15 de noviembre de 2009

EL MONUMENTAL CINEMA. (Anasagasti vs Gutiérrez Soto. 2º round)

Una mañana como otra cualquiera del frío mes de Octubre de 1923, caminaban hacia la obra, el Sr. Teodoro Anasagasti arquitecto del edificio y algunos compañeros, cuando en un cartel vieron que se anunciaba la apertura inminente del que sería el cinematógrafo más grande de la capital, el Monumental Cinema. ¿Sería posible? ¿Quién habría mandado colocar aquellos carteles? ¿Cómo iba a abrir este edificio en el que aún falta trabajo para al menos tres meses?
Cuando llegaron a la obra el trabajo era inusitado, todos corrían de un lado para otro, el pintor, el carpintero, el cerrajero, el electricista, todos marchaban con la ambición de acabar lo antes posible. El presidente del consejo, el Sr. Ricardo Urgoiti, se encontraba en la obra acompañado de sus consejeros y secretarios. ¡Desengáñense ustedes, esta es la única forma de acabar! En dos días este local estará rebosante de gente, así que sea como sea tiene que estar acabado. Quedaban cientos de butacas por colocar, los montadores corrían como hormigas en mitad de una carretera, mientras el jefe del personal ensayaba con los acomodadores entre las imaginarias filas de asientos. La orquesta guiada por el maestro Escobar, ensayaba incesante bajo el escenario, los obreros se quedaban embelesados con su herramientas en mano, alguien les gritaban y continuaban con el tajo. Tablones que caían, martillazos de los entarimadores, voces de mando, y maldiciones constantes. Una nube de polvo y yeso envolvía el ambiente. La gente ya formaba cola en la calle para adquirir las localidades, ¡Dios mío, no puede ser!!!! las taquillas aún no están terminadas. Según nos cuenta la detallada información de la que extraigo este artículo (Revista La Construcción Moderna Num. 21 15 Nov. 1923) los madrileños tenían una inusitada afición a hacer colas para todo, filas en la panadería, en los estancos, en las liquidaciones.
El día de la inauguración, ya había llegado, donde aún no había dado tiempo a colocar el solado, un parche de cemento o una alfombra, ¡ya se terminara después! donde faltaba una baranda de hierro, el carpintero con dos tablones construía una, los electricistas, locos no sabían como empalmar la madeja de hilos que recorría el local, escaleras, puntales, cubos, brochas, martillos, ¡Dios mío que organización! Ruiz, el tapicero sustituía con sedalina plisada los cristales que no estaban colocados. Faltaban las puertas principales, la casa Manmenjean encargada de ellas, nos anunciaba que no estarían listas ni en quince días. ¿Cómo que quince días? , tienen que estar montadas en el momento de la inauguración, aunque sean unas provisionales hechas con los modelos que tengan en el taller. ¡Allí tienen ustedes unas vidrieras de caballos que irán muy bien! ¡Lléveselas y hágame las tres puertas! A los cinco minutos suena el teléfono. ¿Qué ocurre? ¿Cómo va la cosa? Estamos en ello pero solo tenemos un caballo para las vidrieras, ¿Qué pongo en los demás huecos? Lo que quiera como si quiere poner burras, las puertas solo duraran quince días. A falta de dos horas para la apertura del local los muros del vestíbulo se comienzan a pintar, de abajo a arriba se les ha dicho, al revés de lo normal, aquí todo marcha al revés, la fachada aún ostentaba el andamio de madera que se veía cuajado de pintores ¡Vamos, vamos señores! ¿Cuanto tiempo hace falta para desmontar esto? Preguntaba el Sr. Urgoiti. ¡De ocho a diez horas señor! Tienen hora y media para desmontarlo todo, son ustedes seis obreros hábiles, serán recompensados. El andamio se comienza a desmontar y los pintores corren apresurados porque les quitan los tablones de apoyo. La fachada se ve limpia e impoluta, los primeros espectadores empezaron a entrar en el local saltando sobre los tableros; aún los pintores estaban rematando la faena y ya se oía el preludio de la orquesta, la multitud invadía el local, por la puerta principal mientras los obreros huían despavoridos por la puerta de servicio, cargados de achiperres. La licencia de apertura llegó por teléfono, pero viendo lo visto creo que les hubiera importado poco.



La embocadura y pantalla del Cinema Monumental.

En un solar irregular de la calle de Atocha 65, donde estuvo el Real Hospital de Aragoneses, Catalanes y Valencianos, derribado por su estado de ruina, se construiría hacia 1922 el que llegó a ser uno de los mejores locales de Europa. El solar estaba compuesto de veintidós caras y tenía acceso desde dos calles, Atocha en su confluencia con la plaza de Antón Martín y un pequeño, pero muy eficiente hueco, por la calle del León. Las obras que duraron diecisiete meses, levantaron una magnífica estructura de hormigón armado llevada a cabo bajo la dirección del constructor Francisco Muñoz y construida por la Sociedad de Cementos Pórtland de Sestaó, que aún hoy en día resiste impasible el paso de aquella gente que casi lo arroya todo. Muchos dudaron de la efectividad de este e incluso esperaron varias semanas hasta comprobarlo por ellos mismos que aquello no se caía antes de asistir como espectadores.



Una imagen tomada desde la plaza de Antón Martín de la obra ya avanzada.

El aforo del local fue un poco especulativo y no muy concreto, algunos nombran 4.000 espectadores otros 3.600, quizás aún no lo tengan claro, el primer anfiteatro o entresuelo, tenía un aforo de 1.200 espectadores, otro sobre este o principal, 1.000 más, el resto en el patio de butacas de la planta calle. Para atestiguarse la fiabilidad del material constructivo, se realizaron multitud de pruebas de resistencia, colocando durante 25 días, 2.500 sacos de arena con 60 kilos cada uno llegando a producir cargas de hasta 450 y 500 kilos por metro cuadrado.





Dos imágenes de las rampas de entresuelo y principal cargadas con sacos.

Para la techumbre se utilizó gigantescas vigas de hierro apoyadas en cuatro vértices de la sala que dejaban huecos de 27 metros de luz y apoyo con una reacción de 35 toneladas, construidas por la empresa S.A. Torras.



Las escaleras sobrecargadas en exceso para verificar su aguante.

Para sus fachadas se utilizó el mismo esquema que Anasagati había realizado ya con anterioridad en el Real Cinema de la Plaza de Isabel II. Juego de volúmenes y salientes en la zona central, rematados por dos torreones a los lados decorados con sencillez, columnas en ladrillo y tonos ocres en los paños lisos, detalles modernistas en forja en parapetos de ventanas y barandillas. Las jambas de los huecos superiores iban adornadas con pequeñas columnas revestidas de cerámica de mosaico de juego de damas, en verde y negro. Sobre las cuatro taquillas dos pequeñas marquesinas de hormigón y sobre los tres grandes huecos de la entrada otras, esta vez de formas redondeadas.



El Monumental Cinema días después de su inauguración.

En la parte superior un hermoso cartel presidía la fachada, en él se leía MONUMENTAL CINEMA. Además contaba con mil detalles de buen gusto como los magníficos faroles de bronce que pendían de su portada, o las puertas y ventanas que estaban adornadas con valiosas vidrieras.
La entrada al local se hacía a través de los tres grandes huecos con arcos de medio punto que habíamos mencionando anteriormente, el vestíbulo era muy amplio y diáfano, fue el único lugar donde se había utilizado escayola para decorar techos, el resto iba al descubierto dejando entrever el forjado de hormigón. El suelo de la estancia estaba realizado en mosaicos enteros, y las paredes engalanadas con hermosos tonos de color, tres columnas octogonales de hormigón armado sujetaban el forjado de los pisos superiores, dejando el resto del espacio completamente diáfano.



Plano de la planta baja del local en el momento de su inauguración.

Las escaleras que arrancaban a ambos lados del vestíbulo eran de baldosa roja en la huella y guardavivos de azulejo en la tabica, y barandillas de hierro forjado art decó. Bajo una de ellas, otras que accedían al sótano, donde se habían instalado los aseos para caballeros y señoras; por otro lado el almacén, bodega y despensas del café, unidas al bar por un montacargas. Todo estaba perfectamente estudiado, hasta el último detalle.



Las escaleras en todo su esplendor.

Se accedía a la sala por tres huecos simétricos al patio de butacas que quedaba ligeramente retranqueado en su margen derecho, diez columnas redondas sujetaban los pisos de entresuelo y principal, la sala era muy espaciosa, alta y libre de cualquier ornamento salvo los tonos de pintura, los techos eran de hormigón armado y los suelos de mosaico de colores.



Una mágnifica perspectiva del patio de butacas del Cinema Monumental.

Las butacas habían sido construidas en haya sin mullidos ni tapizados. Esta decoración diáfana y libre de ornamentos estaba completamente ligada al movimiento racionalista que ya comenzaba a extenderse por Europa.




Una espléndida imagen del patio de butacas visto desde los palcos.

La sala se había construido redondeada en su embocadura, en los laterales dos huecos, uno de ellos con acceso mediante unas escaleras a la calle del León. Estas mismas escaleras daban acceso a los palcos laterales y gradas de paraíso del piso principal. En el otro extremo otras escaleras de acceso a las mismas localidades del lado opuesto, estas iluminadas de forma natural por huecos a un patio creado al efecto. El escenario no era muy profundo, el local se había construido únicamente como cinematógrafo, aunque contaba con un cuarto para artistas en el margen izquierdo del telón. Bajo el escenario la orquesta, se había construido este espacio de una forma singular creando una perfecta caja de resonancia que servía de amplificador natural, lo que proporcionaba un sonido alto y muy claro. En el centro del escenario había un hueco para que el director de la orquesta tuviera una visión perfecta de la pantalla y pudiera acompasar las proyecciones. Recordemos que el año 1923 el cine aún era mudo y todas las películas se acompañaban de orquesta o en su defecto un disco fonográfico. Al prescindir la sala de ornamentos y escayolas, el sonido era muy limpio y libre de vibraciones. La pantalla se había colocado ligeramente inclinada, ya que como mencionaremos más adelante la proyección se hacía de una forma oblicua al eje de la sala. Sobre esta y en centro del hueco del escenario se había coloreado las iniciales del local MC. El telón se fabricó en damasco color rojo intenso con remates en hilo de oro, los muros de separación entre el espacio escénico y el público se habían construido en hormigón armado, lo cual proporciona un punto más a su favor en el campo de la seguridad. No obstante se dotó de salidas amplias y mil detalles que hacían que el Cinema Monumental fuese uno de los más seguros del momento.



Planta de entresuelo o anfiteatro primero.

En la planta primera bajo la rampa de entresuelo se encontraba el ambigú y el bar, separados por unos peldaños. Era muy amplio y estaba decorado de la misma forma que el interior de la sala, vigas al descubierto solados de mosaico de colores, y mil detalles de buen gusto. En uno de sus extremos una amplia terraza solada de baldosín azul cobalto con vistas a la plaza de Antón Marín, el mostrador del bar estaba construido con mármoles extranjeros, brechas y onís. En el mostrador de la barra del bar se habían realizado repujados con alegorías de animales. La cafetería contaba con todos los adelantos del momento además de una gran variedad de bebidas y meriendas. Dos escaleras en sus extremos nos conducían a los pisos superiores, estas tenían barandillas de hierro forjado al igual que las del vestíbulo principal.



El bar y ambigú de la planta primera.



Una de las policromías representadas en el mostrador del bar.

Junto a la barra se encontraban dos huecos a de acceso al entresuelo y palcos perfectamente organizados alrededor del hueco en forma de herradura. Tras los palcos, se encontraban las escaleras de acceso lateral y los baños para señoras y caballeros, distribuidos en dos grupos, unos con fachada a la calle del León y los otros al patio interior.
En uno de estos pasillos había una escalera que nos conducía hasta la cabina instalada un piso más arriba. La pendiente del entresuelo nos elevaba hasta la planta segunda; por un lado los palcos a los que se accedía únicamente a través de la escalera lateral, y por otro bajo la rampa al igual que en la planta inferior se había instalado, otro bar, este más pequeño y que tenía un cuerpo retranqueado en la fachada que lo hacía más amplio, era más sencillo que el del piso inferior y al igual poseía ambigú con mesas y sillas.



Una imagen del bar de la planta segunda.



La pantalla vista desde las filas más altas del primer anfiteatro.

La cabina se construyó totalmente en hormigón armado con puerta de hierro y se instaló en uno de los laterales de la planta de tal forma que la proyección se hacía de manera lateral; contaba con dos magníficos proyectores de la marca Power. El acceso a las localidades del segundo anfiteatro o principal, se hacía doblemente a través del tercer piso donde además se había instalado una azotea con vistas la calle de Atocha. Se habían colocado en esta, seis bocas de riego para caso de incendio, de esta forma se podría sofocar el fuego desde la parte más alta del edificio, previniendo y extinguiendo también a las fincas contiguas. El segundo piso de anfiteatro como dijimos anteriormente, contaba con 1.000 butacas que se encumbraban hasta el cuarto piso. Aseos y escaleras distribuidas de igual forma que en las plantas inferiores.



Planta de entresuelo principal, que ocupaba las plantas tercera y cuarta.

El techo del local estaba realizado con rasillón de ladrillo sobre el que se encontraban las cerchas metálicas que sujetaban la gran techumbre de teja plana. Del techo pendían unas hermosas lámparas de cristales estilo modernistas de mil colores realizada por la afamada casa de vidrieras Maumejean Hermanos, que no se instalaron hasta trascurridos unos días de la inauguración. La sala se había decorado coloreando el frío hormigón con pinturas de diversos tonos, que se difuminaban unos sobre otros. Corrió a cargo de la familia Serrano que realizó un trabajo delicado y muy atrevido para su época. El techo era de color ocre tostado e iba aumentando de potencia para rematar en el piso de butacas en un rojo veneciano, pasando antes por un verde, azul y violeta. A efectos decorativos la sala solo contaba con detalles en los antepechos de los palcos y anfiteatro segundo. Las escaleras de la calle del León, estaban pintadas en verde, los bares y vestíbulos en azules y violetas, las cajas de escalera en verdes y amarillos, un verdadero despliegue de colores.



Sección del Monumental Cinema.

La iluminación de la sala se había realizado con lámparas de gas, de iluminación indirecta y reflexión en los techos, a excepción de las arañas que pendían del techo.
Seguramente se nos escapen mil detalles pero a groso modo esta era la configuración original del edificio, que abrió sus puertas con un lleno apoteósico como dijimos anteriormente el día 19 de Octubre de 1923. A los pocos días de su apertura, exactamente el 24 de Octubre, también se inauguró un paso subterráneo desde la estación de metro de Antón Martín siendo este el único local de la capital al que se podía acceder sin mojarse los días de lluvia. Se le conoció como el “Salón del pueblo”, y en él se congregaban todas las clases sociales madrileñas. Por su aforo y localización, pasó a ser una de las salas más frecuentadas de la capital, y amplió sus espectáculos dando conciertos y recitales. Con el transcurso de los años se incorporó el sonoro, para ello se le dotó al local de un sistema de audio RCA Photophone. En 1932 sufrió la primera reforma a cargo de Enrique Pfilz, entre las que cabe destacar la ampliación de la embocadura del escenario y la creación de un hueco para orquesta más grande.



Imagen del magnífico patio de butacas y los dos anfiteatros.



Una instantánea de la embocadura del escenario ya ampliada.

Durante la República y la Guerra Civil el local se utilizó al igual que el “Europa” como salón de conferencias y mítines políticos.
Su fachada se vio severamente dañada por un obús caído en la misma plaza, que destruyó parte de las viviendas vecinas, echando abajo parte de las marquesinas semi-circulares que había sobre la puerta que terminaron por desaparecer siendo sustituidas por otra recta.



Una imagen de la plaza de Antón Martín en plena contienda.



El Monumental sin las marquesinas curvadas en los años 40.

También se eliminó el hueco del bar ganado más espacio al salón del café. En 1956 se realizó otra reforma llevada a cabo por José Azpiroz Azpiroz, y con posterioridad se adaptó su escenario a representaciones teatrales, eliminando algunas filas de butacas y la antigua embocadura de la sala, llevada a cabo por Miguel de los Santos y Fernando Cavestany. Se modificaron también el aforo y disposición de las butacas y palcos, al igual que los solados y decoración.
La gran “cagada” llegó el año 1966 cuando Carmelo González Uribe-Echevarria modificó completamente la fachada principal, derribando la original y construyendo un muro de ladrillo visto con huecos de pavés, que daban más luz al local, dando entrada a la sala cinco grandes huecos. Cambió su modalidad a teatro en muchas ocasiones pero fue a partir de los años 80 cuando dejó el cinematógrafo y se dedicó enteramente al teatro. En él se representaron los grandes musicales como “El diluvio que viene” cuando aún en la Gran Vía solo había cines.



El Monumental cinema en los años 80.


Una imagen actual del edificio.

En la actualidad se le conoce como el Teatro Monumental y desde hace ya muchos años es la sede de la Orquesta y Coro de Radiotelevisión Española.



El ayer y el hoy de la fachada de la calle del León, la única que conserva intacta.



El patio de butacas en la actualidad, las localidades se dividen en colores.





Los palcos y el escenario en la actualidad.

Como anecdota simplemente añadir que el dia 3 de Diciembre de 2007 se cayó parte del rasillón de ladrillo, unos ocho metros cuadrados sobre el patio de butacas, no había nadie en ese momento en la sala. Para aquellos que pensaron que no aguantaría, ochenta años han hecho falta para que algo ocurriera.

Le  agradezco el especial interes tomado a Ricardo Marquez desde su blog Historias Matritenses.

Autor: David Miguel Sánchez Fernández.


Fuentes:


- Wikipedia. Enciclopedia libre. http://es.wikipedia.org/
- Archivo Rojo. Los horrores de la guerra. http://lasheridasdelaguerra.blogspot.com/
- Madrid 1936.http://www.madrid1936.es/
- Flick. Comparte fotos, conoce mundo. http://www.flickr.com/
- ABC. Hemeroteca digital. http://hemeroteca.abc.es/
- Madrid y el Cine. Pascual Cebollada y Mary G. Santa Eulalia. 2000. Comunidad de Madrid.
- Madrid. Espasa Calpe.1980 Tomo 2. ( Sta Cruz. - Villa de Vallecas)
- Arquitectura teatral en Madrid. Angel Luis Fernández Muñoz. 1988. Editorial El Avapies.
- Arquitectura de Madrid. Casco historico. COAM
- La Construcción Moderna Moderna. ´ño XX. Num. 21 Madrid 15 de Noviembre de 1923.
- 11870.com

9 de noviembre de 2009

EL CINEMA EUROPA (El pasaje del terror)

En la popular calle de Bravo Murillo, en el extremo norte de la capital y arteria principal del barrio obrero de Cuatro Caminos, se construyó en 1928, por iniciativa de D. Francisco de la Vega, D. Manuel Vicente y del famoso arquitecto D. Luis Gutiérrez Soto, un magnífico inmueble destinado a cinematógrafo. El diseño del edificio exigía que se construyera en esquina con lo que además de dotar al inmueble de unos accesos adecuados, se le daría un aspecto más magnificente, para ello hubo que crear una nueva calle, posteriormente conocida como pasaje del Europa. En un principio se realizó un diseño en el que se instalaría una terraza de verano en la azotea, que realmente se construyó pero que nunca fue inaugurada, trasladándose esta a un terreno vecino de 42.000 pies, diseñado al igual por el Sr. Gutiérrez Soto, construyéndose a tal efecto un kiosco destinado a banda de música y café.



Alzado principal del cine Europa.

El inmueble se proyectó en cinco alturas más sótano, y se construyó en estructura de hormigón armado sobre un solar de forma rectangular de 17.000 pies de superficie por la Nueva Sociedad General de Construcciones. Para sus fachadas se utilizaría un refinadísimo estilo racionalista, influenciado sin duda por el alemán Erich Mendelsohn, que se reproduciría en varios edificios de la zona. Si bien en sus anteriores obras, el Cine Callao, la Flor o Atocha (al que dedicaremos capítulos con posterioridad) utilizó el clásico repertorio de las salas de proyección construidas hasta el momento, en esta ocasión Gutiérrez Soto, nos sorprende con la utilización simultanea de Art Decó y Expresionismo, que seguirá empleando con posterioridad en el Cine Barceló, obra culmen del artista. Las fachadas se habían construido con ladrillo fino, y revocados planos en color crema, creando paños lisos y estriados, impostas y huecos (Arquitectura teatral en Madrid) rematando la obra, su esquina coronada en la que se colocó la palabra CINE visible desde larga distancia.



Fachada lateral del inmueble.



Obras de construcción del Cine Europa.

El inmueble estaba constituido en dos partes diferenciadas, por un lado el bloque formado por el bar y billares, junto al vestíbulo de entrada donde iría inserta la escalera imperial que uniría todas las plantas y por otro lado el patio de butacas, anfiteatros y el amplio escenario.



Diversas publicaciones se hacían eco de la inauguración del inmueble.



Imagen del local recién inaugurado.

El bar funcionaba de forma completamente independiente al resto del inmueble, aunque tenía acceso directo desde este; estaba compuesto de tres plantas más sótano; en la planta calle, estaba instalada la barra de bar, desde aquí y por una escalera construida en uno de sus extremos, se accedía hasta la planta de entresuelo en la que había un amplio hueco con barandilla desde donde se podía ver la planta inferior, alrededor de este se habían colocado algunas mesas y sillas confiriendo a la estancia un perfecto rincón de tertulias ajenos a las miradas de los transeúntes. La escalera seguía subiendo hasta la planta primera, donde se instalaron los billares, una amplia sala que poseía un hermoso mirador a la calle de Bravo Murillo. En la planta de sótanos se instalaron los retretes y almacén del bar.



Plano de la planta baja.



El inmueble el día de su inauguración.

La entrada al cinematógrafo se hacía a través de un gran hueco con tres puertas a la calle de Bravo Murillo, el hall era alto, de dos pisos y en la parte superior asomaban balconcillos con huecos de las escaleras, vestíbulo y café. Se había decorado con sobriedad, solados de mármol, abultados en escayola, y detalles de pintura a cargo del afamado pintor Agustín Espí, la sala se inundaba de luz a través de un gran ventanal de influencia Art Decó al igual que la hermosa lámpara que pendía del techo. Junto a la escalera que discurría en dos tramos simétricos que confluían peldaños arriba, se había instalado un ascensor con gran capacidad para servicio de las localidades más altas.



Una magnífica perspectiva del hall de entrada.

Traspasando un amplio hueco accedíamos al vestíbulo principal de la planta baja, en cada uno de sus extremos había otras dos escaleras de acceso al entresuelo, junto a estas los aseos. Tres puertas daban entrada al patio de butacas, que tenía una fuerte pendiente hacia el escenario. La sala era muy alta y contaba con dos anfiteatros con huecos de 22 metros de luz, con resistencia de 750 kilos por metro cuadrado, sin apoyos intermedios y grupos de palcos que escalonadamente iban descendiendo a la vez que se estrechaban hasta llegar a confluir con la embocadura del amplio escenario. Estaba decorado con sencillez, se dejaban entrever grupos de pilares redondeados de la estructura de hormigón que sujetaban los pisos de entresuelo y principal.



Una imagen de la sala tomada desde uno de los palcos de la planta principal.

Los antepechos y parapetos de los pisos más altos, estaban realizados con abultados longitudinales que discurrían en disminución hasta la pantalla, centro de miradas de la sala. La iluminación se realizaba de una forma indirecta con plafones de líneas horizontales que se habían colocado en paredes y techos. En la planta más alta se vislumbraba parte del forjado de hormigón de la cubierta que formaban amplios huecos rectangulares. Del centro del techo pendía una gran lámpara formada con cristales engarzados de forma piramidal. En la planta primera, bajo la rampa del entresuelo se instaló la barra de bar, a ambos lados de esta, los accesos a la parte más baja del entresuelo. También existían en esta y las restantes plantas, aseos para caballeros y señoras. En la siguiente planta que servía de acceso a las localidades más altas del entresuelo y reservados que se habían instalado tras las butacas, se construyó la cabina de proyección, donde se instalaron dos proyectores de la marca Philips. El resto de la planta estaba ocupada por los billares y una pequeña habitación donde había un proyector que plasmaba sobre un cristal opaco colocado en la gran vidriera de la fachada principal, imágenes publicitarias de los próximos estrenos.



Plano de la planta principal.

Un piso más arriba se encontraban los accesos a las localidades inferiores del segundo anfiteatro y una sala de descanso que se inundaba de luz a través de la gran cristalera que hemos comentado con anterioridad. En la planta más alta se instalaron los despachos de dirección y cuartos de servicio, al igual que los accesos a los palcos y localidades más altas de la sala.



Detalle de la iluminación de los palcos y decoración de líneas horizontales de los parapetos.

Junto al escenario se construyó el foso para la orquesta que quedaba semi-escondido bajo el escenario. Contiguo a este se erigió una escalera que recorría de arriba abajo el local y servía de salida de emergencia en caso de siniestro y que tenía salida directa al callejón particular. Repartidos por varios puntos de la sala se encontraban extintores y mangueras para uso en caso de incendio, además poseía un curioso sistema de aspersión sobre el espacio escénico que se accionaba mediante una llave desde el patio de butacas.



Sección de la sala.

En un principio poseía un aforo total de 2.500 localidades repartidas entre el patio, los palcos y los dos anfiteatros, contaba además como hemos mencionado anteriormente, con amplios vestíbulos y salas de recreo, dos bares y salón de tertulias. Un verdadero casino para los vecinos del barrio que se alzaba altanero entre las casitas de obreros repartidas por la barriada.
El local abrió el día 11 de Octubre de 1929 con el film “El Hermanito” con un lleno apoteósico, éxito que siguió cosechando durante mucho tiempo. Podia presumir de tener cuatro taquilleras despachando a la vez. Con el transcurso de los años en una España de revueltas políticas, el local pasó a ser centro de conferenciantes políticos, mientras que las tardes se repartían en sesiones cinematográficas.
En el local de grandes dimensiones se reunían los seguidores de cualquiera de los ideales políticos del momento, por lo que junto a este se solía congregar multitud de gente, lo que ocasionaba que en muchas ocasiones terminasen en trifulca.



Una imagen del Cinema Europa en el momento de la salida de uno de los mítines.

En un mitin celebrado el día 2 de Febrero de 1936 que tenía como principal interlocutor a D. José Antonio Primo de Rivera, se cantó por primera vez el que sería el himno de Falange Española titulado “Cara al Sol”.



Una imagen del bar en esquina Europa.

El día 10 de Abril de 1936 en esta misma sala, el socialista José Díaz junto a Largo Caballero, animaban a la revolución al pueblo allí congregado con alabanzas tales como “Nosotros somos republicanos, y nuestra finalidad es una república como la de la Unión Soviética”. No es extraño que meses después comenzara el conflicto bélico que rasgaría al país. A partir del momento en el que comenzó la Guerra Civil el local fue incautado por la CNT y en el se estableció el cuartel de las Milicias Confederadas conocido como el Ateneo Libertario. Su principal cabecilla era Felipe Emilio Sandoval Cabrerizo también conocido como “El doctor Muñiz”, un anarquista que desde muy joven ejercicio como verdugo de la clase burguesa, siendo su principal papel la lucha en la retaguardia.



Felipe Sandoval, cabecilla de la Checa del Europa y enemigo público numero uno.

video

Fagmento del documental "El honor de las injurias"

El lugar de reunión de estos grupos de revolucionarios era conocido como “Checa”, la más temida la de “Fomento”, en sus sótanos se cometían crímenes y torturas a enemigos políticos ya fueran de derechas o izquierdas, por los que los anarquistas sentían un gran odio. El cine Europa pasó a ser entonces “Checa” y cuartel de la policía de la revolución, almacén de aprovisionamiento, calabozo y sala de torturas. En la explanada posterior donde estaba el cine de verano, los hombres de Sandoval hacían prácticas militares que luego desempeñarían en el campo de batalla “la calle”. A Sandoval que llegó a ser el enemigo público número uno, conocido como “el presidente del tribunal de la muerte”, le llegaría su fin terminada la Guerra Civil, tras el alzamiento Nacional. Huyó al exilio pero fue arrestado y encarcelado, su final acaecería meses después cuando él mismo se quitó la vida.
Tras la Guerra Civil el local que había sufrido algún que otro desperfecto fue reformado retomando nuevamente su función como cinematógrafo.
En los años 50 el café de la esquina pasó a convertirse en los grandes almacenes Europa, uno de los pioneros en el barrio, suprimiendo el salón y sala de billar de los pisos superiores, momento en el que la se realizó una importante reforma de remodelación en la sala, reduciendo su aforo a 2.258 localidades. Los terrenos adyacentes, donde estuvo el cine de verano, fueron edificados, dejando la calle lateral convertida en un estrecho callejón. Con posterioridad ya en los años 70 el edificio sufrió una importante intervención que borró de una sola vez todos los detalles del pasado. Una capa de cemento gris cubriría las magníficas caras del inmueble, cegando ventanas, abriendo otras nuevas y eliminando el original hueco con vidriera del cartel anunciador. Nada quedó del magnífico edificio que diseñó Gutiérrez Soto, salvo el cuerpo abultado en esquina que también había sido modificado.



Una imagen del edificio en los años 80 cuando aún funcionaba como cine.

Interiormente fue reconvertido, dejando por un lado entrada a la sala de cine en su lugar original, conservando aún la escalera a lo imperial que servía de accesos a todas las plantas. Por otro lado en la esquina, ocupando solo la planta baja y el sótano se instaló una tienda de regalos, Nachus que permaneció abierta una larga temporada. Un portal daba acceso a las plantas superiores donde ocupando toda la fachada a la calle de Bravo Murillo se instaló un hotel residencia. El 29 de Febrero de 1988 y ante la crisis del cine provocada en su mayor parte por los modernos reproductores de video, el cine Europa cerró, y las viviendas fueron poco a poco quedando desalojadas.
Se habló en algunas ocasiones de su reconversión en sala de espectáculos teatrales pero los propietarios a finales de los 80, afirmaban que el edificio sería derribado y en su lugar se levantarían modernas viviendas. Durante estos años de tira y afloja entre los propietarios y la administración, el edifico se sumió en una ruina que se hacía palpable en sus oscuras fachadas, aconteciendo incidentes como la caída de parte de la marquesina metálica que ostentaba el cine.
Finalmente en 1995 el edificio fue adquirido por una empresa de fontanería “Saneamientos Pereda” que transformaría todo el inmueble para construir en su interior un gran almacén de fontanería y saneamientos. Para ello y debido al alto grado de protección que ostentaba el inmueble, se realizó una minuciosa obra de restauración que devolvería a sus fachadas su verdadera identidad, una operación muy delicada que fue llevada a cabo, bajo la dirección del arquitecto Vicente Molina.





El ayer y el hoy de uno de los claros ejemplos del racionalismo alemán en Madrid.

Exteriormente se cometió un grave error de restauración al colocar una carpintería cromada, ya que esta con su cegador brillo le resta importancia a la fachada que ya se vé bastante mutilada por la gigantesca y llamativa marquesina.



Una imagen actual de la fachada principal del Europa.



Vista aérea del Cinema Europa en la actualidad.



Detalle del cartel publicitario reconstruido en la actualidad, sobre el hueco más grande se proyectaban las imágenes.



Detalle de la esquina donde se superponen cuerpos circulares.

Cuando titulé a este capitulo “el pasaje del terror” no lo hice solo por los crímenes de Sandoval, sino también por el crimen que se cometió en restauración interior del edificio. El patio de butacas se desmontó por completo y se construyó un nuevo forjado que niveló la planta al ras de la calle, aprovechando para construir en el hueco dejado por este una nueva y más amplia planta de sótano. La escalera a lo imperial fue derribada en su arranque, construyendo en su lugar un bar café para clientes. Se le dio entrada a la tienda por la zona donde inicialmente estuvo el bar; una escalinata nos sumerge a sus sótanos donde hoy se expone mobiliario de baño. El vestíbulo principal ha desaparecido y en su lugar hay más exposición.



Una imagen actual de el callejón del Europa.

El hueco que ocupó el patio de butacas es hoy un autoservicio de fontanería, como sí se conservaron las medidas originales del hueco del patio, este tiene una altura de cuatro plantas, a sus lados quedan completamente deformados los que fueron palcos y gradas de entresuelo y club, hoy trasformados en exposición de bañeras y duchas. El muro que separaba el escenario del patio se derribó y en su lugar se construyeron nuevos forjados dándole continuidad a los palcos formando un corredor alrededor del hueco. En las rampas del entresuelo y principal, hoy se exponen escalonadamente mobiliario de baño y cocina. El techo de la sala fue desmontado y sustituido por una gran bóveda acristalada que hoy en día sigue inundando el patio de luz. Tan solo en alguna de las plantas se deja entrever la original estructura de hormigón armado que tan orgullosamente levantó la Nueva Sociedad General de Construcciones. Como remate final y destrozo colectivo, atraviesa el patio de butacas del sótano a la cuarta planta, como una espada clavada en el corazón del Europa, un ascensor de estructura metálica y cristal.



Obra realizada por el pintor Danian Flores, detalle del Cinema Europa.

Si la reforma exterior fue excelente, a mi humilde parecer el interior es horrendo. Al menos debemos dar gracias de que siga en pie el que fue uno de los grandes cines de la capital.

Autor: David Miguel Sánchez Fernández.

Fuentes:

- Periodico EL Mundo. Hemeroteca: http://www.elmundo.es/
- Es Madrid no Madriz. http://esmadridnomadriz.blogspot.com/2008/03/madrid-tremebundo-la-checa-del-cine.html
- Wikipedia. Enciclopedia libre. http://es.wikipedia.org/
- Archivo Rojo. Los horrores de la guerra. http://lasheridasdelaguerra.blogspot.com/
- Fuenterebollo. http://www.fuenterrebollo.com/recuerdos/pentimento.html
- Madrid 1936.http://www.madrid1936.es/
- Flick. Comparte fotos, conoce mundo. http://www.flickr.com/
- ABC. Hemeroteca digital. http://hemeroteca.abc.es/
- Madrid y el Cine. Pascual Cebollada y Mary G. Santa Eulalia. 2000. Comunidad de Madrid.
- Memoria visual de Madrid. Editorial La Libreria. 2007
- Oronoz. Archivo fotografico. http://www.oronoz.com/
- Madrid. Espasa Calpe.1980 Tomo 4. ( Puerta del Sol – Villa de Fuencarral)
- Arquitectura teatral en Madrid. Angel Luis Fernández Muñoz. 1988. Editorial El Avapies.
- Arquitectura de Madrid. Ensanches. COAM

1 de noviembre de 2009

LOS CINES DE LA GRAN VIA. (3ª parte) El teatro Fontalba

Aunque directamente no nos atañe como cinematógrafo propiamente dicho, dedicaremos este capítulo a un magnífico local que tuvo una existencia efímera. Nació en el centro del segundo tramo de la Gran Vía, conocido en aquel momento como Pi y Margall. El proyecto para el Marques de Cubas y Fontalba fue llevado a cabo en un principio por el decano de los Arquitectos Municipales Don José Salaberry, uno de los artífices de la Gran Vía, y finalizado por su hijo político el profesor de la Escuela de Arquitectura Don Teodoro Anasagasti, a pesar de esto, el inmueble no profesaba las tendencias artísticas a las que Anasagasti nos tenía acostumbrados. El edificio se construyó en un solar con forma irregular que conformaba una de las nuevas manzanas de la Gran Vía, donde se levantaron dos bloques de viviendas que arroparían al teatro dejando tan solo visible su fachadas principal y posterior. El local fue inaugurado el día 20 de Octubre de 1924 con el estreno de la obra de D. Jacinto Benavente “La verdad sospechosa”, con anterioridad a la finalización de las obras de las ya mencionadas viviendas colindantes. Costó once millones de pesetas de la época, siendo este, el primer local dedicado a espectáculos que se inauguraba en la nueva avenida. El edificio que se realizó con estructura de hormigón armado por la Constructora Aragonesa, se alzaba en cinco alturas y su fachada estaba decorada con rica ornamentación, de igual forma que las viviendas vecinas. Sobre su puerta una gran marquesina de hierro y cristal nos anunciaba la existencia de un local de espectáculos; tenía grandes huecos de vidrieras que inundaban las estancias, coronando el inmueble se hallaba un grupo escultórico bajo el que se leía claramente Fontalba, apellido del propietario del local. Tenía un aforo total de 1400 localidades repartidas de la siguiente forma: 416 butacas y 10 palcos de platea, 21 palcos de entresuelo, 10 palcos en la planta principal o primera, 112 butacas de palco, 10 palcos segundos, 156 localidades de anfiteatro, 10 palcos de tertulias y 268 butacas de paraíso.



Boceto del alzado principal del edificio en la Avenida de Pi y Margall.



Planta primera y sección del patio.



Planta calle del edificio.

Las localidades de lujo tenían entrada directa desde la Avenida de Pi y Margall y las restantes desde la calle Desengaño. La entrada principal se realizaba através de tres grandes huecos rematados por un arco de medio punto, el vestíbulo de altura de dos pisos era muy amplio, y sirvió a su vez como salón de fumar, sus suelos y paredes estaban engalanadas con ricos mármoles y bronces cincelados, y los techos con una esmerada ornamentación en escayola. La decoración del interior de la sala había sido diseñada por el arquitecto decorador belga M. Sacé, basándose en el estilo Luis XVI, realizada toda a base de costosos mármoles y bronces al igual que el vestíbulo; las butacas fueron fabricadas en Londres, con armazón de caoba con tapicerías en terciopelo y damasco color azul. La iluminación se realizó de una forma indirecta, colocando elaboradas lámparas en cada uno de los palcos y un plafón central para evitar los deslumbramientos de las bombillas.


Sección longitudinal de la sala.



Un aspecto del vestíbulo principal del teatro Fontalba.



Una imagen del conjunto de localidades de la sala.

El telón de boca estaba realizado en seda y tisú de oro por la Real Fábrica de Tapices y el posterior de cuadros estaba pintado por el Sr. Colmeneros, siendo este una reproducción de un tapiz. Contaba además el local con un amplio bar de lujo y con un espacio reservado para las señoras donde podían tomar el te en las sesiones de tarde a la vez que ojeaban las principales revistas de moda del mundo.
En todas las plantas había retretes para caballeros y señoras, contando este último con un amplio espacio dedicado a tocador.
Cabía destacar la importancia que se le daba a la prevención de siniestros, para ello se le dotó al local de las más modernas técnicas de seguridad. Los muros que separaban el escenario del patio habían sido construidos con un gran espesor evitando así la propagación del fuego, se instaló un telón metálico que había constado veintisiete mil pesetas y que cada día se bajaba en presencia del público para verificar su eficacia. En el local no había más maderas que las que precisaba el escenario, las cuales estaba impregnadas de una sustancia que la hacía ignífugas, el resto estaba construido en hormigón armado lo que era una fuente de seguridad. En el techo del escenario se habían realizado unos agujeros a una distancia de siete centímetros, por donde en caso de incendio y simplemente accionando una llave, caería un torrente de agua sin llegar a inundar el escenario ya que este estaba provisto de sistemas de desagüe. Como dato curioso añadir que el teatro disponía de dos acometidas de agua, una del Canal de Isabel II y otra de Santillana que se almacenaban en un depósito con autonomía para una hora.



El escenario de la sala.

Contaba además el teatro de un novísimo sistema de luces de emergencia, que en caso de corte imprevisto de suministro se activaban mediante la carga acumulada en unas baterías. (algo para nosotros tan común). En cada planta había seis salidas de emergencia con puertas sin cerrojos que se abrían para afuera con un sencillo mecanismo. Además se instalaron extintores en todos los pasillos y estancias del teatro.
Por otro lado el local contaba con un novísimo sistema eléctrico de ventilación que cada diez minutos renovaba el aire de toda la sala.
Las cuatro primeras filas contaban con un moderno sistema para sordos; bastaba con pagar un suplemento en las taquillas al adquirir la localidad, luego en la entrada el acomodador nos prestaría el singular artilugio. En cada una de las butacas había una pequeña caja metálica a la que se conectaba el pequeño audífono que se colocaba en los oídos. El volumen se podía regular mediante una llave, y los micrófonos receptores estaban colocados por todo el escenario a fin de no perder la voz del actor fuese cual fuese el lugar en el que se colocase.
Los camerinos también se habían construido con gran esmero, contaba con veintidós, todos ellos con una antesala, cuatro grandes para las segundas partes y otro para comparsas. Existían además en el sótano, una sala de ensayo y otra de música, ocupando el resto del espacio los despachos de dirección.


Una imagen del edificio recién inaugurado.



Magnífica imagen del teatro Fontalba.



Una postal de los años 30 de la avenida de Pi y Margall.

Durante la Guerra Civil cambió su nombre por el de Teatro Popular, pero siguió manteniendo su programación. Tras la contienda volvió a cambiar su nombre por el de Álvarez Quintero con el que permaneció hasta sus últimos días.



Tropas catalanas en la puerta del teatro Fontalba.



Detalle del grupo escultórico que ostentaba el teatro en su fachada.

En el año 1954, la propiedad del Marqués de Fontalba, con tan solo treinta años de vida fue derribada a pesar de la inversión realizada, y de los adelantos en materia de prevención con los que contaba el local. En su lugar se levantó una torre que rasgó el hermanamiento de los edificios gemelos que arropaban al antiguo teatro, y se alzó sobre sus cabezas como una barrera entre los dos. El nuevo inmueble destinado a oficinas fue diseñado por el arquitecto Blanco Soler para sede del Banco Coca, pasando con el tiempo a ser el Banco Español de Crédito, en la actualidad Banesto.



La Gran Vía, a la derecha el Banco Coca.



Una imagen del edificio en 1970.

En 1990 se realizó un proyecto de rehabilitación para el edificio a cargo del arquitecto Federico Echevarria Sainz, que lavó la cara principal del inmueble, devolviendo a sus primeras plantas, una fachada semejante a la que tuvo el teatro Fontalba, forrando los pisos más altos de grandes cristaleras tintadas que conferían al edificio un aire más moderno y acorde a su situación. La parte posterior a la calle Desengaño conserva aún la fachada original de Banco de Coca.



Una imagen actual de todo el conjunto que comprende el actual nº 30 de la Gran Vía.



Los primeros pisos del actual edificio Banesto conformando el antiguo Teatro Fontalba.



Un detalle de los tres huecos de entrada a la tienda.

En la actualidad todo el edificio de oficinas está cerrado y en venta, su local de la planta baja está hoy en día ocupado por una tienda de moda “Stradivarius”. ¿Cuál será su final?

Autor: David Sánchez Fernández.

Fuentes:

- Wikipedia. Enciclopedia libre. http://es.wikipedia.org
Archivo Rojo. Los horrores de la guerra. http://lasheridasdelaguerra.blogspot.com
- Fuenterebollo. http://www.fuenterrebollo.com/recuerdos/pentimento.html
- Madrid 1936.http://www.madrid1936.es/
- Flick. Comparte fotos, conoce mundo. http://www.flickr.com/
- ABC. Hemeroteca digital. http://hemeroteca.abc.es/

- Oronoz. Archivo fotografico. http://www.oronoz.com
- Madrid. Espasa Calpe.1980 Tomo 4. ( Puerta del Sol – Villa de Fuencarral)
- Arquitectura teatral en Madrid. Angel Luis Fernández Muñoz. 1988. Editorial El Avapies.
- Arquitectura de Madrid. Casco histórico. COAM

26 de octubre de 2009

LOS CINES DE LA GRAN VIA. (2ª parte) Un poco de Historia.

El día 4 de Abril de 1910 se congregó junto a la iglesia de San José en la calle Alcalá una gran multitud. Exactamente donde hoy se encuentra el edificio “Metrópolis” antiguamente había una pequeña construcción conocida como “la casa del ataúd” denominada así por su estrecha y alargada forma. En este lugar se había instalado una tribuna desde donde la autoridad compuesta por el alcalde de Madrid, el presidente del gobierno Don José Canalejas, y la familia Real encabezada por S.M. El Rey Don Alfonso XIII, disfrutarían de un palco de honor en la fiesta de inauguración de las obras de la Gran Vía. A las once de la mañana exactamente y después de haber escuchado la marcha Real y los discursos del alcalde y del presidente, el Rey se dirigió a “la casa del cura”, edificio anexo a la iglesia de San José, y con una piqueta de plata comenzó su demolición; tras él, un tropel de obreros aparecieron sobre el tejado de la casa y comenzaron a su desmantelamiento.
Se derribaron aproximadamente 312 casas, lo cual llevó unos cuantos años, se nivelaron los terrenos, se les dotó de todos los servicios higiénicos y se construyeron 32 nuevas manzanas.



La Gran Vía en construcción vista desde la calle de Alcalá.

La gran avenida constaba de tres tramos, el primero de ellos transcurriría desde la calle de Alcalá, desde el lugar que antes mencionábamos hasta la calle de la Montera, este tramo se denominaría calle del Conde de Peñalver. Se terminó oficialmente el día 18 de Julio de 1924. En este tramo no se construyó ninguno de los locales de espectáculos de los que hablaremos con posterioridad.


Primer tramo de la calle entre Alcalá y Montera.

No obstante las obras del siguiente tramo entre la calle de la Montera, donde se construyó una plaza conocida como de la Red de San Luis, y la plaza del Callao ya estaban muy avanzadas y se darían por acabadas el día 20 Agosto de 1927 denominándose avenida de Pi y Margall.



Segundo tramo entre Montera y la plaza del Callao.


El segundo tramo de la Gran Vía durante su construcción, visto desde la plaza de Red de San Luis. Algunos edificios se levantaban antes de la propia urbanización de la zona.


Segundo tramo de la avenida con algunos edificios aún en construcción.

El último tramo de la gran avenida trascurría desde la plaza del Callao hasta la plaza de España y aunque las obras concluyeron en 1929, no fue inaugurado hasta 1932 con el nombre de calle de Eduardo Dato. La construcción en estos dos últimos tramos de más de una docena de locales de espectáculos, transformó a la avenida en un mini Broadway, donde se sucedían cinematógrafos y teatros.


Tercer tramo entre la plaza del callao y la de España.


Una magnífica imagen desde la plaza del Callao del tercer tramo.

Durante la Guerra Civil la avenida cambió sus nombres, antes de la ofensiva, los dos primeros tramos pasaron a denominarse como avenida de la CNT, con posterioridad ya en tiempos de contienda, se llamó avenida de Rusia, modificándose en el 37 y conociéndose como avenida de la Unión Soviética, a su vez que al tercer tramo se le conocía como avenida de México.


Placa que ostentó la Gran Vía durante un corto periodo de tiempo.

También fue denominada popularmente como la avenida de los “obuses” que no eran más que las bombas que el ejército franquista hacía caer continuamente en uno de los puntos estratégicos de la capital, causando destrozos irrecuperables en muchos de los recién construidos inmuebles.

Uno de los obuses impactando contra un edificio de la Gran Vía.


Niños jugando en la calle tras el impacto de una bomba.


Una imagen vale más que mil palabras.

Al finalizar la contienda muchos de estos edificios tuvieron que ser reconstruidos, cambiando su aspecto original; y como no, nuevamente se modificó el nombre de la calle tras la victoria franquista, denominándose a sus tres tramos como la avenida de José Antonio, en honor al fundador de la Falange, imponiendo incluso el mismo nombre a la estación de metro antes conocida como Gran Vía.


Uno de los numerosos edificios afectados por las bombas.

Como dato curioso añadir que en la Gran Vía nunca hubo árboles, y que jamás circuló el tranvía, salvo en las intersecciones.
Durante el periodo de la transición ya en 1981, siendo alcalde de Madrid D. Enrique Tierno Galván, la totalidad de la avenida se pasaría a denominar como Gran Vía.


Un vista aérea de la zona en los años 50.


Autor: David Sánchez Fernández.

Fuentes:
- Wikipedia. Enciclopedia libre. http://es.wikipedia.org
- Archivo Rojo. Los horrores de la guerra. http://lasheridasdelaguerra.blogspot.com
- Fuenterebollo. http://www.fuenterrebollo.com/recuerdos/pentimento.html
- Madrid 1936 http://www.madrid1936.es/

18 de octubre de 2009

LOS CINES DE LA GRAN VÍA. (1ª parte) La pre-historia.

Antes de que comenzara a construirse la Gran Vía, obra que cambiaría la fisonomía y las costumbres de los matritenses, existía en la zona algún que otro local donde desde muy temprano comenzarían a realizarse las primeras proyecciones cinematográficas.

Plano de situación de los locales antes de la reforma de la Gran Vía.

Sería en las cercanías de la actual plaza del Callao, antes atravesada por la calle de Jacometrezo , donde se instalaría un barracón, traído desde la calle Atocha 14 ( lugar donde actualmente se encuentra el teatro Calderón) conocido con el nombre de Videagraf-Mágico y que se afincó en estos terrenos hacia 1904. Según cuentan era un barracón de madera embreada cubierto de tela también embreada, al parecer lo más ignífugo del momento, que contaba con un amplio vestíbulo para las localidades generales y preferentes, estando la cabina de proyección situada en un recinto construido al efecto a una distancia de 2,50 metros de las primeras localidades. Permanecería en este lugar hasta que en su solar se levantase uno de los mejores locales del momento, el moderno Cine-Teatro Gran Vía, el cual se estableció en el que sería el antiguo nº 68 de la calle Jacometrezo como ya habíamos mencionado anteriormente.
Tomó su nombre de la famosa zarzuela del maestro "Chueca", escrita en 1886 y que ya llevaba unos años especulando sobre el futuro del barrio y la famosa avenida. El local se inauguró el día 5 de Abril de 1913 como teatro, en el que esporádicamente se realizaban proyecciones, convirtiéndose oficialmente en cinematógrafo, el día 2 de Septiembre de 1916, proyectando el film “Sobrorno”, un serial en 18 capítulos.
Poseía un proyector marca “Hersineman” y una magnífica pantalla modelo “Luminous White”, única en España. Era una sala cómoda y decorada con buen gusto, que hubiera funcionado mucho más tiempo si no hubiera sido por su expropiación forzosa para la construcción de la Gran Vía. Se derribó a principios de los años 20.

Fachada principal del Cine-Teatro Gran Vía en los años 10.

Pantalla “Luminous White” instalada en el Cine Gran Vía.

Obras de construcción del la plaza del Callao, al fondo el cine Gran Vía.

En alguna publicación se hace referencia a otro local situado en un solar contiguo a donde muchos años después se instalará el cine Callao, en la plaza del mismo nombre; fue un barracón realizado con estructura de madera y cubierto de tela embreada, dedicado expresamente a la proyección cinematográfica. Su nombre no lo conocemos aunque muy posiblemente se denominase como Cine de la Plaza del Callao. El local fue encargado a Luis Sainz de Terreros que no haciendo alarde de sus dotes, proyecta un barracón con muchas deficiencias, causa principal por la que se le deniega la licencia de apertura. El recinto contaba con dos vestíbulos, uno para cada tipo de localidades y carecía de cualquier decoración ornamental, su desalojo se hacía a través de un angosto corredor que desembocaba en la estrecha calle de Preciados. No sabemos su fecha de cierre ni apertura, suponiendo que desapreció con la creación de la avenida.

Planta y alzado del cine de la plaza del Callao.

En la calle de la Flor Baja nº 24, más cerca de la actual plaza de España se levantó hacía 1909 otro barracón de características similares a los anteriores, conocido con el nombre de cine Hispano-Francés, sucursal de otro instalado ya con anterioridad en la calle de Alcalá nº 76 y de los que era propietario Don Estanislao Bravo. Hacia 1916 cambia su nombre por el de Coliseo de la Flor, tomado de la propia calle en la que estaba instalado. El local contaba con bancos corridos y sus precios eran muy reducidos, este cinematógrafo fue explotado en sus inicios por Eduardo Jimeno y su hijo, personaje del que hablaremos en profundidad próximamente y que fue uno de los primeros españoles que adquirieron un proyector cinematográfico para sus negocios, hasta el momento amenizados con títeres y pequeñas obras teatrales. Con la construcción del tercer tramo de la Gran Vía, hacia 1928, el Coliseo de la Flor se trasladó al entonces paseo de Areneros, actual calle de Alberto Aguilera, donde se estableció en un principio con su antigua fisonomía de barracón para transformarse con posterioridad en un magnífico local denominado como el Nuevo Cine de la Flor al que le dedicaremos un capítulo completo.
En la misma calle de la Flor Baja, esquina con la Ancha de San Bernardo, se instaló hacia 1902 otro barracón que tuvo una existencia efímera, ya que no se mantuvo en este emplazamiento más de un año. El local se conoció por el nombre de cinematógrafo Franco-Español, (hay que tener en cuenta que el cinematógrafo se importó a España desde Francia, es por esta razón por la que muchos nombres de locales hacían mención al país vecino). Era un simple barracón de madera con cubierta de loneta y de pequeñas dimensiones que contaba con un vestíbulo. Se sucedieron diversas protestas por su emplazamiento ya que como se hace referencia en la publicación “Los primeros veinticinco años del cine en Madrid” este tipo de establecimientos “favorecen el ornato público”, a la vez que “para atraer a las gentes se valen de cajas de música que molestan al vecindario”, a pesar de lo cual se le concedió la licencia siempre que cumpliesen la normativa.
Seguramente se me escape algún que otro local, aunque como hemos visto no se mantenían mucho tiempo en el mismo emplazamiento, al considerarse en principio más bien barracas de feria que se trasladaban incesantemente de un emplazamiento a otro.
La construcción de la Gran Vía, calle, avenida, paseo, que atravesara el corazón de la ciudad transformará notablemente la fisonomía del barrio, viéndose sumido primero en obras de demolición, y posteriormente en construcción durante más de 20 años; tiempo que para muchos mereció la espera y de donde surgirán catorce salas de espectáculos, quizás de las mejores de España; lo detallaremos en próximos capítulos.

Autor: David Sánchez Fernández.

Fuentes:

- Madrid, Revista. Espasa Calpe.

- Arquitectura teatral en Madrid. Angel Luis Fernandez Muñoz. 1988. Editorial El Avapies.

- Los primeros veinticinco años del cine en Madrid 1896-1920. Josefina Martinez. 1992. Ministerio de Cultura.

- Madrid y el Cine. Pascual Cebollada y Mary G. Santa Eulalia. 2000. Comunidad de Madrid.

- Madrid, Patio de butacas. Nieves Gonzalez Torreblanca. 2007. Editorial la Libreria.

8 de octubre de 2009

RAQUEL MELLER ( Una estrella de la pantalla )

Francisca Marqués López, nació en Tarazona el 9 de Marzo de 1888, cantante, cupletista y actriz española. Fue conocida por el nombre artistico de Raquel Meller, y reconocida como una de las artistas más importantes del panorama musical mundial, así como en el Cine.



Retrato de la genial artista.

Compuso e interpretó los mós famosos cuples, la Violetera, el Relicario, y cientos de ellos más. Su extensa y exitosa carrera cinematográfica data de 1919 cuando actúo en la cinta “Los arlequines de seda y oro” films rodado en tres jornadas, que luego aparecería con el título de “La gitana blanca”. En 1922: filmó bajo la dirección de Henar Roussell, la película “Rosa de Flandes”, en 1923, con la dirección del mismo Roussell rodó el film “Violetas imperiales”.



Folleto de mano de el film Violetas Imperiales.

“La tierra prometida” fue filmada en 1924. Sus éxitos fílmicos siguieron en 1925 y 1926 con “Ronda de noche” y “Nocturno” del realizador Marcel Silver. “Carmen” en 1926, dirigida por Jacques Feyder. “La Venenosa” en 1930 y seguidamente registró para la Fox y Movietone las cintas “Tarde de Corpus”, “La mujer del torero” y “Flor del mal”.



Raquel Meller y Charlot en Hollywood.

Finalmente, en 1932 con la misma dirección del realizador Henry Roussell, repuso en la ciudad de Barcelona, la versión hablada de la cinta de 1923 “Violetas imperiales”Intérprete original de los cuplés musicalizados por el maestro andaluz José Padilla “La violetera” con letra de Eduardo Montesinos y “El relicario” escrito por Armando Oliveros y José Castelví, recorrió los escenarios europeos imponiendo estilo, clase y elegancia. “La violetera”. Fue el tema principal del film “Luces de la ciudad” (City Lights) película escrita, dirigida e interpretada por Charlie Chaplin en 1931.



Cartel del film "Violetas Imperiales"

Por todo ello rescatamos este magnífico documento sonoro, "La Peliculera", al que adjudicamos como banda sonora de este blog. Cuenta las hazañas de una joven que no puede resistir sin ir al cinematógrafo, a ver los galanes de moda, de los que esta enamorada, sin olvidar la mencion a los más importantes actores en boga en el momento, el gordo "Fati", "Charlot, y a los seriales por capítulos como "La Mancha Roja".
Un testimonio degradado por el tiempo pero que conserva el encanto de los antiguos cuples de la Meller.



Etiqueta del disco "La pelicurera"



Fuentes:

Engly Colina Marin, Mis Biografias.
http://ecmbiografias.blogspot.com/2009/06/raquel-meller.html

Wikipedia. Enciclopedia Libre.
http://es.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:Portada

4 de octubre de 2009

LOS CINES DE SAN BLAS

El barrio de San Blas nació prácticamente al final de lo que sería la ampliación de la calle de Arturo Soria, también conocida como segunda barriada de la Ciudad Lineal. El barrio estaba constituido principalmente por la suma de las catorce parcelas de promoción pública originarias del Plan de Urgencia Social de Madrid del año 1957 que conformaba la construcción de veinte mil nuevas viviendas.
Su operación más importante fue el Gran San Blas, que nació en 1958 de la mano de la Obra Sindical del Hogar. Compuesto inicialmente por cuatro parcelas, a las que con posterioridad se le añadirían el resto, poblados dirigidos, poblados absorción, colonias benéficas construidas los días de fiesta por sus futuros inquilinos, etc. constituyendo, en suma, un auténtico muestrario de "soluciones oficiales" al problema del alojamiento obrero.
Junto a estos grandes grupos de viviendas comienzan a nacer en los primeros años de la década de los 60, nuevas equipaciones, polideportivos, mercados, zonas industriales y como no, de recreo. El cine fue una de las grandes evasiones para estas familias que trabajaban para vivir.
En 1962 se construye el primero de los cinematógrafos del barrio, “El Simancas”, en la calle del Castillo del Madrigal de las Altas Torres nº 9.



Vista del conjunto del Cine Simancas y locales anexos.

Era una sala de barrio que ofrecía pases en sesión continua; el edificio era una amplia nave de estructura metálica, y fábrica de ladrillo, con cubierta de Uralita. Era el típico local cinematográfico libre de vecinos y con distribución muy funcional. Contaba con un vestíbulo de entrada donde estaban las escaleras de acceso al entresuelo, bajo estas se encontraban las taquillas, en la planta superior los aseos, el bar, y la cabina de proyección. El desalojo de la sala se hacía mediante dos puertas instaladas a ambos lados de la pantalla.



Una de las salidas de emergencia de la parte posterior de la sala.

Anexo al edificio se había construido una serie de locales comerciales, lo cual concentraba la vida social de la barriada. Años más tarde, exactamente el 14 de Julio de 1971, una boca de Metro abrirá a escasos metros de su puerta, tomando el mismo nombre que la sala, "Simancas". El local pertenecía a la Familia Reyzábal (Fortunato), aunque al final de su existencia fue arrendado a Concepción García Tomé. Cerró a finales de los años 80, y tiempo más tarde fue arrendado por el canal autonómico Telemadrid, donde instaló uno de sus primeros estudios de televisión, trasladándose con posterioridad a otro local del mismo circuito, “cine Texas” que habíamos mencionado en el capitulo anterior, para ello dejaron completamente diáfana la sala y suprimieron la zona de entresuelo convirtiéndola en control.



Fachada posterior en la actualidad.

Años más tarde también cerró y el local fue arrendado a la cadena de supermercados Día, donde en la actualidad tiene una de sus tiendas. El edificio conserva su fisonomía externa, los supermercados Día no resaltan principalmente por las inversiones realizadas en sus locales. La fachada simplemente se ha pintado en blanco intentando camuflar los huecos destinados a carteleras y taquillas.



Próximo programa "Maxi Día", no destacan por su elegancia. 

En 1963 abrió muy cerca del cine Simancas otra sala “El San Blas”, a pesar de esto, se le concedió la licencia de construcción en el año 1957 ya que los equipamientos de la zona no cubrían las necesidades de la misma. La sala que iría inserta en un edificio de viviendas fue diseñada por los arquitectos José María Castell García y Jaime Ferrater Ramoneda, y sería un verdadero coloso con 1.703 localidades repartidas en patio y anfiteatro. Se construyó la sala paralela a la calle del Castillo de Uclés, teniendo salida directa a dicha calle por un acceso instalado a la izquierda de la pantalla. El edificio de viviendas se levantó en diez alturas y la sala, que albergaba en sus sótanos una galería comercial, se construyó a modo de gran nave de hierro, forrada de ladrillo visto y con cubierta de Uralita. Fue el local de moda durante muchos años. Estaba construido en la misma calle de los Hermanos García Noblejas nº 79, junto al final de la línea de tranvías nº 70 que venía desde la Plaza de Castilla realizando el mismo recorrido que su sustituto el autobús.



El tranvia nº 70 al final de su recorrido, a su derecha el Cine San Blas.

La sala poseía una gran marquesina bajo la que todas las tardes, se hacía fila para comprar entradas de aquellos tan añorados programas en sesión continua. Traspasando las puertas de entrada una escalinata nos conducía al vestíbulo principal que tenía un hueco en su techo con balcón de la entreplanta. Estaba decorado con mármol, con columnas pintadas en estuco de tonos rojizos. Tenía dos escaleras de acceso a la entreplanta, una de ellas recta, con barandilla de cristal en el mismo vestíbulo, y otra junto a los aseos, que discurría en forma circular siendo muy suave su ascenso y descenso. En la planta superior bajo la rampa del entresuelo se encontraban los aseos y la barra de bar, muy amplia. Poseía además como hemos señalado anteriormente, una balconada al piso inferior que servía de acceso al ambigú con billares y futbolines.



Alzado y sección del cine San Blas.

La entrada al patio de butacas se realizaba a través de de tres grandes huecos con cuatro hojas, la sala era muy larga, y se estrechaba hacia la embocadura del escenario que se encontraba bastante alto. La sala estaba decorada con un laborioso trabajo de escayola que camuflaba la iluminación indirecta, y el sistema de aire acondicionado. La calefacción funcionaba mediante una caldera de carbón instalada en el sótano. Las paredes estaban decoradas con telas de color marrón, y las butacas eran de color rojizo, muy cómodas. El entresuelo tenía una rampa muy pronunciada con barandillas y parapetos de cristal, muy modernos. En las últimas filas del paraíso sobresalía la cabina de proyección a la que se accedía desde el vestíbulo del entresuelo.



Planta baja del inmueble.




Planta de cubiertas.

La sala tuvo un gran éxito y proyectaba incluso sesiones matinales los sábados y domingos. Su última etapa se llevó bajo la dirección de la empresa Bilbao S.A. hasta mediados de los 80, época en la que se cierra el local. Con posterioridad se utilizó como sala de conferencias, donde D. Enrique Tierno Galván dio algún mitin a los vecinos del barrio. Definitivamente cerró tras veinticinco años de carrera; más triste fue el recorrido de la galería comercial de sus sótanos que o bien no llego abrir y si lo hizo fue por un periodo muy corto de tiempo.








Vista de la fachada principal de la sala, y detalle de las ventanas del ambigú.



El patio de butacas visto desde la calle Castillo de Uclés.

Tras veinte años cerrado la sala fue derribada, demolición que se alargó durante unos meses y que dio momento para ver los entresijos del inmueble. En su lugar se levantó un moderno edificio de viviendas y en sus sótanos por fin se alberga un supermercado, Lidl, con más éxito que su antecesor. La entrada y gran parte del vestíbulo se conservan intactos bajo la torre de pisos original, cerrado esperando un nuevo uso.



La sala semidesmontada, ya sin tejado y huerfana de la pantalla.



Detalle de la estructura del edificio.


 



El graderio del anfiteatro aún con sus butacas puestas.



El espectáculo era dantesco, más aún cuando la cubierta golpeaba conta el anfiteatro.


video

Video de la demolición.



La demolición nos dejó ver la estructura que soportaba el anfiteatro.



Aspecto que presentaba el solar tras la demolicion, se dejaba entrever los dos vestíbulos del cine.



Una vista aerea actual, modernas viviendas ocupan el solar.

En 1968, en un solar más cercano a la Cruz de los Caídos, junto a la calle de los Hermanos Gracia Noblejas, concretamente la calle de Emilio Muñoz nº 9, nació una sala de verano conocida como “Cine Paraíso”. Era un recinto al aire libre con 1.200 localidades de aforo y que funcionaba 90 días al año. Era propiedad de D. Víctor Cristóbal López, y funcionó hasta mediados de los años 70. En la actualidad hay un edificio de oficinas y no ha quedado ningún rastro de él. No era una sala muy conocida en el barrio.
Por último en 1971, en la zona conocida como Gran San Blas nació un nuevo cinematógrafo, “El Argentina”, que poseía en su sótano un club de baile. Estaba en la calle de la Pobladura del Valle nº 21, junto a la boca de metro de San Blas, que se inauguró a la par que la sala. Era un edificio construido con estructura metálica y cubierta de Uralita, al igual que la de sus vecinos; era un inmueble destinado exclusivamente a este fin, sin edificios anexos, lo cual le proporcionaba ventajas en el aforo al no tener problemas de evacuación en caso de siniestro. La construcción estaba forrada externamente de chapas metálicas lacadas en blanco, dándole un aire muy moderno. Tenía un aforo de 1.384 localidades distribuidas en patio y anfiteatro, su distribución era muy similar a la del Simancas, y muy posiblemente su propietario fuera el mismo, formando circuito con el San Blas, Canciller y Ciudad Lineal, todos ellos propiedad de la familia Reyzábal. La sala funcionó hasta 1987, convirtiéndose posteriormente en sala de conciertos de música Rock-Heavy, con el nombre de Canciller II, progenitor que ya había sido clausurado en la calle Alcalde López Casero, bajo el cine Canciller. Por el pasaron grandes artistas del Heavy Metal, a pesar de su gran éxito cerró y fue derribado a finales de los 90. En su lugar se construyó un edificio de viviendas.



Al fondo a la derecha se ve parte del Cine Argentina.



Dos imágenes del mismo angulo con 25 años de diferencia.

Autor: David Miguel Sánchez Fernandez.

Fuentes:


- Madrid y el Cine. Pascual Cebollada y Mary G. Santa Eulalia. Comunidad de Madrid 2000.


- Madrid. Revista Espasa Calpe. Distrito San Blas. 1975


- Google Maps.

- Wikipedia enciclopedia libre. es.wikipedia.org
- Mapas y visores geograficos QDQ

13 de septiembre de 2009

EL TEATRO-CINE PAVON ( No estaba muerto, estaba de parranda)

En alguna ocasión hablé de D. Luis Gutiérrez Soto, arquitecto de cinematógrafos como el Europa o el Barceló, dándole el honor de padre de los grandes locales de la capital, quizás no recordé a el otro gran genio, autor del edificio al que dedico hoy estas líneas. Estoy hablando de Don Teodoro Anasagasti, arquitecto y artífice de grandes obras como el Real Cinema o el Monumental.

Cuando el Sr. Anasagasti proyectó este cinematógrafo, ya había realizado estos otros dos locales anteriormente citados, por lo cual se apoyaba ya sobre una fuerte cimentación en este campo. Sería en la primera mitad de los años 20, cuando ante la fuerte demanda de estos locales se le encarga D. Francisco Pavón a este genio la construcción, un nuevo edificio sobre un solar de planta irregular, sito en la calle de los Embajadores nº 11 c/v a la de Dos Hermanas.

Vista del edificio recien terminado.

Abrió sus puertas en el año 1925 con la asistencia de su majestad el Rey D. Alfonso XIII. El inmueble se elevó en tres alturas y estaba coronado en una de sus esquinas con un torreón publicitario emblema de las salas de espectáculos. La estructura se realizó en hormigón armado, lo cual permitió dar una distribución prácticamente diáfana al local, ya que en el patio de butacas había cinco pilares que soportaban el piso del entresuelo. La cubierta se realizó con cerchas de hierro y se cubrió de teja plana. En un principio contaba con un aforo total de 1800 butacas, que fueron reducidas con el paso de los años, repartidas en patio, entresuelo y palcos.

Fachada lateral del edificio y seccion.

Sus fachadas, tenían influencias de sus dos antecesores, a las que se les añadió un rotundo estilo Art-deco con aires alemanes, holandeses y vieneses, que rompía con una magnífica nota de color, especialmente en su fachada principal que estaba adornada con un espectacular esgrafiado naturalista. Puertas, ventanas, y barandillas componían una verdadera obra modernista que abrió sus puertas en 1925.

Vista principal del inmueble hacia 1925.

La entrada a la sala se hacía a través de dos grandes huecos adintelados sobre los que prevalecía un cuerpo volado rectangular al igual que en el Monumental y el Real Cinema. Tenía un magnífico vestíbulo de donde arrancaban dos escaleras de acceso a las plantas superiores y dos puertas de entrada al patio de butacas. Este a su vez tenía otras dos puertas de salida directa a la calle Dos Hermanas y un tercer hueco de salida del entresuelo.

Planos de la planta segunda según el proyecto original.

La sala era sobria en su decoración y dejaba entrever su estructura de hormigón armado. Las plantas de entresuelo y primera estaban distribuidas en graderío y palcos, ocupando el resto, amplios salones, aseos, café, guardarropa, vivienda del conserje, tambien camerinos y un amplio escenario, teniendo estos últimos, acceso independiente desde la propia calle de Embajadores.

Vista del patio de butacas en su primera época.

Contaba además con un foso para la orquesta ya que el edificio se construyó con doble finalidad, pudiéndose utilizar como teatro, y siendo así por un largo periodo a lo largo de su trayectoria. El edificio sufrió diferentes reformas, una de ellas en septiembre de 1940 y otra con posterioridad en 1953 cuando a cargo de José Antonio Corrales Gutiérrez, se transformó definitivamente en cinematógrafo, para lo cual se modificó su fachada, siendo mutilada y eliminado de una vez, las ya decoloradas pinturas que decoraban sus paredes, recubriéndolas con una capa de cemento gris. Interiormente el local fue completamente remozado y reordenado incluyendo nuevos sistemas de salidas de incendios lo que obligó a la disminución del patio de butacas. En 1955 se reformó nuevamente instalando un nuevo sistema de proyección Súper-panorámica, siempre realizada con proyectores de la marca OSSA. A finales de los 70 cerró sus puertas, y fue nuevamente reformado esta vez a cargo de Enrique López-Izquierdo Camino, reabriendo exclusivamente para representaciones teatrales.

El edificio en los años 80.

En la década de los 90 el edificio presentaba ya un estado ruinoso y demacrado, como muchos de sus vecinos. Definitivamente cerró y tras un largo periodo de abandono ya en 2001 se reformó en su totalidad, bajo un proyecto llevado a cabo por Ignacio de las Casas Gómez el cual le devuelve su originalidad al edificio, incluyendo sus policromías, como los mil detalles que componían su interior.

Vista del inmueble en la actualidad.

En la actualidad se utiliza como sede de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, con lo cual se perpetúa la existencia de este local con más de 75 años de historia siendo un claro ejemplo de la evolución de los cinematógrafos en la capital.

Si quereis ver unas maravillosas imagenes del edificio no olvideis visitar http://madrid-art-deco.blogspot.com/2008/07/teatro-pavn.html


Planta calle del edificio tras su última reforma.

Magnífica imagen del inmueble hoy en dia.


Fuentes:

- Arquitectura teatral en Madrid

Angel Luis Fernandez Muñoz

Avapies 1988



- Arquitectura de Madrid

Fundacion COAM



- Madrid y el Cine

Pascual Cebollada y Mary G. Santa Eulalia.

Comunidad de Madrid.



- Revista Arquitectura.


http://juancato.com

http://es.wikipedia.org/


24 de agosto de 2009

LOS CINES DE LA CARRETERA DE ARAGON ( Ventas - Cruz de los Caidos )

Es muy difícil enumerar todos los cines que hubo en la capital, algo no del todo imposible. Pero muchos de ellos tuvieron una vida efímera y eran simples naves acondicionadas al efecto, con lo que los datos técnicos no aparecían en ninguna memoria, ni publicación de la época, cosa que complica aún más la hazaña. Ya solo me quedaba el trabajo de calle, el boca a boca, con lo que muchos de los datos quizás no sean del todo ciertos, no por ello vamos a dejar de contarlos.

Mi barrio, Pueblo Nuevo, surgió en los laterales de la antigua carretera de Aragón, más allá de las Ventas del Espíritu Santo. Principalmente fue una zona donde se establecieron gentes venidas de todos los rincones de la geografía española. Las calles las formaban pequeñas construcciones unifamiliares, en las que en ocasiones se agolpaban más de una familia, en casi todas con más de un benjamín. Cuando ya en Madrid funcionaban muchos barracones e incluso algún local construido al efecto, se realizaron las primeras proyecciones en la zona. Fue en el parque de diversiones de la Ciudad Lineal, allá por los años 20, cuando en un teatro al aire libre se proyectaron películas mudas, ni que decir, que las gentes del barrio de Pueblo Nuevo, no tenían el "parné" para alcanzar tan exquisito manjar.


El Kursall de la Ciudad Lineal, al fondo la pantalla de proyección.


- CINE LOS ARCOS - 1934


En la calle Florencio García n.º 2, junto a la carretera de Aragón casi en el comienzo de la entonces Ciudad Lineal, nació en el año 1934 una pequeña sala conocida como CINE LOS ARCOS que muy pocos recuerdan, ya que debió desaparecer en la década de los 50. Según cuentan era una sala modesta compuesta tan solo de patio de butacas con aforo de 392 localidades, que proyectaba películas en sesión contínua y cuyo propietario fue D. Antonio Catena. Con posterioridad se transformó en un almacén hasta su demolición en los años 60.


Tubo que ser pasada ya la guerra civil, cuando comenzaron a florecer junto a la antigua carretera de Aragón, los primeros locales construidos al efecto y enfocados principalmente a la clase obrera. Los años 40 dieron paso a varias salas "importantes" dentro de su localización. Al parecer en esta época, un cinematógrafo era una gran inversión y quien llegase el primero tenia mas posibilidades de llevarse mejor tajada.


- CINE MUNDIAL - 1947


Fue D. Pedro Miguel Grúas el que mandó construir en la misma Carretera de Aragón n.º 168 ( hoy Alcalá 382 ), un magnífico edificio destinado únicamente a Cinematógrafo, al estilo de los de la capital, dotando al barrio de las comodidades de estos, y desdeñando las pasadas naves convertidas en sala de proyección, lo llamó CINE MUNDIAL y fue inaugurado en Febrero de 1947. Se levantó en cuatro alturas más sótano y contaba con un aforo de 660 butacas repartidas entre el patio y el anfiteatro. Tenía además un ambigú, zonas de tránsito y aseos. Destacaba principalmente en su fachada dos volúmenes metálicos triangulares que recorrían las tres alturas superiores dando un aspecto más estilizado y aerodinámico. El edificio construido con estructura de hormigón armado, tenía una fuerte rampa de anfiteatro y gracias a los materiales se logró dejar un hueco en vano de casi 13 metros de longitud sobre el patio de butacas. En la planta calle, el vestíbulo principal solado de mármol con paredes estucadas y detalles de escayola en techos y zócalos de los tres huecos que conducían al patio de butacas. A uno de los lados del vestíbulo se encontraba la escalera con acceso al sótano donde estaban los aseos y el grupo electrógeno de emergencias actuado por fuel, y subían hasta llegar al ambigú de la planta principal. El suelo estaba formado por pequeñas teselas en tonos grisáceos; aquí se instaló una amplia barra de bar, junto a esta dos huecos nos conducían al anfiteatro que como detallamos anteriormente tenía una rampa muy pronunciada que nos elevaba hasta la segunda planta destinada a aseos y zona de descanso. En un lateral había una puerta, y tras esta una escalera que se desarrollaba en forma de "L" nos llevaba hasta la planta tercera destinada a oficina y cabina de proyección. Toda la sala estaba pintada en verde, decorada con abultados en escayola en tonos dorados y rematada por una bóveda donde pendía una hermosa lámpara de araña. A este cinematógrafo, abanderado en la zona por su comodidad y envergadura, le nació un competidor a escasos 300 m. ,el CINE LEPANTO, razón por la que el propietario del Mundial le interpuso una querella que finalmente no valió de nada.


Boceto de la fachada del Cine Mundial .


El cine Mundial estuvo en funcionamiento hasta 1980 fecha en la que se reconviertió en una sala de juegos recreativos, transformando mínimamente su fisonomía , queriendo dar al negocio cierto aire HOLLIWODIENSE, decorando todo el local con imágenes de grandes films americanos, y colocando junto a la puertas de entrada los dos grandes proyectores OSSA utilizados en su época de cinematográfica. El negocio no llegó a abrir sus puertas, muy posiblemente debido a la falta de salidas de emergencia en caso de siniestro, ya que se encontraba encajonado entre dos fincas y la única salida era la misma que la entrada. Tras veinte años cerrado en los que el agua, los vándalos y los años hicieron mella, destruyendo parte del mobiliario, se realizó una obra de envergadura en el local, dejando diáfana la planta baja, y derribando la entrada, la escaleras y todo el patio de butacas. Este fue dividido longitudinalmente en dos locales, el primero ocupando la mitad de la fachada en planta baja, destinado a perfumería "GILGO" y la otra mitad simétrica se transformó en un restaurante "RODILLA", el cual actualmente ocupa además de la planta baja toda la zona anteriormente dedicada a ambigú y bar de la planta primera donde se instalan los vestuarios, los aseos, el puesto de control y el comedor del restaurante, al cual le dotan de más iluminación abriendo huecos de escaparate y evacuación a la calle de Alcalá. El resto del local es un misterio ya desvelado. Al fondo de un almacén hay una trampilla que comunica directamente con el antiguo anfiteatro, estando toda su decoración, las bancadas a falta de las butacas, las paredes decoradas en verde y la bóveda del techo desprendida de su lámpara. En lo alto de la rampa dos huecos de puerta hoy libres de ellas nos llevan hasta un espacio congelado, un vestíbulo desierto, húmedo y con mucha historia, con sus ventanas opacas que tamizan la luz del exterior y su suelo de teselas grisáceas, en un rincón aún sigue la escalera que nos lleva hasta el corazón del cinematógrafo, una triste habitación donde en su día estuvieron los proyectores y que nos deja ver a través de los huecos de proyección parte de la sala y hasta la pantalla, rasgada en su mitad con el telón subido como esperando el final de la película.

El local en la actualidad .

Vista aerea de la zona, en el centro de la imagen el tejado del patio de butacas .


- CINE VENTAS - 1949

El 22 de Octubre de 1949, con el programa en sesión continua “Botón de Ancla” y “Pensión Histórica” inaugura el mismo empresario del Mundial, otro local, esta vez muy cercano a las Ventas del Espíritu Santo, de hay su nombre, el CINE VENTAS.Era un edificio pequeño, construido en una esquina en la carretera de Aragón n.º 22, contaba solo con butacas de patio y tenía un aforo de 500 localidades, al parecer la pantalla estaba situada en uno de los ángulos interiores del solar dando así más amplitud al recinto formando un patio en forma de abanico. Cerró en el año 74 cuando se realizaban las obras del puente sobre el arroyo Abroñigal, muy pronto sustituido por la M-30.

Imagen coloreada de la zona, se intuye el tejado del Cinema Ventas .

De estos tres cinematógrafos fue jefe técnico D. Pablo Gracia Franco, con especial dedicación a los dos primeros. Su propio hermano Rafael, me contó que en el cine Los Arcos, en la época de la pos-guerra eran frecuentes los cortes de luz, y debido a esto la proyección se paraba. El publico conocedor del fallo, amigos y vecinos en general que ocupaban la sala, cantaban acompasadamente “Si vas al cine los Arcos y se va la luz, llama para que vuelva, a Pablo el andaluz” .


- CINE LEPANTO - 1950-1953

Como hemos citado anteriormente el Cine Lepanto construido en el n.º 178 de la Ctra. de Aragón ( actual 376 de Alcalá ), se levantó a menos distancia de la permitida para la instalación de locales cinematográficos, que era de 400 m. de su vecino el Cine Mundial. El local que tenía entrada por un edificio de viviendas aún en construcción en el momento de su apertura, poseía un vestíbulo estrecho pero muy alargado que nos conducía hasta el ambigú donde estaba instalado el bar y desde donde a través de cuatro huecos se acedía a la sala con aforo de 1000 butacas, que se repartían en una ancha sala decorada con buen gusto y con una fuerte pendiente hacia el escenario, pintada también en tonos verdes y con salida directa a través de 4 puertas de emergencia a la calle transversal de Campuzano. En la planta sótano los aseos, en la superior la cabina y las oficinas. Debido a la intervención del propietario del Mundial y a que el inmueble aún no estaba completamente terminado, la sala fue clausurada, demorando su apertura hasta febrero de 1953. Sus propietarios fueron D. Manuel García Vidal, Cinematográfica Lepanto y la Constructora Campuzano. El local sufrió un aparatoso incendio el día 31 de Agosto de 1968, en el que se destruyó parte del patio, el escenario y la techumbre sin causar daños personales. Meses después prosigue su andadura, hasta el año 1980 en el que cierra definitivamente para transformarse en salón-restaurante para celebraciones, conocido como “Salones Capitolio”, para ello se realizó el vaciado de la sala convirtiéndola en dos plantas, una de ellas semisótano, instalándose un total de 4 salones; en la parte posterior en la zona de proscenio, se establecen las cocinas, funcionó hasta finales de los 90. Después de un largo tiempo sin servicio, ya en el año 2005 es completamente remozado, desmontándose incluso toda la cubierta de teja plana para convertirlo como no, en la “gran enfermedad de los locales cinematográficos” ZARA, que junto con sus amigos BRESCA, STRADIVARIUS, H&M, SFERA, PINKI o VIPS (no vamos a dejarle olvidado) arrasan con todo local de grandes dimensiones. Reconvertido exterior e interiormente, terminó hasta con la “C” de Cine que sirvió también de Capitolio que lucía en una de las calles laterales.

Vista aérea de la zona en la decada de los años 50.


En la parte posterior del cine Lepanto, y conformando la esquina con la calle de Amos de Escalante, en un solar muy estrecho pero alargado, abrió simultáneamente la empresa, un cine de verano con el mismo nombre, el cual funcionó muy poco tiempo ya que unos años después las construcciones vecinas se elevaron por encima de sus muros y la zona no era hábil para dicho fin. Estuvo abandonado hasta los años 90. En él se habían realizado algunas pequeñas construcciones para servicio del cine, que con posterioridad sirvieron de almacén para los salones de bodas. En el solar crecieron diversos árboles entre los que cabía destacar un magnífico ejemplar de níspero que florecía y daba frutos un año tras otro. Desapareció todo de un plumazo dejando ver entre las ruinas la pantalla en uno de sus laterales; en la actualidad hay un edificio de viviendas.


Dos imagenes del edificio cuando aún era los Salones Capitolio.

Vista aerea de la zona, en el centro la gran nave del patio de butacas.


Dos imagenes del local en la actualidad.

- CINE ARAGON- 1954

El 8 de Febrero de 1954, abrió en la Ctra. de Aragón 124 ( actual 334 de Alcalá ), otra sala con el nombre de CINE ARAGON en honor a su localización, con el programa en sesión contínua “Al diablo la celebridad” y “Mundos opuestos”. Estaba inserta en un edificio de viviendas y tenía una amplia fachada en donde colocaban sus carteleras. La entrada estaba precedida de unos peldaños que nos daba paso a un alto vestíbulo con dos escaleras, una en cada extremo, bajo una de las cuales se encontraban las taquillas. Cuatro huecos daban paso a la sala, con pendiente hacia la pantalla y un alto techo de escayola. Estaba decorado en tonos rojizos y tenía un aforo de 1500 butacas repartidas entre el patio y el anfiteatro. En la parte superior un amplio salón de descanso y el bar, junto al que estaban instalados los retretes, frente a estos, dos pasillos nos conducían al anfiteatro que se desarrollaba vertiginosamente hasta llegar a las ventanitas de proyección. Era una sala muy acogedora, y la que yo más recuerdo por mi edad, a la que fundamentalmente acudía los sábados y domingos por la mañana a una sesión infantil con mi padre, al que cambié con posterioridad por mi amigos. Recuerdo especialmente la cola que se formaba frente a su puerta y que llegaba a doblar la esquina de la calle Los Urquiza, donde muy acertadamente se estableció un puesto de pipas, donde cargábamos provisiones, aunque un cartel en sus puertas rezara, “prohibido el paso de alimentos a la sala”, nosotros los escondíamos como podíamos hasta flanquear la figura del acomodador. Nunca olvidaré “Regreso al futuro”, sesión a la que acudí con mi amigo Gustavo y su hermano Luis Antonio, aquella tarde de sesión contínua no numerada, nos levantamos al aseo y cuando volvimos no teníamos sitio, terminamos viendo la película en las escaleras del paraíso, eran otros tiempos, volvamos a la tierra.

En 1997, durante la proyección de la película “Rescate” un incendio llenó la sala de humo e hizo desalojarla. Los daños materiales fueron cuantiosos. El local permaneció cerrado hasta Agosto de 1998, fecha en que reabre completamente reformado con una sola sala con aforo para 550 espectadores, contando con varias butacas convertibles en una sola especial para parejas. La complicada evacuación del local, obligó a suprimir parte del patio de butacas para convertirla en salida de emergencia, el vestíbulo fue acortado dejando solo una de las escalera de acceso, se instaló una nueva tienda de chucherias-sacacuartos en la planta baja con acceso desde la misma calle Alcalá, y el local a pesar de no reconvertirse en mini-salas perdió el encanto del pasado; aguantó viento y marea pero la crisis pudo con él. Era triste ver que en la sesión de las 7 de un sábado, tan solo cuatro parejas de jubilados que acudían a la proyección, una sala con todos los avances del momento y una localización perfecta. En Agosto de 2005 tras la proyección de “Ninnete” el cine Aragón cerró para siempre. Luego llego la descomposición y esta vez el Corte ngles, a la cabeza con SFERA nos dejó huérfanos de él, en un final al que todos contribuimos.


El cine Aragón antes de su cierre.

El local en la actualidad.
- CINE IBERIA - 1956

En el año 1956 abre en la actual zona de el Carmen, otra sala localizada en el n.º 51 de la carretera de Aragón. Su vida fue corta a pesar de que el local había sido construido exclusivamente para el objeto y era una sala acogedora y moderna. Se levantaba en tres alturas y poseía una sala con aforo para 1034 butacas, distribuidas en patio y anfiteatro. Contaba además con un cine al aire libre instalado en un solar anexo. Desapareció fugazmente en Noviembre de 1963, debido quizás a la continua explotación inmobiliaria de la zona, en un corto periodo de tiempo, fue sustituido por un edificio de viviendas.

Fotografia aerea de la zona en los años 50 .

-CINE TEXAS- 1960

En la floreciente zona de Pueblo Nuevo se construye otro cinematógrafo en un patio de manzana. Tenía acceso desde la calle de José del Hierro n.º 37, a través de un amplio vestíbulo que nos conducía a la sala con un aforo de 1122 localidades repartidas en patio y anfiteatro. Llevado a cabo por el arquitecto don Cecilio Sánchez Robles, con la colaboración del aparejador Juan Ramón Angulo, el local abrió sus puertas en 1966, para su construcción se habían utilizado materiales de primera calidad, en escaleras y vestíbulos la decoración se realizó con mármol de color negro, los techos todos de escayola gozaban ya de sistemas de aire acondicionado y calefacción por aire caliente. Todo el suelo del patio se forró de “sintasol”, pavimento plástico de gran resistencia que comenzaba a utilizarse con frecuencia en este tipo de locales. La sala se había decorado toda en color rojo y era hasta el momento la más cómoda y confortable de la zona. El cine era propiedad de D. Fernando Reyzabal, familia que terminaría consiguiendo el monopolio de una gran parte de las salas madrileñas de la época.

Fachada del local recien inagurado.

Una vista del anfiteatro.

El cine cerró el día 7 de Enero de 1981 para convertirse en una discoteca, final que terminaban teniendo en esta época las que no se habían transformado en bingo, salón de bodas o permanecían olvidadas esperando su reforma. La discoteca se llamó “Scaler” y fue un local muy frecuentado. El anfiteatro se dividió del patio por una mampara de cristal lo que le permitió tener dos pistas diferentes en un mismo espacio. La discoteca no duró más de cinco o seis años, después de un periodo de inactividad el local se desmanteló y se dejó diáfano, se le añadió otra nave almacén en la parte posterior y él se estableció “Telemadrid” en sus inicios, con posterioridad lo ocupó “Canal 7 Televisión” en aquella época en la que no llegó a despegar. Luego se usó de estudios televisivos hasta que no hace más de dos o tres años, se ha convertido en “Ahorramás” el súper del Barrio, como dice su publicidad. Uno más que pasó a mejor vida. Junto al cine se instaló una cafetería “Flor de Texas” pre-sesión que todos los días se veía desbordada por la masiva asistencia de público, en el otro extremo una pequeña tienda de frutos secos “El Castillo” , dos negocios que le iban que ni pintados. En la actualidad aún se mantiene los dos.

El local cuando lo acupaba el Canal 7 de televisión.

Vista aérea del patio de butacas.

- CINE LAS VEGAS - 1960

En la prolongación de Arturo Soria, calle de los Hermanos García Noblejas 17, hizo aparición una nueva sala, se trataba del CINE LAS VEGAS. El local se estableció en un patio interior y se efectuaba su entrada a través de un amplio vestíbulo de donde arrancaban las escaleras del anfiteatro. La sala era muy amplia con capacidad para 1387 localidades y tenía una fuerte pendiente construida en madera que se desarrollaba a favor de la pantalla. Se cerró el 22 de Noviembre de 1989, siendo uno de los últimos en caer de la zona y tras un largo periodo se abrió como sala de Bingo, actividad que ocupa en la actualidad. Un dato curioso es que el local cuenta todavía con salas de cine, instaladas en la planta primera, que nunca se han abierto, quizás por la fuerte presencia de CINE-BOX, rival sin competencia.

Fachada actual del bingo Las Vegas.

Vista aerea del cine Las vegas.

- CINE CANCILLER –1964

Porqué no decirlo, para muchos el más querido de los cines del barrio, contaba además con una magnífica sala de fiestas en sus sótano, inolvidable para nuestros padres y que hizo las delicias de más de otro heavy en la década de los 80. El inolvidable “Canci” se construyó inserto en un edificio de viviendas en el próspero barrio de la Concepción, o como decía su publicidad, “Final de la Avenida Donostiarra”, concretamente en la calle Alcalde López Casero n.º 15. Abrió sus puertas en 1964 y era un local con 1290 butacas de aforo, con salidas directas a la calle en caso de siniestro, siendo propiedad de la Cinematográfica Canciller. Era un local elegante, decorado al gusto de la época, con un gran anfiteatro y un mayor patio de butacas. ¡Qué colas se llegaban a formar en sus puertas!. En 1987 cerró y en 1989 volvió a abrir reconvertido en 5 mini-salas con aforos de 233 butacas, 197 butacas, 128 butacas, y dos salas simétricas de 190 butacas. Al principio funcionaba bien, pero al igual que el Aragón se fué apagando poco a poco hasta que en el verano de 2007 sin más explicaciones, no volvió a abrir. Hay asociaciones que intentan proteger el inmueble para su uso cultural pero no se ha sabido nada al respecto.

Vecinos sorprendidos por el cierre inesperado de la sala.

Dos imágenes de la Sala Canciller en los años 80.

- MINICINES ALCALA-NORTE CINE-BOX -

La madre del cordero, el causante de la muerte de sus compañeros, y disculparme que no me gusten los mini-cines, creo que son fríos e impersonales, antes recordabas la película y el local, mañana no sabrías si la viste en UGC Cine Cite o HERON City, son todos iguales. Estos mini-cines de la cadena CINE-BOX se establecen en la segunda planta del centro comercial Alcalá Norte, erigido sobre un polémico terreno. Sobre ellos no voy a extenderme, nada más mencionar que cuenta con cinco salas, y servicios de cafetería y restaurante, el gran negocio del cine. Y quien quiera saber más.... que valla y los vea, es lo único que nos queda .

Fuentes:

-MADRID Y EL CINE, Comunidad de Madrid, Madrid, Pascual Cebollada y Mary G. Sánta Eulalia.

- Callejero fotografico QDQ http://es.qdq.com/scripts/QDQCallejero.aspx

- Especial agradecimiento a Juanjo de Urbanity.es en su foro de Madrid al Cielo

http://images.google.com/imgres?imgurl=http://img237.imageshack.us/img237/9551/jj38im9.jpg&imgrefurl=http://www.urbanity.es/foro/urbanismo-mad/893-de-madrid-al-cielo-album-de-fotos-historicas-33.html&usg=___PRGr-ZC2EoVmWBKB24CZNvL-1k=&h=682&w=996&sz=239&hl=es&start=58&um=1&tbnid=fZwvGPg35otNOM:&tbnh=102&tbnw=149&prev=/images%3Fq%3Dciudad%2Blineal%26ndsp%3D20%26hl%3Des%26rls%3Dcom.microsoft:*:IE-SearchBox%26sa%3DN%26start%3D40%26um%3D1

19 de julio de 2009

EL CINE SAN CARLOS ( De Carlos Gardel a Dj. Nano)

En un solar de planta irregular, en la calle de Atocha con vuelta a la de Ceniceros, ya utilizado con anterioridad para la instalación ocasional de barracas de feria y proyecciones, el arquitecto Eduardo Lozano Lardet, proyectó la que sería una de sus obras cumbre en la capital Española.

Un edificio de viviendas construidas en la fachada a la calle Atocha, y una sala de cinematógrafo paralela a la calle de Ceniceros, incluyendo además en el proyecto, una terraza para proyecciones al aire libre y una sala fiestas en su planta sótano.

El inmueble construido entre 1928-1929 se levantó en siete alturas más torreón, con estructura de hormigón armado y decorado siguiendo las tendencias del más depurado expresionismo alemán, y orientaciones del racionalismo más radical, creando fachadas limpias y libres de recargada ornamentación, también conocido como estilo "stream line" como define claramente "David Pallol" en su blog madrid-art-deco, y como el mismo dice, enriquecido por sus formas aerodinámicas, de bandas horizontales que le dan una sensación de aerodinamismo y movimiento. Os invito a su vez a visitar el blog historias-matritenses, en el que también hay una amplia información acerca de los locales madrileños y de su cine.


El edificio del cine San Carlos poco después de ser inaugurado.

Las viviendas estaban separadas de la sala cinematográfica por un patio interior de forma trapezoidal que servía de barrera acústica entre ambos.

La entrada al cinematógrafo se realizaba desde la calle Atocha, donde además se encontraba también la puerta de acceso a la sala de fiestas de la planta sótano y una cafetería instalada entre ambos.

La fachada de la entreplanta había sido decorada con bajorrelieves de escayola policromada realizados por el pintor portugués " Almada Negreiros " los cuales estaban basados en inspiraciones cinematográficas.

Esquina de las calles Atocha y Ceniceros donde se encontraba la entrada a la sala.

Cuatro amplios huecos iluminaban el vestíbulo desde donde arrancaban unas escaleras de acceso directo al ambigú situado en la entreplanta, traspasado este, otro, de doble altura dejaba ver a sus lados las escaleras de accesos a las plantas superiores. La decoración se había realizado con abultados en escayola siguiendo la misma corriente que en sus fachadas. Dos ascensores instalados junto a una de las escaleras nos conducían a las localidades más altas. El patio de butacas era amplio y espacioso, contando con salidas de emergencia directas a la calle de Ceniceros.


Plano de planta del cine San Carlos.

La sala contaba con un amplio escenario, junto al que se encontraban las escaleras de salida de la terraza. Constaba con dos anfiteatros que ocupaban las cuatro primeras plantas y grupos de palcos a ambos lados decorados e iluminados con originalidad y buen gusto, teniendo un aforo total de 1446 localidades. Tenia además espaciosos ambigús y zonas de transito decoradas con cintos de detalles de buen gusto.

Se estreno el día 21 de Septiembre con el film mudo "BEN HUR" de 1925 producido por la Metro-Goldwyn-Mayer que a pesar de su gran despliegue escenográfico no recibió la acogida esperada.



Cartel promocional del film y una escena de la película.

En su terraza como habíamos citado anteriormente se encontraba la terraza de verano, a ella se accedía desde la 5ª planta del inmueble ( sin contar el entresuelo ) donde se hallaba instalado una amplia cafetería. El patio tenia una fuerte pendiente llegaba hasta la planta cuarta. Sobre la cafetería estaba instalada la cabina de proyecion y una pequeña zona destinada a palcos.

La terraza decorada con buen gusto, estaba ordenada en filas de sillas de madera movibles y desde ella se tenia una perspectiva posterior del torreón. Este que servía de faro, se había impuesto en casi todas las construciones destinadas a espectáculos cinematográficos, llamando la atención de los viandantes.

Una magnífica imagen de parte del patio de butacas de la terraza.

Se inaguró con anterioridad a la sala cerrada, el 14 de Agosto de 1929, (dentro de unos días cumpliría 80 años) con el film " !Viva Madrid que es mi Pueblo!, muda y con acompañamiento musical de los maestros Dopico y Calvo.

Dos años después de su inaguración, sufre su primera reforma, con la que se dota al local de un sistema de refrigeración a 18º, que sería el primero de España y el tercero de Europa, llevado a cabo por los ingenieros Alfageme y Guisasola.

Durante la Guerra Civil, concretamente el 2 de Enero de 1937, cambia su nombre por el de Durruti, terminada la contienda recuperó su nombre original.

La sala de verano cesó sus actividades posteriormente, permaneciendo abierta la sala cubierta hasta 1981, momento en el que tras una serie de reformas se convierte en discoteca con el nombre de Titanic, muy posiblemente debido a su tamaño, cambíandose de nombre años después para conocerse como Teatro Kapital, uso que conserva en la actualidad.

Entrada actual a la discoteca Kapital, compárese con la 2ª fotografía.

La fachada fue modificada y perdió los grupos de bajorrelieves del entresuelo, colocando en su lugar unas pinturas cubistas sin mucho acierto.

La terraza de verano desaparece y se modifican los forjados, creándose uno nuevo a la altura de la sexta planta ( sin contar el entresuelo ) dejándola a esta elevada una planta mas y ofreciendo una rasante completamente horizontal. En ella se instala una nueva terraza con cubierta movible destinada a cafetería y restaurante. El resto de las plantas son modificadas en diferente medida, la planta baja conserva la entrada y los vestíbulos, el patio perdió su inclinación, pudiendo acceder por dos escaleras laterales a la primera altura de palcos; el escenario ahora es móvil y sube y baja a antojo de la representación, en toda su superficie se instalan diferentes barras de bar. La entreplanta esta destinada a guardarropia, muy posiblemente al igual que en el pasado. Desde la planta primera donde se encontraba el ambigú, hoy convertido en karaoke se tiene acceso a la segunda altura de palcos, primera de anfitetro y en ella se conserva la rampa de este; que nos sube entre pequeños grupos de mesas y reservados hasta la planta segunda. Desde aquí a su vez se tiene acceso a la tercera altura de palcos. Desde la planta tercera a través de dos pasillos construidos a cada uno de los lados del vestíbulo se llega hasta el cuarto piso de palcos y al segundo anfiteatro que vuelve vertiginosamente hasta la cuarta planta, hoy acristalada desde la que se ve perfectamente el escenario. En ella se ha colocado una sala anexa a la de la planta principal. En la planta quinta continuando el recorrido por los grupos de escaleras principales, se encontraría la cafetería de la terraza hoy convertida en una sala oscura y "pecaminosa" destinada a proyecciones, único vestigio de su predecesor. Ya en la planta sexta una fresca terraza al aire libre deja ver el cielo de la noche madrileña.


Interior de la sala, en la actualidad.

A pesar de las continuas reformas que sufre el local para adaptarlo a su nueva función sigue conservando muchos de los detalles del pasado, desde las barandas de las escaleras a la disposición y decoración de los diferentes grupos de palcos y anfiteatros. Una joya escondida en la que muchos jóvenes se divierten sin pensar en un pasado no tan lejano ya olvidado.

Redactado: David M. Sánchez Fernández

Fuentes:

-ARQUITECTURA, n. 123, Agosto de 1929, pp. 304 a 309.

-MADRID Y EL CINE, Comunidad de Madrid, Madrid, Pascual Cebollada y Mary G. Sánta Eulalia.

-ARQUITECTURA TEATRAL DE MADRID. Editorial Avapies 1988, Angel Luis Fernández Muñoz, Ayuntamiento de Madrid.

-http://madrid-art-deco.blogspot.com/2008/05/antiguo-cine-san-carlos.html

-http://www.kapitalmagazine.com/

15 de julio de 2009

EL CINE SALAMANCA ( De Gary Cooper a las bragas, medias y sujetadores )

"Cine de barriada, con algunos honores de sala céntrica"; así la definía el propio arquitecto D. Francisco Alonso Martos a su obra; para otros sería algo más que eso, si no hubiera sido difícil salvarlo de la quema allá por los años 90

Fachada principal del edificio poco después de su apertura, cuando aún se podía aparcar.

Se especula acerca de la influencia sobre este de otro edificio dedicado a cinematógrafo; como muchos intuíamos el Barceló, construido con anterioridad por D. Luis Fernández Soto , el padre de los grandes cinematógrafos madrileños. El edificio se comenzó a construir en la intersección de las calles Torrijos hoy Conde de Peñalver y Hermosilla en un solar de metros cuadrados, con estructura de hormigón armado, la cual se dejaba entrever en algunos detalles del patio de butacas y la sala de fiestas situada en su planta sótano.


Dos vistas de la sala de fiestas en el sótano, con boveda y pilares de hormigón armado.

Su construcción tan solo sufrió un percance, debido a como el Sr. Alonso decía: " Nadie nos advirtió que bajo uno de los pilares mas importantes del edificio con carga aproximada de 550 toneladas se encontraba el túnel del Metro". El contratiempo se solvento sin mayor problema modificando y reforzando la estructura junto con la ayuda del ingeniero D. Pedro Prieto.

Las fachadas del inmueble claramente influenciadas por el racionalismo alemán eran una superposición de volúmenes, dando especial protagonismo al cuerpo semicircular que presidia la esquina bajo el que se encontraba la entrada a la sala. Para aprovechar al máximo el espacio y al igual que el cine Barceló, la sala se construyó tomando como eje una de las diagonales del rectángulo, haciendo incapie en tema acústico, recién estrenado, y en el que el Sr. Alonso Martos puso un especial cuidado, tal y como se describe en la revista Arquitectura.
El vestíbulo se extendía a lo largo de sus dos fachadas, estando este solado en mármol y decorado con lineas sencillas.



El vestíbulo principal. Detalle de las escaleras de accesos a los anfiteatros y palcos.

Junto a la puerta principal arrancaban dos de las escaleras de acceso a los anfiteatros, simétricas y con barandillas de latón pulimentado, las otras se encontraban en cada uno de los extremos de la sala, una de ellas junto a los aseos tal y como se describe en la figura.

Plano de las cuatro plantas que conformaban la sala cinematográfica.

La primera planta y sucesivas acogían otros grandes vestíbulos estando comunicadas baja y primera con huecos que inundaban de luz el local.

El patio de butacas tenia forma ovalada y contaba con un escenario bajo la pantalla de proyección, junto a este dos patios que dotaban de iluminación natural a los aseos.


La pantalla vista desde el segundo anfiteatro, nada comparable a las micro-minisalas de hoy.

Otra imagen tomada esta vez desde la zona de palcos.


Vistas del segundo anfiteatro de rampa pronunciada lo que ofrecía una visión perfecta.

El interior al igual que sus fachadas era de estilo racionalista, de lineas sencillas y funcionales, en su parte mas alta se habían realizado unos frescos en los que se ilustraba escenas campestres, el conjunto estaba decorado con tonos rojos y dorados.


Uno de los grupos de palcos en la primera planta.

Se había dotado al cinematógrafo con los últimos avances en refrigeración y calefacción poniendo especial cuidado en la iluminación y policromía de las paredes y techos.


El patio de butacas visto desde uno de los laterales. Al fondo los accesos al vestíbulo principal.

Estaba dotado con todos los sistemas de seguridad de la época y la sala se desalojaba rápidamente gracias a las salidas de emergencia con acceso a la calle Hermosilla. Constaba con dos anfiteatros y zona de palcos. Su cubierta estaba formada por amplias azoteas impermeabilizadas.

Vista general del patio y anfiteatros tomada desde el escenario.

Tenia un aforo de 1853 butacas, abrió sus puertas el día 26 de octubre de 1935 proyectando el film "Don Quintin el amargao", y cerro el 16 de febrero de 1987 tras varias reformas y haber intentado salvar la crisis alternando espectáculos teatrales y musicales.


Una imagen del edificio en los años 80 cuando aún funcionaba como cine.

Estuvo cerrados algunos años, y muchos pensamos que desaparecería debido a su estado triste y gris. En el año 1995 la firma Holandesa de confección "C&A" adquirió el edificio para establecer en el su tienda central. Para ello se realizo una importante reforma en la que se modificaron las plantas, comenzando por el sótano donde se encontraba la sala de fiestas y terminando por la cubierta en la que se instaló una hermosa cúpula de cristal que dotaba al hueco central de luz cenital. Se desmontaron las rampas de los anfiteatros y se derribaron todos los paramentos verticales, dejando las plantas diáfanas y espaciosas. Se conservaron las dimensiones de los anfiteatros y se colocaron en el centro del antiguo patio las escaleras mecánicas que dan acceso al resto de las plantas. En lugar de la pantalla se construyó un muro en el que se coloca publicidad del gran almacén simulando la antigua proyección. Esta coronada por los mismos detalles que poseía en el cinematógrafo pero totalmente remozado. Para realizar la reforma también se eliminó la cafetería y la vivienda del portero que se encontraban dentro del edificio. Se construyó un cerramiento con estructura metálica para no alterar la estructura del edificio en una azotea que había en la fachada principal sobre el antiguo café-bar.


Una vista actual de la entrada a los almacenes C&A.

En la actualidad junto con el cine Europa de la calle Bravo Murillo, es uno de los edilicios conservados para otros usos, aunque hayan perdido por completo su encanto y función original.

Redactado: David M. Sánchez Fernández

Fuentes:

MADRID Y EL CINE, Comunidad de Madrid, Madrid, Pascual Cebollada y Mary G. Sánta Eulalia.

REVISTA ARQUITECTURA, El cine Salamanca, Madrid, número 4, 1936 paginas de la 91 a la 97.

ARQUITECTURA TEATRAL DE MADRID. Editorial Avapies 1988, Angel Luis Fernández Muñoz, Ayuntamiento de Madrid.

3 de julio de 2009

EL MOTOCINE BARAJAS ( El gran invento americano que nos duró dos dias )

A finales de los años 50, apareció en Madrid el que sería el primer moto-cine / auto-cine de España y segundo de Europa.
La obra fue diseñada por el ingeniero D. Severino Bello Lasierra y el arquitecto de renombre D. Fernando Chueca Goitia.

Una vista general del complejo, en el lateral izquierdo el poblado de Ciudad Pegaso.

Las condiciones primordiales para la ubicación de los autocines eran un amplio parque automovilístico y unas condiciones meteorológicas favorables. A estos dos factores había que sumarles la cercanía de la base aérea norteamericana de Torrejón de Ardóz, de la que se esperaba fuese su mayor benefactor.
El complejo se construyó como destacábamos anteriormente en unos terrenos cercanos a la Autopista del aeropuerto Barajas, y al barrio de Canillejas. Tenía como todos los de su clase forma de abanico y la pantalla estaba colocada en contra del sol para comenzar la proyección a última hora de la tarde sin que los últimos rayos molestasen. Los coches se distribuirían en 13 filas colocadas radialmente con capacidad para 700 automóviles. Cada una de las filas estaba separada 12 metros pudiendo así acceder a los estacionamientos sin realizar ninguna maniobra. El espacio entre vehículos era aproximadamente de tres metros.


Planta del conjunto.

La pantalla que era de forma parabólica para conseguir una visión perfecta desde cualquiera de los ángulos, tenía una altura de 15 metros y una anchura de 42 metros, realizándose la proyección desde la cabina instalada en el centro del abanico a unos 100 metros de distancia. Esta era una construcción realizada en ladrillo, semienterrada para no quitar visión a los vehículos estacionados detrás de ella, que además albergaba uno de los grupos de retretes repartidos por el recinto.

La cabina de proyección en el centro del recinto.

El sistema sonoro se realizaba mediante altavoces individuales instalados en cada uno de los puestos, estos se colocaban en las ventanillas de los automóviles y tenían la posibilidad de escuchar el film en ingles o castellano.

Uno de los puestos de audio, se aprecia la palanca de selección del idioma.

El grave problema de los motocines era la visibilidad, motivo por el cual en este de Madrid, se puso especial atención a la distribución de las plazas; el terreno se realizó en rampa ascendente, aumentando el ángulo según se acercaba a la pantalla, además todas las filas tenían unos pequeños montantes para aumentar la inclinación, consiguiendo así una visión perfecta desde cualquiera de las posiciones.

Entrada al recinto, y vista general del conjunto.

En el fondo del recinto se construyó un graderío cubierto con sillas metálicas movibles realizado especialmente para todos aquellos que acudieran en motocicletas, a pie o en bus dejándolas estas correctamente estacionadas en la zona de parking.

El graderío situado al fondo estaba habilitado con aforo para 700 sillas movibles.

Contaba además el conjunto con una zona de estacionamiento para los vehículos en espera, una zona de juegos infantiles, bar restaurante y aseos repartidos a lo ancho del abanico.
Para dar intimidad al recinto y favorecer la armonía con el entorno se plantaron alrededor de todo el recinto decenas de árboles, en este caso una gran mayoría de álamos por frondosidad y altura, y como no, por su ubicación ya que se había construido en una zona de floreciente urbanización conocida como la Alameda de Osuna.

El motocine entró en funcionamiento el de día 17 de Abril de 1959 proyectando el programa El bebé y el Acorazado, realizándose dos proyecciones una a las 21:00 y otra a las 23,15. Según avanzaba el invierno las sesiones se iban adelantando.

No sabemos cual fue la causa, pero lo que si es cierto es que tan solo 9 meses después, el motocine Barajas cerro sus puertas, y una cosa no se puede dudar, quizás su vida activa fue corta, pero su nombre y su gran pantalla marco a centenares de personas, que la vieron en pie casi 40 años. La sombra de su pantalla se prolongaba sobre aquel descampado lleno de arbustos que era ideal para ir con la bici, con sus montículos, toda una pista de "cross". La pantalla se había ennegrecido con los años, y dejaba ver las juntas de las planchas, mostrando una cara con más señales de batalla que el propio acorazado que la estrenó. ¿Cuantas pedradas se llevaría incitadas quizás por el ruido que producían debido a su forma parabólica? ; eran otros tiempos y quizás no lo recordemos por sus grandes films pero no lo olvidaremos por su nombre.

Un fotografía aérea de los 70 en la que se ve parte del abanico y la cabina de proyección.

A principios de los 90 debido al "boom" inmobiliario, la zona se reorganizó y la parcela se subdividió en calles donde no tardarían en florecer edificios de viviendas y oficinas. Entre ellas nacen las calles Noray, Catamarán, Velero la Piragua y Obenque, tal y como se puede ver en el siguiente enlace:
http://www.bing.com/maps/default.aspx?v=2&FORM=LMLTCC&cp=40.451707%7E-3.593967&style=h&lvl=17&tilt=-90&dir=0&alt=-1000&phx=0&phy=0&phscl=1&encType=1

Del motocine ya no queda más que parte de la franja de árboles que le limitaba y un disco pub en la calle Noray con su nombre.

video

Escenas extraídas de la película "Un, Dos, Tres al escondite ingles" 1977
Gracias "Coxis" y a su blog
http://coxisensi.blogspot.com/

Autor: David M. Sánchez Fernández.

Fuentes:

Arquitectura, n. 11, nov., 1959, pp. 29-32Motocine, Madrid Autopista Barajas / Fernando Chueca Goítia y Severino Bello Lasierra

Madrid y el Cine, Comunidad de Madrid, Madrid, Pascual Cebollada y Mary G. Sánta Eulalia.