construyó en 1928, por iniciativa de D. Francisco de la Vega, D. Manuel Vicente y del famoso arquitecto D. Luis Gutiérrez Soto, un magnífico inmueble destinado a cinematógrafo. 
El diseño del edificio exigía que se construyera en esquina con lo que además de dotar al inmueble de unos accesos adecuados, se le daría un aspecto más magnificente, para ello hubo que crear una nueva calle, posteriormente conocida como pasaje del Europa.
En un principio se realizó un diseño en el que se instalaría una terraza de verano en la azotea, que realmente se construyó pero que nunca fue inaugurada, trasladándose esta a un terreno vecino de 42.000 pies, diseñado al igual por el Sr. Gutiérrez Soto, construyéndose a tal efecto un kiosco destinado a banda de música y café.


Alzado principal del cine Europa.

El inmueble se proyectó en cinco alturas más sótano, y se construyó en estructura de hormigón armado sobre un solar de forma rectangular de 17.000 pies de superficie por la Nueva Sociedad General de Construcciones. Para sus fachadas se utilizaría un refinadísimo estilo racionalista, influenciado sin duda por el alemán Erich Mendelsohn, que se reproduciría en varios edificios de la zona. Si bien en sus anteriores obras, el Cine Callao o la Flor  utilizó el clásico repertorio de las salas de proyección construidas hasta el momento, en esta ocasión Gutiérrez Soto, nos sorprende con la utilización simultánea de Art Decó y Expresionismo, que seguirá empleando con posterioridad en el Cine Barceló, obra culmen del artista. Las fachadas se habían construido con ladrillo fino, y revocados planos en color crema, creando paños lisos y estriados, impostas y huecos (Arquitectura teatral en Madrid) rematando la obra, su esquina coronada en la que se colocó la palabra CINE visible desde larga distancia.


Fachada lateral del inmueble.


Obras de construcción del Cine Europa.


Pared posterior medianera del edificio del cinema Europa.

El inmueble estaba constituido en dos partes diferenciadas, por un lado el bloque formado por el bar y billares, junto al vestíbulo de entrada donde iría inserta la escalera imperial que uniría todas las plantas y por otro lado el patio de butacas, anfiteatros y el amplio escenario.



Diversas publicaciones se hacían eco de la inauguración del inmueble.
  

Imagen del local recién inaugurado.

El bar funcionaba de forma completamente independiente al resto del inmueble, aunque tenía acceso directo desde este; estaba compuesto de tres plantas más sótano; en la planta calle, estaba instalada la barra de bar, desde aquí y por una escalera construida en uno de sus extremos, se accedía hasta la planta de entresuelo en la que había un amplio hueco con barandilla desde donde se podía ver la planta inferior, alrededor de este se habían colocado algunas mesas y sillas confiriendo a la estancia un perfecto rincón de tertulias ajenos a las miradas de los transeúntes. La escalera seguía subiendo hasta la planta primera, donde se instalaron los billares, una amplia sala que poseía un hermoso mirador a la calle de Bravo Murillo. En la planta de sótanos se instalaron los retretes y almacén del bar.


Plano de la planta baja.


El inmueble el día de su inauguración.

La entrada al cinematógrafo se hacía a través de un gran hueco con tres puertas a la calle de Bravo Murillo, el hall era alto, de dos pisos y en la parte superior asomaban balconcillos con huecos de las escaleras, vestíbulo y café. Se había decorado con sobriedad, solados de mármol, abultados en escayola, y detalles de pintura a cargo del afamado pintor Agustín Espí, la sala se inundaba de luz a través de un gran ventanal de influencia Art Decó al igual que la hermosa lámpara que pendía del techo. Junto a la escalera que discurría en dos tramos simétricos que confluían peldaños arriba, se había instalado un ascensor con gran capacidad para servicio de las localidades más altas.


Una magnífica perspectiva del hall de entrada.

Traspasando un amplio hueco accedíamos al vestíbulo principal de la planta baja, en cada uno de sus extremos había otras dos escaleras de acceso al entresuelo, junto a estas los aseos. Tres puertas daban entrada al patio de butacas, que tenía una fuerte pendiente hacia el escenario. La sala era muy alta y contaba con dos anfiteatros con huecos de 22 metros de luz, con resistencia de 750 kilos por metro cuadrado, sin apoyos intermedios y grupos de palcos que escalonadamente iban descendiendo a la vez que se estrechaban hasta llegar a confluir con la embocadura del amplio escenario. Estaba decorado con sencillez, se dejaban entrever grupos de pilares redondeados de la estructura de hormigón que sujetaban los pisos de entresuelo y principal.
  

Una imagen de la sala tomada desde uno de los palcos de la planta principal.

Los antepechos y parapetos de los pisos más altos, estaban realizados con abultados longitudinales que discurrían en disminución hasta la pantalla, centro de miradas de la sala. La iluminación se realizaba de una forma indirecta con plafones de líneas horizontales que se habían colocado en paredes y techos. 
En la planta más alta se vislumbraba parte del forjado de hormigón de la cubierta que formaban amplios huecos rectangulares. Del centro del techo pendía una gran lámpara formada con cristales engarzados de forma piramidal. 
En la planta primera, bajo la rampa del entresuelo se instaló la barra de bar, a ambos lados de esta, los accesos a la parte más baja del entresuelo. También existían en esta y las restantes plantas, aseos para caballeros y señoras. En la siguiente planta que servía de acceso a las localidades más altas del entresuelo y reservados que se habían instalado tras las butacas, se construyó la cabina de proyección, donde se instalaron dos proyectores de la marca Philips. El resto de la planta estaba ocupada por los billares y una pequeña habitación donde había un proyector que plasmaba sobre un cristal opaco colocado en la gran vidriera de la fachada principal, imágenes publicitarias de los próximos estrenos.


Plano de la planta principal.

Un piso más arriba se encontraban los accesos a las localidades inferiores del segundo anfiteatro y una sala de descanso que se inundaba de luz a través de la gran cristalera que hemos comentado con anterioridad. En la planta más alta se instalaron los despachos de dirección y cuartos de servicio, al igual que los accesos a los palcos y localidades más altas de la sala.


Detalle de la iluminación de los palcos y decoración de líneas horizontales de los parapetos.

Junto al escenario se construyó el foso para la orquesta que quedaba semi-escondido bajo el escenario. Contiguo a este se erigió una escalera que recorría de arriba abajo el local y servía de salida de emergencia en caso de siniestro y que tenía salida directa al callejón particular. Repartidos por varios puntos de la sala se encontraban extintores y mangueras para uso en caso de incendio, además poseía un curioso sistema de aspersión sobre el espacio escénico que se accionaba mediante una llave desde el patio de butacas.
  

Sección de la sala.

En un principio poseía un aforo total de 2.500 localidades repartidas entre el patio, los palcos y los dos anfiteatros, contaba además como hemos mencionado anteriormente, con amplios vestíbulos y salas de recreo, dos bares y salón de tertulias. Un verdadero casino para los vecinos del barrio que se alzaba altanero entre las casitas de obreros repartidas por la barriada.
El local abrió el día 11 de Octubre de 1929 con el film “El Hermanito” con un lleno apoteósico, éxito que siguió cosechando durante mucho tiempo. Podia presumir de tener cuatro taquilleras despachando a la vez. Con el transcurso de los años en una España de revueltas políticas, el local pasó a ser centro de conferenciantes políticos, mientras que las tardes se repartían en sesiones cinematográficas.
En el local de grandes dimensiones se reunían los seguidores de cualquiera de los ideales políticos del momento, por lo que junto a este se solía congregar multitud de gente, lo que ocasionaba que en muchas ocasiones terminasen en trifulca.



A las puertas del Cinema Europa en el momento de la salida de uno de los mítines.


El público congregado durante un mitin en el cine de verano Europa.

En un mitin celebrado el día 2 de Febrero de 1936 que tenía como principal interlocutor a D. José Antonio Primo de Rivera, se cantó por primera vez el que sería el himno de Falange Española titulado “Cara al Sol”.




Varios aspectos del interior del local durante un mitin.

A partir del momento en el que comenzó la Guerra Civil el local fue incautado por la CNT y en el se estableció el cuartel de las Milicias Confederadas conocido como el Ateneo Libertario. Su principal cabecilla era Felipe Emilio Sandoval Cabrerizo también conocido como “El doctor Muñiz”, un anarquista que desde muy joven ejercicio como verdugo de la clase burguesa, siendo su principal papel la lucha en la retaguardia.


Felipe Sandoval, cabecilla de la Checa del Europa y enemigo público numero uno.


Documental "El horror de las injurias" 

El lugar de reunión de estos grupos de revolucionarios era conocido como “Checa”, la más temida la de “Fomento”, en sus sótanos se cometían crímenes y torturas a enemigos políticos ya fueran de derechas o izquierdas, por los que los anarquistas sentían un gran odio. El cine Europa pasó a ser entonces “Checa” y cuartel de la policía de la revolución, almacén de aprovisionamiento, calabozo y sala de torturas. En la explanada posterior donde estaba el cine de verano, los hombres de Sandoval hacían prácticas militares que luego desempeñarían en el campo de batalla “la calle”. A Sandoval que llegó a ser el enemigo público número uno, conocido como “el presidente del tribunal de la muerte”, le llegaría su fin terminada la Guerra Civil, tras el alzamiento Nacional. Huyó al exilio pero fue arrestado y encarcelado, su final acaecería meses después cuando él mismo se quitó la vida.



Dos aspectos de la calle de Bravo Murillo a las puertas del cinema Europa durante la Guerra Civil.

Tras la Guerra Civil el local que había sufrido algún que otro desperfecto fue reformado retomando nuevamente su función como cinematógrafo.
En los años 50 el café de la esquina pasó a convertirse en los grandes almacenes Europa, uno de los pioneros en el barrio, suprimiendo el salón y sala de billar de los pisos superiores, momento en el que la se realizó una importante reforma de remodelación en la sala, reduciendo su aforo a 2.258 localidades. 



Entrada al cinema Europa en los años 50.


El vestíbulo principal del cine, obsérvese el detalle de las vitrinas con productos de los almacenes Europa adyacentes al mismo.


El gran vestíbulo de acceso al patio de butacas. Véase el detalle de los suelos de mosaicos originales, uno de los pocos supervivientes del proyecto original.


Espectacular imagen plano picado del patio de butacas del flamante cine Europa visto desde el entresuelo.


La pantalla vista desde el fondo del patio de butacas.


El aforo completo del moderno cine Europa. Obsérvese que lucía ausente de cualquier adorno original.


Un aspecto del club del cine Europa. En la imagen podemos apreciar la cabina de proyección, instalada en la planta segunda del inmueble.


Detalle del techo de la sala, lugar en el que estuvo instalado el gran plafón central.


Una imagen del bar de la primera planta y acceso a vomitorios de club.

Los terrenos adyacentes, donde estuvo el cine de verano, fueron edificados, dejando la calle lateral convertida en un estrecho callejón. Con posterioridad ya en los años 60 el edificio sufrió una importante intervención que borró de una sola vez todos los detalles del pasado. Una capa de cemento gris cubrió las magníficas caras del inmueble, cegando ventanas, abriendo otras nuevas y eliminando el original hueco con vidriera del cartel anunciador. Nada quedó del magnífico edificio que diseñó Gutiérrez Soto, salvo el cuerpo abultado en esquina que también había sido modificado.





Varias imágenes del edificio en los años 70 y 80 cuando aún funcionaba como cine.

Interiormente fue reconvertido, dejando por un lado entrada a la sala de cine en su lugar original, conservando aún la escalera a lo imperial que servía de accesos a todas las plantas. Por otro lado en la esquina, ocupando solo la planta baja y el sótano se instaló una tienda de regalos, Nachus que permaneció abierta una larga temporada. Un portal daba acceso a las plantas superiores donde ocupando toda la fachada a la calle de Bravo Murillo se instaló un hotel residencia. 

El 29 de Febrero de 1988 el cine Europa dio su último pase y las viviendas fueron poco a poco quedando desalojadas.
Se habló en algunas ocasiones de su reconversión en sala de espectáculos teatrales pero los propietarios a finales de los 80, afirmaban que el edificio sería derribado y en su lugar se levantarían modernas viviendas. Durante estos años de tira y afloja entre los propietarios y la administración, el edificio se sumió en una ruina que se hacía palpable en sus oscuras fachadas, aconteciendo incidentes como la caída de parte de la marquesina metálica que ostentaba el cine.
Finalmente en 1995 el edificio fue adquirido por una empresa de fontanería “Saneamientos Pereda” que transformaría todo el inmueble para construir en su interior un gran almacén de fontanería y saneamientos. Para ello y debido al alto grado de protección que ostentaba el inmueble, se realizó una minuciosa obra de restauración que devolvería a sus fachadas su verdadera identidad, una operación muy delicada que fue llevada a cabo, bajo la dirección del arquitecto Vicente Molina.
           





Las relucientes fachadas del edificio que albergó el cine Europa en la actualidad.

Exteriormente se cometió un  error de restauración al colocar una carpintería cromada, ya que esta con su cegador brillo le resta importancia a la fachada que ya se vé bastante mutilada por la gigantesca y llamativa marquesina.
El patio de butacas se desmontó por completo y se construyó un nuevo forjado que niveló la planta al ras de la calle, aprovechando para construir en el hueco dejado por este una nueva y más amplia planta de sótano. La escalera a lo imperial fue derribada en su arranque, construyendo en su lugar un bar café para clientes. Se le dio entrada a la tienda por la zona donde inicialmente estuvo el bar; una escalinata nos sumerge a sus sótanos donde hoy se expone mobiliario de baño. El vestíbulo principal ha desaparecido y en su lugar hay más exposición.


Un aspecto de lo que fue el bar bajo la rampa del entresuelo.

 
 Una imagen de lo que fueron los palcos del cine Europa hoy convertidos en exposición de objetos de baño.

El hueco que ocupó el patio de butacas es hoy un autoservicio de fontanería, como sí se conservaron las medidas originales del hueco del patio, este tiene una altura de cuatro plantas, a sus lados quedan completamente deformados los que fueron palcos y gradas de entresuelo y club, hoy trasformados en exposición de bañeras y duchas. El muro que separaba el escenario del patio se derribó y en su lugar se construyeron nuevos forjados dándole continuidad a los palcos formando un corredor alrededor del hueco. En las rampas del entresuelo y principal, hoy se exponen escalonadamente mobiliario de baño y cocina. El techo de la sala fue desmontado y sustituido por una gran bóveda acristalada. Tan solo en alguna de las plantas se deja entrever la original estructura de hormigón armado que tan orgullosamente levantó la Nueva Sociedad General de Construcciones.

Quien sabe, quizás en un futuro alguien vuelva a rescatar el interior del que fue uno de los mejores cines de Madrid, el Cinema Europa.


10 de abril de 2017

EL CINE MORATALAZ


El cine Moratalaz se instaló en un edificio construido en un solar de propiedad de la Inmobiliaria URBIS situado en la parcela “H” de la unidad vecinal, muy cercano a la actual plaza del Encuentro antigua plaza de Pablo Garnica,  con fachada a la calle de Hacienda de Pavones frontera limítrofe entre esta parcela y la “G”.


Plano de la parcela “H”. Con un circulo señalado el emplazamiento en el que se instalaría el cine.

En inmueble construido en un solar con ligera pendiente se realizó con estructura de hormigón armado, muy cuidada ya que gran parte quedaría al descubierto simplemente pintada al silicato.  Los forjados cerámicos de las plantas del edificio y escaleras de acceso a la planta superiores se calcularon para cargas de más de 400 kg por metro cuadrado, reduciéndose a 350 kg en las zonas destinadas a locales comerciales.

El gran contenedor que formaba el edificio fue realizado con paños ciegos de ladrillo blanco visto, estructura que  únicamente se rompía en la fachada principal en la que se instaló a modo de cortina una gran celosía metálica que escondía un hueco cristalera de grandes dimensiones que daba luz al ambigú y la planta de cabinas.

En la parte delantera y con fachada a la calle de Hacienda de Pavones un saliente de hormigón armado de una sola planta daba cobijo a varios locales comerciales, dejando en su parte izquierda la entrada a la sala de proyecciones.



  
Las fachadas principal y laterales del proyecto original ligeramente modificado durante su construcción, se observa claramente el desnivel del terreno.

La cubierta se realizó con estructura de vigas metálicas sobre la que se realizó un forjado impermeabilizante cubierto de tela asfáltica, con ligeras pendientes para evacuación de aguas pluviales. Como única decoración superflua cabía mencionar las gigantescas letras metálicas retroiluminadas con el nombre del local, Cine Mortalaz, orientadas estratégicamente hacia su cara oeste con vistas a la plaza del Encuentro.


El cine Moratalaz recién inaugurado. (Imagen cedida por Ricardo Márquez)

De los nueve huecos para locales que se crearon en su fachada tan solo los dos laterales fueron utilizados para la entrada de espectadores al cine. El resto fueron adquiridos por una tienda de electrodomésticos muy conocida en el barrio “Radio Quer Mendez” que amplió su espacio adquiriendo el local anexo, y en el extremo opuesto a la entrada al cine se instaló un bar cafetería, antesala de la sesión cinematográfica.
Traspasando cualquiera de las puertas que cerraban el porche de entrada nos encontrábamos con un gran hall donde estaban las taquillas y el verdadero acceso al cine. Subiendo dos peldaños y dejando a la izquierda las taquillas nos adentrábamos en un gran vestíbulo, muy alto y alargado inundado de luz natural y que corría paralelo a la fachada principal.


Un aspecto del amplio vestíbulo principal del cine tomado desde el extremo opuesto al que estaba su entrada. (Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. Fondo Cristóbal Portillo.)

Frente a la entrada se encontraban los aseos para señoras y caballeros, junto a estos, dos puertas de desalojo a la calle lateral y en el otro extremo la contaduría y el despacho de dirección, pared con pared con las taquillas. El amplio vestíbulo estaba solado con mármol y decorado con sencillez, dejando ver alguno de los  pilares de hormigón al descubierto, y decorando sus paredes con paños de ladrillo blanco visto o enlucidos con mortero y pintados en tonos claros. El techo era una gran plancha de escayola corrida que escondía la iluminación indirecta, escasa tal vez, pero que se veía reforzada por la gran cristalera que iluminaba y ventilaba la estancia. En el extremo opuesto a la entrada se situaba el bar, y junto a este una pequeña puerta de acceso al sótano donde se encontraba los cuartos de servicio del cine.


Planta baja del cine en la que se excluyen los locales comerciales anejos.

El acceso al patio de butacas se realizaba a través de seis puertas dobles, dos de ellas colocadas en los laterales de la sala, y otras cuatro en el centro. Todas conducían a sendos pasillos que recorrían de lado a lado el patio de butacas. El suelo de “Sintasol” se había instalado sobre una estructura de  forma parabólica confiriendo una perfecta visión de la pantalla desde cada una de las localidades. Las butacas estaban realizadas en madera con asientos abatibles de muelles y tapizadas con tela aterciopelada. En el patio de butacas había 946 localidades repartidas en dos amplios grupos, con tres pasillos longitudinales que ocupaban una superficie total de 890 metros cuadrados. Las paredes de este gran cubículo estaban enteladas del mismo color que las butacas, y formaban un alto paño en sus cuatro caras, sin adornos, salvando únicamente un ancho listón protector de madera que resguardaba la pared de golpes a una altura de medio metro del suelo.
El techo de igual forma era una gigantesca plancha de escayola ligeramente curvada  que resguardaba la iluminación indirecta que se deprendía por los extremos de esta. Todos los materiales utilizados eran ideales para una perfecta absorción de las reverberaciones.


Un aspecto del patio de butacas desde el fondo de la sala. (Imagen Ricardo Márquez)

Los muros contaban además con cámara de aire y doble ladrillo hueco lo que le confería a la sala un perfecto aislamiento térmico del exterior. En el muro frontal, donde se instaló la pantalla no existía ningún tipo de embocadura, simplemente un gigantesco hueco que se cegaba con las cortinas, tras las que se escondía una gigantesca pantalla panorámica apta para proyecciones en Cinemascope. Contaba con un pequeño estrado bajo la pantalla muchas veces utilizado para reuniones de accionistas de la empresa Urbis.


 Espectacular imagen del interior de la sala del cine Moratalaz.
(Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. Fondo Cristóbal Portillo.)

En el patio de butacas existían dos salidas de emergencia, una en cada lateral para desalojo en caso de siniestro. El local contaba además con todos los adelantos y sistemas en prevención de incendios.
Volviendo al vestíbulo y frente a las puertas de entrada al patio de butacas se construyeron las escaleras de acceso a la planta superior, estás se desarrollaban de forma imperial, con un primer tramo más ancho que se partía en la mitad de su trayecto en otros dos más estrechos, está se construyó con peldaños de mármol, al igual que los vestíbulos, y pasamanos de madera, sustituyendo la barandilla por planchas de cristal templado unidas entre sí.   La escalera y los vestíbulos estaban muy iluminados de forma natural por el gran ventanal con celosía que detallamos anteriormente.


Parte de la gran escalinata de acceso al entresuelo. (Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. Fondo Cristóbal Portillo.)

Hay un detalle en esta escalera y es que en su frente, bajo la gran cristalera se realizó una pintura decorativa que abarcaba de lado a lado de esta, en la que se representó un cuadro de Francisco de Goya.

Todos los que imaginemos un cuadro de Goya para el vestíbulo de un cine de barriada pensaremos en algún cuadro simbólico, agradable… pues no, ni más ni menos que el fresco en cuestión era una copia de la tétrica obra titulada “Las Parcas” o “El Destino”, de la época más oscura del ilustre pintor, y que a mí, a nivel particular y siendo un crio no me trasmitiría más que miedo, y siendo un adulto y conociendo su significado más todavía.”
  


El cuadro titulado “Las Parcas” que se reprodujo en la escalinata de acceso al entresuelo del cine Moratalaz.

En la planta superior se construyó un gran vestíbulo de descanso, en él, existían diferentes estancias. A ambos lados de la gran escalera se encontraban los aseos para señoras y caballeros, un gran almacén u oficina, un vestuario para el personal femenino con su aseo propio, y una escalera de acceso a la planta segunda donde se había instalado la cabina de proyección. Además existían dos rampas o vomitorios de paso al entresuelo con sendas puertas de aislamiento.


Parte del plano de la planta de entresuelo.

Estos dos accesos culminaban en un gran pasillo que distribuía ordenadamente las localidades que se habían dispuesto en diez filas, lo cual conferían un aforo de 306 localidades más, que sumadas a las anteriores daban un total de 1252 butacas.


Una perspectiva del patio de butacas y el entresuelo al completo del moderno cine Moratalaz. 
(Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. Fondo Cristóbal Portillo.)

Subiendo por la escalera que citamos anteriormente y que partía desde el vestíbulo superior llegábamos a la planta segunda o de cabinas, donde se habían instalado diversas dependencias de servicio.
Un amplio hall dejaba daba paso a la izquierda a un cuarto destinado a vestuario masculino, con su aseo; otra puerta comunicaba con un amplio almacén, una tercera con la azotea que se cernía sobre parte del vestíbulo inferior y que quedaba oculta tras la celosía, y la cuarta y última daba paso a la cabina de proyección. Para acceder a la cabina de proyección había que subir una pequeña escalera con baranda de hierro, en el extremo opuesto de la estancia otra escalera bajaba de nuevo para dar paso al cuarto de control y del operador. Este último a su vez se comunicaba con la entrada por otra puerta a la azotea. Era una cabina de proyección muy amplia y cómoda, con mucho espacio para trabajar.


Plano de la planta de cabinas y control.



La cabina de proyección del cine Moratalaz. (Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. Fondo Cristóbal Portillo.)

La cabina contaba con dos proyectores Cinemecánica provistos de equipos sonoros y con iluminación por arco y espejo, bombos para 1000 metros de cinta y rectificadores de selenio de 100 amperios. Además poseía un proyector de diapositivas para anuncios y un equipo de sonorización ambiental. Todo el espacio fue alicatado y sellado con dos puertas metálicas, además poseía el sistema de duchas sobre cada uno de los proyectores para casos de incendio. Contaba con pasillo aislador entre la cabina y la sala impidiendo la propagación del fuego a través de los huecos de proyección.


Sección del edificio del cine Moratalaz, obsérvese las dos grandes vigas de hormigón armado que cruzaban de lado a lado el edificio y que soportaban todo el peso del entresuelo.

En el sótano al que se accedía por una escalerita desde el vestíbulo principal existían diferentes estancias. En la primera y más grande se había instalado la caldera de calefacción, capaz de 250.000 calorías hora y que contaba con un quemador de petróleo. Junto a esta se encontraba el grupo electrógeno para caso de emergencia, con un motor de explosión a gasolina que accionaba un generador de corriente alterna de 220v y 45 kw. En otra estancia se encontraba el “Clima Artificial” o acondicionador de temperatura, compuesta por dos compresores frigoríficos de la marca Wortington para 60.000 frigorías/hora cada uno, y una cámara de refrigeración por cortina de agua.


Planta sótano destinada a maquinaria.

Existían en esta planta además un cuarto destinado a alumbrado supletorio compuesto por doce baterías con rectificador a 12 voltios, lo que proporcionaba un alumbrado continuo en determinados puntos de sala para casos de emergencia.


El cine construido por la inmobiliaria Urbis y propiedad de la Compañía de Empresas Reunidas S.A. (C.E.R.S.A) abrió al público en 1963, con modalidad 2º reestreno en sesión continua desde las 4 de la tarde, cambiando de programa los lunes y jueves.
El local, situado en uno de los lugares más céntricos y concurridos de la nueva urbanización tuvo un éxito arrollador, especialmente en las sesiones de los viernes por la tarde, en los que la chavalería hacía fila que llegaba hasta la plaza de Pablo Garnica para ver la película.


El cine Moratalaz en los años 70 en pleno apogeo. (Imagen cedida por Ricardo Márquez)

La sala era abarrotada cada tarde y noche por centenares de personas, en otras ocasiones fue utilizado como centro reuniones de Urbis, donde realizaban sus concentraciones de accionistas.

Fueron años de bonanza hasta que en 1970 la familia Reyzabal abrió otro local no muy lejos de este, el cine Garden en la avenida de Moratalaz, más grande y moderno, con lo cual la clientela se repartía entre ambos.
  
  
Un aspecto de la zona comercial con el supermercado Sarma en primer plano y el cine Moratalaz tras él. Años 70. (Imagen cedida por Ricardo Márquez)

El cine Moratalaz fue perdiendo público al igual que los demás cines de barrio y terminó cerrando en el año 1984.
Después de algún tiempo cerrado, el espacio se comenzó a subdividir en plantas, perdiéndose por completo la antigua fisonomía del edificio. La gran celosía frontal fue desmontada dejando ver su gran ventanal y dando más luz al interior del local. Se levantaron nuevos forjados y se desmanteló por completo la planta de entresuelo, confiriendo en la actualidad tres alturas más sótano.
En un principio las plantas superiores fueron ocupadas por la sede madrileña de la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza, quedando la planta baja ocupada por el centro de Salud Insalud, que servía para descongestionar en parte el único centro existente en la zona. El resto de negocios comenzaron a cambiar cada cierto tiempo.


El edificio del cine Moratalaz reconvertido en nuevos usos. Imagen de los años 90. Obsérvese el centro de salud.( Imagen perteneciente a la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza)


Otra imagen del inmueble en la actualidad.

El lugar está irreconocible, a mí personalmente me costó un rato encontrarlo, desfigurado y modernizado el antiguo local pasa desapercibido totalmente y tan solo queda en la memoria de los que lo vieron y vivieron.


Especial agradecimiento a Ricardo Márquez y a su blog Historias Matritenses por su colaboración.

Autor: David Miguel Sánchez Fernández.

Fuentes:
-          Archivo de Villa de Madrid. Signatura: 991-917-116884 y 992-036-122183
-          Archivo Regional de la Comunidad de Madrid. Fondo Cristóbal Portillo.
-          http://escuelascatolicas.es
-          Google maps. Visual maps.