NECESITO DE VUESTRA COLABORACIÓN.


Las nuevas tecnologías de inteligencia artificial nos permiten colorear las antiguas imágenes en blanco y negro, lo que nos ofrece un nuevo punto de vista de nuestro pasado. Hay que tener en cuenta que es una aproximación a la realidad y no una fiel reconstrucción, por lo que colores, textos y detalles pueden ser modificados.

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3 de octubre de 2013

EL CINEMA ARGÜELLES. (1ª Parte)


En un solar de forma trapezoidal en el encuentro de las calles de Tutor nº 41 y Marques de Urquijo nº 13 se levantó en el año 1926 para la sociedad anónima Cinema Argüelles un edificio de tres plantas que albergaría un gran coliseo y oficinas de la propia empresa. Con estructura de hierro y fábrica de ladrillo se construyó una gran inmueble que contaba con patio de butacas, palcos, entresuelo y principal y que tenía un aforo aforo aproximado de 2000 localidades. A pesar de tener una gran fachada a la calle del Marqués de Urquijo se le concedió la entrada desde la calle de Tutor, destinándose a cinematógrafo y a oficinas, por  lo que sus fachadas se hallaban repletas de huecos de ventana que inundaban las estancias del local. En su fachada principal y como único ornamento superfluo resaltaban varios huecos ciegos y hornacinas, todos ellos ordenados de forma simétrica. La entrada al local se realizaba mediante tres huecos precedidos de unos peldaños y resguardados por una pequeña marquesina que volaba sobre la acera. Unos cierres de tijera permitían que sus puertas permanecieran abiertas dejando ver el amplio vestíbulo desde la calle y los afiches y carteleras del programa en exhibición a la vez que se ventilaba la estancia. A ambos lados de este vestíbulo se encontraban las escaleras de acceso a las plantas superiores, situadas de forma simétrica respecto al eje de la sala y bajo las cuales se hallaban instaladas las taquillas. En uno de los extremos de la fachada una puerta para desalojo lateral del local y el otro el que formaba la esquina con Urquijo las taquillas anteriormente citadas.


Fachada original del cinema Argüelles

El inmueble estaba compuesto de dos cuerpos claramente diferenciados, por un lado el edificio de vestíbulos y accesos con fachada a la calle de Tutor que tenía tres plantas, y por otra parte una gran nave que corría paralela a Marques de Urquijo a la que se le había adosado un cuerpo de circulación y donde estaban las salidas de emergencia y entradas a las localidades de entrada general.


Fachada lateral a la calle del Marqués de Urquijo en su estado original.

Desde el vestíbulo de entrada principal se podía acceder a las localidades de preferencia por dos huecos simétricos que estaban enfrentados a la puerta de entrada. A ambos lados de estas entradas quedaban dos pasillos que rodeaban al patio de butacas y que daba acceso a las localidades de entrada general, a los aseos y al sótano del edificio donde se encontraban las calderas y demás servicios del cine. Además existían dos escaleras independientes, una a cada lado que subían hasta los doce palcos de entresuelo, seis a cada lado de la sala.

      
La planta baja del cinema Argüelles.

En la planta primera a la que se accedía desde el vestíbulo principal se encontraban otros catorce palcos más sobre los anteriores, el bar, varias oficinas y el acceso a la rampa de localidades de principal. El interior de la sala había sido decorada siguiendo las corrientes más vanguardistas del momento, y utilizando un depurado estilo racionalista exento de recargados ornamentos.



Un aspecto del interior del cinema Argüelles, obsérvese la clara influencia del racionalismo en su sencilla decoración.

La planta primera que se encontraba bastante alta estaba ocupada por un gran vestíbulo de descanso, donde se había situado la cafeteria, las oficinas de dirección, y un gran almacén todos bajo la rampa del principal. A ambos lados de este gran salón de descanso se encontraban los tiros de escalera y junto a ellas sendos pasillos que transcurrían hasta los aseos masculinos y femeninos con luz y ventilación directa a la calle. Frente a los aseos se encontraban dos huecos de paso a otros vestíbulos laterales desde donde se daba acceso a los palcos y localidades de principal.


Planta principal o primera del cinema Argüelles.

En el lateral derecho del inmueble se establecieron varias dependencias ajenas al propio cinematógrafo destinadas a oficinas y que ocupaban tanto la planta primera y segunda que fueron ocupadas por varias distribuidoras cinematográficas.


      
La planta segunda donde se encontraba la cabina de proyección.

Continuando el ascenso por las escaleras principales llegábamos hasta un nuevo vestíbulo más pequeño que al anterior que en su mayor parte estaba ocupado por la cabina de proyección, dejando a ambos lados de esta dos entradas desde las que se accedía a la parte más alta de la rampa de principal. El lateral derecho del inmueble seguía ocupado por las oficinas y en idéntica distribución los aseos se escondían bajo las dos escaleras de acceso. En el ángulo interior del edificio un patio daba luz a diversas dependencias.
La planta tercera que seguía manteniendo en parte el mismo esquema constructivo servía principalmente como acceso a las localidades de paraíso o entresuelo que eran las más alejadas de la pantalla, las de peor accesibilidad y por lo tanto las más baratas. Dos grandes pilares entorpecían además la visión de alguna de las localidades. El lateral de la planta sobre las oficinas a la calle del Marqués de Urquijo se ocupó por una gran terraza azotea.


Sección longitudinal original del cinema Argüelles. Obsérvese los distintos grupos de localidades con las que contaba el edificio.

Sobre el gran patio de butacas y apoyado sobre pilares de hierro que arrancaban de la planta baja se construyó una gigantesca estructura de hierro formando celosía que sostendría el cielo raso de la sala y un hermoso tejado de piezas cerámicas. Si bien desconocemos el proyecto originario con el que nació el local, sabemos que antes de la guerra civil presentaba este esquema basado en el racionalismo. La decoración del interior de la sala era sencillísima, las paredes habían sido pintadas en tonos claros dejando un alto zócalo de madera en la parte inferior, sobre la pantalla y los palcos laterales dos franjas de luz insertas en la escayola que retroiluminaban la sala, y en el techo que había sido construido en forma ondulada tres plafones de luz indirecta.  Cortinajes a juego con las butacas y el telón y  una visión ligeramente limitada por varias columnas que soportaban el peso de los pisos superiores. El local contaba con un aforo total de 1400 butacas de entrada general, 400 sillones, y 26 palcos, todo un coliseo para los vecinos del barrio acostumbrados a las modestas barracas ambulantes. El local se inauguró el día 20 de marzo de 1924 con la película “Los amores de un Príncipe” en dos sesiones, una a las seis de la tarde y otra a las diez de la noche.




Dos anuncios aparecidos en la prensa días antes de la inminente inauguración del cinema Argüelles y una imagen del inmueble en su primera época.

Evidentemente la proyección era muda y como rezaba la publicidad la película sería acompañada de un sexteto y una magnifica pianola. El local propiedad de don Isodoro Gutiérrez y Carchenilla es arrendado a la empresa Sagarra y pasará a formar circuito con el resto de la cadena. Con posterioridad en 1929 pasa a manos de la S.A.G.E. lo cual le confiere una programación de calidad a un precio reducido consiguiendo llenos apoteósicos día tras día. En el año 1933 se reforma y tal vez es cuando toma ese aire racionalista desconociendo por completo el proyecto original de la obra. La empresa S.A.G.E. anuncia su reapertura como un local completamente reformado del que se destaca principalmente la espectacular iluminación. 
La reinauguración se llevó a cabo el día 26 de octubre de 1933 con la proyección de la cinta “Paris-Mediterráneo” como película base. Continuó anunciándose en prensa incluso una vez comenzada la contienda, pero desaparece de las carteleras en septiembre del 36. No se sabe la fecha exacta pero lo que si es cierto que fue un inmueble muy castigado por los obuses que caían constantemente en la zona y al final de la guerra el edificio estaba completamente destruido.


Una desoladora imagen del  aspecto del patio de butacas del cine Argüelles tomada desde el entresuelo al finalizar la contienda.

Continuará...

5 de junio de 2013

FERIA DEL LIBRO

Nuevamente la editorial "La Librería" me brindó la oportunidad de acompañaros este año en la Feria del Libro de Madrid, donde estuve encantado de charlar un rato con todos vosotros y dedicaros los ejemplares mis libros "Un paseo por la Ciudad Lineal" y "Cines de Madrid".



9 de abril de 2013

HASTA SIEMPRE SARA

Después de haber escrito largo y tendido e investigado sobre muchos locales de Madrid nunca me había topado con un detalle como el siguiente. Un local le brinda su espacio a la actriz que posiblemente más dinero le dio con una sola película, y es que el lleno que conseguía cada tarde y noche el cine Rialto de la Gran Vía madrileña con las proyecciones de los films de Sarita Montiel fue irrepetible.

Recordado por muchos todavía, "El Último Cuplé" 1957 que se mantuvo en cartel durante siete meses y congregó a todo Madrid a pasar por la taquilla del cine.


 El día en el que se descolgó el histórico cartel de "El último cuplé" y la entrada del cine abarrotada de espectadores.

Pero nada pudo hacer sombra a "La Violetera" 1958 que con un record histórico se proyectó en este cine durante más de año y medio.
 

 Impresionante imagen de la puerta del cine Rialto el día del estreno de "La Violetera". Hoy es prácticamente impensable encontrar este gentío a la puerta de un cine.

Por todo ello Cifesa, que proyectaba sus películas como primicia en este local homenajeó a la actriz con la entrega de una placa conmemorativa por su trayectoria el día 21 de Septiembre de 1958. Todos los diarios se hicieron eco de la noticia.


Durante muchísimos años el cine Rialto mantuvo una maravillosa exposición con afiches, fotografías y recuerdos de la que sin duda fue su musa. Hoy el cortejo fúnebre que conducía a la genial artista al cementerio pasaba por última vez por la puerta del que fue su cine, el cine Rialto. 

Como muchos han dicho, hoy se ha ido María Antonia; Saritisima, siempre estará entre nosotros.

Fuentes:

Hemeroteca ABC
http://montielprimerplano.blogspot.com.es

29 de marzo de 2013

HOY NECESITO DE VUESTRA AYUDA.

Han sido muchos los locales cinematográficos y espacios teatrales que hemos tratado en este blog, y siempre he sido yo quien contaba la historia y vosotros los que añadíais los detalles que a mí se me escapaban, y vuestras anécdotas personales.

Como muchos sabréis estoy preparando un nuevo libro y necesito alguna información que los diarios y revistas especializadas no daban, especialmente de las salas más pequeñas o periféricas. Según he ido recabando datos me surgen dudas, y muchas me las podréis solucionar vosotros, ahora es vuestro turno.

Hay en muchas ocasiones que aparecen pequeños cines de los que no hay más datos que su dirección y que en la mayoría de los casos no coincide con la actual.

En lo poco que llevo explorado me surgen los siguientes enigmas:

¿Alguien me sabría decir como era el cine Lavapiés y cual era su ubicación exacta en la calle de Tribulete?

¿Recuerda alguien el cine San Francisco en las cercanías de la Gran Vía de San Francisco, concretamente en la calle Calatravas 32 donde ahora hay un hotel?

¿Y el cine Castilla? ¿Dónde estaba? Los periódicos dicen que en Mancebos 13, otros el 15, otros el 11, pero comparando con antiguas fotografías aéreas no doy con él. ¿Podríais ayudarme?

¿Y el cine Ave Maria? Estaba en el actual número 43 de la calle del mismo nombre?

Por descontado que no he encontrado ninguna imagen de ellos, cualquier instantánea, aunque sea de rebote y no aparezca en primer plano sería de gran valor.

Espero vuestras anécdotas o recuerdos aquí o en mi dirección de correo www.laciudadlineal@yahoo.es

Gracias.

4 de marzo de 2013

ADIOS AL PALACIO DE LA MÚSICA. AUN ESTAMOS A TIEMPO...

Desde ¿Donde están los cines de Madrid? quiero hacer un llamamiento para salvaguaradar el patrimonio cultural de nuestra ciudad. El Palacio de la Música pasará a ser una tienda de ropa si nosotros, la gente de a pie, le ponemos freno.


En la propuesta creada por Fran Hernández y que ya apoyan más de 12.500 personas podeis dejar vuestra firma, para hacerlo pincha aqui.

Tambien podeis ver como siguen las cosas a través de facebook en el siguiente enlace.

Ojalá jamás lo veamos convertido en otra cosa que no sea un auditorio, nos da igual que en él se proyecten peliculas, se representen obras teatrales o se interpreten piezas musicales.

Muchas gracias por vuestra colaboración.


Extraordinaria imagen de la avenida y el cine Palacio de la Música recién terminado.

4 de febrero de 2013

EL CINEMA URQUIJO

En el madrileño barrio de Arguelles,  en la calle del Marqués de Urquijo 23, se levantó en los años 40 un pequeño cinematógrafo que haría las delicias de muchos de los vecinos. En una zona muy castigada en la contienda y que quedó plagada de solares se construyó un nuevo edificio destinado únicamente a cinematógrafo, a pesar de tener un gran competidor a escasos metros, el Cinema Arguelles.
El cine Urquijo se emplazó en un solar propiedad de Juan Calatrava de forma casi rectangular de 529 metros cuadrados, levantándose en cuatro alturas más sótano. Su única fachada a la calle del Marqués de Urquijo se realizó en fábrica de ladrillo enlucido, con abultados y adornos en piedra artificial en jambas, impostas y cornisas, de forma completamente simétrica y conformando tres partes claramente diferenciadas. La planta calle y primera formaban un primer grupo del que destacaban el amplio pórtico que ocupaba las dos alturas y donde se encontraban la puerta de entrada y las taquillas, dejando un amplio mirador en la parte superior que escondía en su interior un maravilloso vestíbulo. Una segunda parte que se componía de las plantas segunda y tercera, plagada de ventanas que iluminaban el interior del local y de la que resaltaba los cuatro huegos rasgados centrales, y por último una tercera, que no era más que un muro que escondía la azotea y que había sido decorado con cuatro huecos abiertos centrales y dos laterales con celosía.


Proyecto para la fachada del cine Urquijo, en la calle del mismo nombre.


Su arquitecto, Luis Alemany y Soler escogió para su distribución interna un esquema que se repetiría continuamente, tal y como ya habíamos visto en el cine Narvaez, España o Mundial. La cimentación se realizó con hormigón y grava de 200 kg por m3, los muros se construyeron de fábrica de ladrillo guarnecidos con yesos en los interiores, y enfoscado en las fachadas exteriores, el forjado de los pisos se ejecutó con viguetas metálicas sobre las que se colocó doble tablero de rasilla, y la cubierta se hizo con gigantescas cerchas férreas, material escaso en esa época y que sufrió graves restricciones, usándose también en las jácenas del anfiteatro, escenario y marquesina de entrada.    El acceso al interior del local se realizaba por un gran hueco central de ocho metros donde se habían instalado unas magníficas puertas de forja y cristal que se abrían hacia fuera para desalojar el inmueble sin problemas. Un gran vestíbulo flanqueado por dos amplias escalinatas, una a cada lado de las puertas de entrada, en él cuatro columnas presidian el espacio, y al fondo los tres huecos de acceso al patio de butacas de 1,50 m de ancho con dos hojas cada uno. Los suelos eran de piedra artificial de colores, las paredes estaban decoradas con caras pinturas al estuco, y los techos adornados con molduras de escayola. La iluminación se realizó mediante pequeños plafones de bronce y cristal instalados en sus paredes, y principalmente por una gigantesca lámpara de araña que colgaba desde el techo del vestíbulo superior y que por medio de un gran hueco abierto con baranda, se descolgaba e iluminaba el de la planta baja. Bajo ambas escaleras se habían instalado de forma simétrica las  taquillas y el guardarropa, además del acceso a la planta sótano.[...] 

El resto de la información la podrán encontrar en la página 139 de mi libro "Cines de Barrio"

10 de enero de 2013

EL CINE MUNDIAL



Quizás sea un poco insistente con este local pero debo decir que gracias a él nació mi afición a los locales de proyecciones.
Allá a mediados de los 80, cuando yo no tenía más de diez u once años cruzaba a diario por un paso de peatones que había frente a su puerta de entrada, para ir y volver del colegio. El cine Mundial ya había cerrado hacia algún tiempo pero se presentaba altanero entre el resto de edificaciones de la zona. Hacia algunos años una mínima reforma nos dejó entrever parte de su interior durante algún tiempo, lo que avivó aún más descubrir que es lo que había en su interior. El negocio no funcionó y pronto los cristales de sus puertas se rompieron y con curiosidad felina se podía ver el vestíbulo y parte del patio de butacas.
Después llegaron los tiempos modernos y todo desapareció, a excepción de parte de su fachada y el misterioso contenido de los pisos altos. Hace unos meses pude ver lo que quedaba del cine Mundial y fotografiarlo, un minucioso trabajo de reconstrucción e investigación han dado como fruto este post, que acompañaré en este caso con dibujos realizados por mí mismo en los que he tratado de recrear con todo detalle el misterioso interior del local.

Pero antes de descubrirlo remontémonos hasta el año 1945 cuando en un terreno de la Carretera de Aragón, concretamente en el número 190 o 188 dependiendo de la época, en el término municipal de Vicalvaro, poco antes de llegar al comienzo de la Ciudad Lineal, el empresario don Pedro de Miguel Grúas mandó construir un nuevo cine, un verdadero coliseo para los humildes vecinos del barrio. Este sería el tercer local del empresario en el barrio, ya que desde antes de la guerra regentaba los Cine Ventas y Los Arcos, el primero en la carretera de Aragón cerca del puente del mismo nombre y el otro en la calle de Florencio García, en Pueblo Nuevo.
    

 
Imágenes aéreas de época de los cines Ventas y Mundial.

El inmueble construido con ladrillo macizo y estructura de hormigón armado ocupaba un solar de 375 metros cuadrados, trece de fachada por veintinueve de fondo, un terreno ideal para establecer un cinematógrafo. Siguiendo un claro patrón utilizado en muchos locales durante muchos años el cine tendría una única fachada y una única entrada y salida para espectadores, lo suficientemente grande como para poder desalojar sin ningún problema y de una forma rápida el local. La fachada fue construida en ladrillo enfoscado a la catalana con abultados en pilastras, jambas y dinteles de forma completamente simétrica, carpinterias en hierro coloreado al oleo, y un amplio ventanal de forma vertical a modo de muro cortina en forma de ángulo rectángulo con vuelo sobre la fachada de 85 cm.



              Un boceto del alzado de la fachada principal y los planos de esta.

El hueco de entrada de 8,12 m de longitud y 3,60 m de altura era el adecuado para el aforo estipulado, se encontraba retranqueado metro y medio de la línea de calle formando un amplio porche y en él se colocaron las puertas de entrada que se abrían hacia fuera construidas en hierro coloreado en verde y con amplias cristaleras que dejaban ver el interior del vestíbulo. De lado a lado de esta se había construido una marquesina de un metro de anchura que resguardaba a los espectadores que esperaban a sus puertas y sobre esta se instaló un luminoso construido con madera y neón de color rojo en el que se leía “Cine Mundial”. A ambos lados de la entrada se colocaron dos vitrinas empotradas con grandes puertas de hierro y cristal donde se colocaban los afiches de las películas en exhibición y la que se proyectaría próximamente, y bajo la situada a la izquierda dos pequeños huecos de taquillas.  En la parte inferior de la fachada se encontraban los respiraderos del sótano donde se instalaron los aseos y la caldera de calefacción.


Boceto de la fachada del cine Mundial en su primera época.

Traspasando por cualquiera de las seis puertas que componían el gran hueco, se accedía hasta el vestíbulo principal o de distribución donde se podía apreciar el buen gusto con el que se había decorado el local. Suelos y frisos de mármol, caras alfombras, paredes estucadas en tonos verdes, grandes espejos, molduras de escayola, hornacinas con jarrones, techos altos, plafones y lámparas de cristal y bronce, y mil detalles más de exquisito gusto.


Un aspecto del vestíbulo de entrada al cine Mundial.

De forma completamente simétrica se situaban las escalera de acceso al piso alto entre las cuales se encontraban tres huecos a de acceso al patio de butacas enfrentados a las de salida a la Carretera de Aragón. Bajo una de las escaleras un acceso al sótano y bajo la otra el despacho de localidades. En el centro del vestíbulo había dos columnas que eran el punto de apoyo de todas las plantas del inmueble y que marcaban las crujías sobre la que se construirían el resto de dependencias.


La sencilla distribución de la planta baja del inmueble.

El patio de butacas estaba surcado por dos largos pasillos de un metro de ancho que daban servicio a las 484 localidades. Al fondo el escenario, con casi dos metros de profundidad al que se accedía por dos puertas colocadas a ambos lados desde las cuales también se podía bajar al foso para orquesta que se encontraba bajo este. La decoración del interior de la sala se había realizado de igual forma que en el vestíbulo,  frisos de madera, molduras de escayola, espejos, techos con artesonados y florones de escayola y sutil color verde que daba un toque muy exquisito a la sala. En el centro del techo una gigantesca lámpara de cristales, la guinda del pastel. El suelo era de listones de madera colocados sobre rastreles  con pendiente a la pantalla creando una perfecta visión de la proyección desde cualquiera de las localidades. Las butacas en un principio eran de madera sin mullido,  con los años se fueron mejorando hasta un total de tres veces aunque no estuvieran muy deterioradas para darle más confort a esta pequeña bombonera lo que hizo reducir ligeramente su aforo total de 704 a 660 localidades.
         

Dos anuncios aparecidos en 1955 y 1959 vendiendo las butacas del local.


Boceto de un aspecto del lateral del patio de butacas.

El patio de butacas se estrechaba hacia la embocadura formando un embudo y centrando las miradas en la pantalla que estaba adornada con una ancha embocadura de color oro y grana y que resaltaba del fondo verde.
Volviendo al vestíbulo y como habíamos dicho anteriormente se podía bajar por una amplia escalera al sótano donde se encontraban cuatro estancias, los aseos masculino y femenino, el cuarto de la calderas, y una habitación donde se encontraba un generador diesel para uso en caso de falta del suministro. Todas las dependencias tenían ventilación directa al exterior por medio de huecos con rejilla en las fachadas y en el porche de entrada. La decoración de los aseos era sencilla, alicatado en azulejo blanco hasta 1,50 metros y el resto pintado, solado de baldosín hidráulico y todos los servicios higiénicos adecuados al efecto. La calefacción funcionaba por medio de una caldera de carbón que suministraba agua caliente a los radiadores instalados en la sala. 


El sótano del inmueble.

Desde el propio hall de distribución de la planta sótano se podía acceder además a un pasillo de visita a los colectores situados bajo el patio de butacas, algo muy eficiente que evitaba futuros problemas.
La planta de entresuelo que se conformaba sobre las dos crujías delanteras del inmueble, y que volaba sobre el patio de butacas formando un amplio balcón, tenia 192 metros cuadrados que se repartían en huecos de escaleras de acceso desde la planta baja, aseos para señoras y caballeros, almacén, acceso a planta de cabinas, ambigú, bar, vomitorios, y entresuelo que subía escalonadamente hasta la segunda planta del local y donde se habían instalado 220 localidades más. 


El entresuelo del cine Mundial, sencillo y funcional utilizando un esquema muy repetido en muchos locales de barrio.

El techo del ambigú del bar donde desembocaban las escaleras de acceso desde la planta baja se había diseñado con pendiente, instalando como ya era habitual el bar en la parte más baja donde quedaba escasamente un metro cincuenta de altura, razón por la que la barra sobresalía un poco recortando el espacio. Frente al bar se encontraban los aseos masculinos y femeninos, con luz y ventilación directa a la calle, y entre estos un cuarto destinado a almacén que ocupada los dos huecos triangulares que volaban sobre la marquesina de la fachada. Junto al aseo femenino una portezuela nos conducía a través de una angosta escalera al piso superior. El ambigú tenía luz directa de la calle a través de las dos grandes ventanas que se encontraba a ambos lados en el cajón de la escalera. La decoración en esta estancia se repetía nuevamente, suelos de teselas beige y rojizas, paredes estucadas en verde, y molduras de escayola y plafones de bronce y cristal.      A ambos lados del bar se encontraban los accesos o vomitorios al entresuelo que subían con una ligera pendiente hasta las localidades. Estas se habían dispuesto de una forma ordenada y escalonada dejando a ambos lados del balcón dos palcos con cinco sillones. Para sujetar el balcón del entresuelo  se construyó una gran viga de trece metros de longitud que cruzaba de lado a lado el patio de butacas y sobre la que se apoyaban los recrecidos mediante tabicones y vigas de “Castilla” que sujetaban el escalonado graderío. El parapeto del balcón se adorno con molduras y abultados de escayola coloreados en tonos verdes y dorados al igual que el resto de la sala.


Boceto de la perspectiva de la pantalla desde las primeras filas del entresuelo.

Dos pasillos recorrían de arriba abajo el anfiteatro dando servicio a todas las localidades. La parte más alta el entresuelo se metía bajo la crujía principal dejando la última fila pared con pared con la calle, dando la ventaja de poder instalar dos huecos para ventilación directos a la calle, pero con el inconveniente de que al estar bajo la cabina de proyección no se pudieron omitir los dos pilares de sustento del piso superior lo que causó graves problemas de visibilidad. 


Boceto de parte del patio y el entresuelo del cine mundial vistos desde el escenario.


Sección del inmueble, obsérvese como el graderío se colaba bajo la cabina de proyección hasta llegar a la línea de fachada.


Planta segunda.


Planta tercera en la que se ve el entresuelo completo y los pilares de sustento.

Al menos diez localidades quedaban inutilizadas, a pesar de todo se instalaron las butacas. La parte izquierda del entresuelo sufría un rebaje que reducía el número de localidades provocado por el hueco que ocupaba la escalera que conducía a la cabina y que partía de un angosto y largo pasillo que corría bajo la última fila de butacas y al que se acedia desde la planta principal junto al bar como ya habíamos citado.


Boceto de las últimas filas del anfiteatro que encontraban entorpecida su visibilidad por dos pilares de sustento de la planta de cabinas.

En la planta cuarta de reducida superficie unos 52 metros cuadrados se encontraban cuatro estancias. La primera que hallábamos era el cuarto del operador con ventilación directa a la calle a través de un ventanuco al tejado del edificio y en donde se encontraba el armario de almacenamiento refrigerado de las películas y sobre el que se había instalado una amplia plancha de mármol que servía como mesa de trabajo. Frente a este un retrete con vistas a la calle por medio de una gran ventana de dos hojas, y el aseo además se había construido un amplio armario empotrado sobre el hueco de la escalera. En el otro extremo del inmueble el despacho de dirección, amplio y con dos ventanas, una a la calle principal y otra a la parte posterior, y en el centro del edificio la cabina de proyección con mucha luz natural proporcionada por el doble mirador triangular y donde se encontraban el cuadro de iluminación, el equipo sonoro y dos magníficos proyectores A.E.G. Desde esta misma estancia y a través de una portezuela que había junto a los proyectores se accedía a una pasarela de madera que corría longitudinalmente al centro del local y volaba entre las cerchas metálicas sobre el cielo raso del local hasta el otro extremo sobre la pantalla, donde se dividía y finalizaban en dos plataformas de hierro y fábrica donde se instaló la maquinaria de telones. La cubierta del patio se construyó con cinco cerchas metálicas de 13 metros de longitud apoyadas sobre machones de fábrica y se cubrió con tableta de madera y teja plana. El tejado de la parte restante del inmueble que cubría la planta de cabinas se formó con una azotea de baldosín catalán con sumideros para la evacuación de aguas pluviales.


Boceto de la cabina de proyección del cine Mundial.


La planta cuarta donde se había instalado la cabina de proyección.

En lo más alto del edificio sobre la facha principal se instaló un gran cartel anunciador con las letras “CINE” visible desde muchos metros de distancia. Este inmueble fue durante bastante tiempo uno de los edificios más altos de la zona junto con otras dos o tres construcciones que circundaban a la floreciente zona de la carretera de Aragón.
El cinematógrafo se inauguró el día 15 de febrero de 1947 con toda la pompa y el boato que se merecía, siendo sin duda alguna el local más glamuroso de la zona. Pero este estatus se vio pronto arrebatado por un competidor que se levantaría a escasos cien metros y que contaba con un aforo mayor, el cine Lepanto.





Una imagen aérea de la zona en los años 50 donde se ve la cercanía a la se encontraba ambos locales.

El nuevo cine que comenzó a funcionar en 1950 y que pretendía hacerle sombra era propiedad de don Manuel García Vidal y no solo contaba con un aforo de 1000 localidades si no que también tenía anexo una sala para proyecciones veraniegas. Don Pedro de Miguel Grúas, contraatacó reformando su local, cambiando las butacas como hemos detallado anteriormente y sustituyendo los proyectores sonoros A.E.G. por otros de la marca OSSA con mejor calidad de proyección y sonido. 


El inconcluso rival del cine Mundial, el cine Lepanto.

El propietario del Mundial interpuso una querella contra su competidor por encontrarse a menos de 100 metros de este, funcionar sin licencia y hallarse inserto en un edificio de viviendas inacabado. Las autoridades tomaron las riendas del asunto y clausuraron el local, pero solo hasta la finalización de las obras que se concluyeron en Febrero de 1952.


En primer término el cine Mundial y al fondo el inacabado edificio del cine Lepanto.

A pesar de los avatares que iban surgiendo en su camino y de la construcción de nuevos locales de espectáculos en la zona tales como el cine Aragón, las Vegas o el Texas, el cine Mundial continuó su andadura primero con reestrenos y después con sesión continua. Su propietario se deshizo del destartalado cine los Arcos a mediados de los años 50 y del sencillo pero muy rentable Ventas en 1974, este último por expropiación forzosa debido a las obras de reorganización de la zona.
Los años 80 fueron terribles para las salas de exhibición cinematográficas y poco a poco fueron cayendo todas, la primera el cine Mundial que se dio de baja del Registro de Empresas Cinematográficas el 5 de Junio de 1980, al que siguió el Lepanto el 3 de noviembre del mismo año. No puedo concretar si el local era propiedad de la familia de su original propietario en su última época, lo que sí es cierto es que este había fallecido unos meses antes sin ver clausurado su amado negocio. Se liquidaron las nominas de sus tres últimos empleados Sotero Torres Muñoz, María Martín Jurado y José Méndez Parrondo y el cine Mundial se acabó.


Es a partir de este momento cuando el cine Mundial se queda a la deriva a la espera de un nuevo uso. En 1981 y siendo propietario del inmueble don Francisco Enrique  Gómez Serrano se presenta un proyecto para la reforma y reconversión del local en salón para reuniones o BBC (bodas, bautizos y comuniones) a cargo de Jesús Reyna Albarellos en el que se pretendía una reforma no muy complicada y que dividiría el local en varios salones, conservando prácticamente su original fisonomía. En 1982 se presenta un nuevo proyecto esta vez a  cargo de la arquitecto Carmen Carrascosa, más agresivo y que pretendía reorganizar todas las plantas, crear nuevos forjados y construir cuatro amplios salones, uno por planta.
         

 
Sección longitudinal y fachada del proyecto de reconversion en salones de reuniones.

Lo cierto es que ninguno de los dos proyectos se llevaron a cabo, y en su lugar años más tarde y con una mínima reforma se trasformó el antiguo cine en unos salones de juegos recreativos que seguiría conservando en su mayor parte la fisonomía del antiguo cine.
Los dos proyectores OSSA se bajaron al vestíbulo principal y presidian la entrada, uno a cada lado de la puerta, las paredes se engalanaron con cuadros de películas y actores de Hollywood, el patio de butacas se desmanteló en parte, instalando una barandilla metálica que separaba algunas filas de butacas de las mesas de billar y tragaperras. El anfiteatro se modificó, creando bancadas más amplias donde de forma escalonada se colocaron mas maquinas de juegos. Se pintó y se le volvió a dar vida al antiguo cine. En su fachada que por aquel entonces lucia recubierta de mármol negro proveniente de una de las últimas reformas del cine, se colocó un cartel de neón al estilo de los antiguos en el que se podía leer “Recreativos. De Cine. Maquinas.” Lo curioso de todo esto es que a pesar del empeño puesto por su empresario el local, no contó con la licencia pertinente y abrió durante escasas semanas, hasta que fue clausurado.
A partir de aquí es donde comienza mi historia, el local abandonado y a la deriva continuó el viaje durante muchos años, poco a poco se fue demacrando más y más confiriendo un aspecto ruinoso y tétrico. Lo cierto es que yo pensé que ese sería el final de la historia, pero a finales de los años 90 el antiguo cine fue transformado en dos locales comerciales, para lo cual hubo que construir un nuevo forjado de planta y eliminar todo lo superfluo y e inservible. Los dos proyectores Ossa abandonaron el local, yo personalmente me crucé con ellos una mañana cuando salía a trabajar, allí estaban en mitad de la calle junto con un montón de butacas, chatarra y trastos viejos. La reforma duró algunos meses y dio como fruto una tienda de cosmética “Gilgo” y un restaurante “Rodilla” que ocuparía la planta baja y parte de la primera. El salón del restaurante irrumpió en el antiguo ambigú del cine y el resto de los locales en el patio de butacas. Lo que muy pocos sabían es que gran parte del cine aun seguía allí.
             
   
 
Dos imágenes de la fachada del antiguo cine reconvertido en otros negocios.

Al realizar la reforma se abrieron dos huecos en la planta primera que daban luz al salón, sustituyendo tambien el gran ventanal vertical metalico y todas las ventanas del inmueble por otras de PVC.
El resturante “Rodilla” funcionó algo más de 10 años y despues de algun tiempo cerrado se trasformó en una tienda de ropa, “INSIDE” la cual no tiene en uso más que la planta calle dejando el antiguo comedor del restaurante como almacen. Nos pusimos en contacto con ellos y no tubieron ningún reparo en mostrarnos lo que quedaba del cine. Para llegar hasta la parte superior hay que traspasar el almacen de la plantas superior y un pasillo que nos conduce hasta una habitación desde donde arranca una escalera metalica.


La estrecha escalera que conduce a lo que queda del cine.

La estancia esta pobremente iluminada y te trasporta inmediatamente a un lugar parado en el tiempo. Los techos están intactos, las paredes conservan en gran parte las molduras, y al fondo e inaccesible se ve parte de la embocadura de la pantalla.


Una imagen actual del antiguo cine Mundial, al fondo se ve la embocadura de la pantalla y el florón del techo desprovisto de su hermosa lámpara.


Otro aspecto del lateral de la sala invadido por la estructura que soporta el techo del piso inferior. 


El agua ha hecho mella en el techo y paredes del local.


La parte alta del entresuelo desprovista de sus butacas y sustituidas por los tubos de refrigeración de las tiendas. Las dos columnas que soportaban la planta superior siguen obstaculizando la visión del desolador espacio. 


Aquí estuvieron las cuatro últimas filas del anfiteatro, en la imagen se ven los dos huecos que servían de ventilación para la sala.

Para acceder al pasillo que corría bajo la última fila de butacas y al que antes se llegaba desde la planta inferior donde estaba ahora el comedor del restaurante, se realizó un boquete en el graderío dando de esta forma acceso a él. A pesar de todo seguía siendo igual de estrecho y bajo.
            

 
El estrecho pasillo y la escalera que subia al cuarto del proyecionista.


Detalle de uno de los antiguos picaportes de los cerramientos originales del cine.


El antiguo armario donde se conservaban las películas en una estancia muy deteriorada por los años, las lluvias y la desolación.


Lo que fue la cabina de proyección del cine Mundial invadida por los nuevos sistemas de refrigeración, a la izquierda de la imagen se ve vagamente donde estuvieron los huecos que daban al mirador triangular desde donde se veía la Carretera de Aragón. 


El pasillo que surca de lado a lado los entresijos del techo del local, las cerchas metálicas, la escayola y las cañas, este espacio está prácticamente intacto.

Realmente esto es lo poco que queda del cine Mundial, pero seguro que ninguno de los antiguos vecinos de Pueblo Nuevo olvidaran las tardes y noches y que pasaron en este pequeño coliseo que hoy se camufla entre tiendas de ropa.

Esto es lo que hemos podido ver, ¿pero qué paso realmente con el sótano? Ninguno de los dos locales lo usa ni tiene acceso a él. Quizás algún día podamos redescubrirlo.


Tengo que agradecer sinceramente la colaboración prestada por el Archivo General de la Administración,  a Gerencia de Urbanismo de donde proceden los planos, y a los empleados de INSIDE y actuales inquilinos del local sin los que este post no se habría podido realizar. A todos ellos gracias.